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Estos 5 hábitos son un poco obvios, pero la ciencia asegura que te harán vivir por lo menos 10 años más

Salud

Por: pijamasurf - 05/07/2018

Los 5 hábitos que todos conocemos para extender la vida, cuantificados por la ciencia

Un nuevo estudio de la Asociación Estadounidense del Corazón ha determinado cinco hábitos fundamentales que incrementan la vida. Los hallazgos sugieren que en el caso de una mujer extienden la vida en 14 años, y en un hombre, en 12 (es sabido que, a nivel mundial, las mujeres viven más). 

Aunque los hábitos que mencionaremos a continuación son por todos conocidos, lo relevante es que en este caso los científicos han cuantificado exactamente el nivel de sus beneficios, mediante un metaanálisis de cientos de miles de personas. Además se incluyeron estudios longitudinales, en los que se dio seguimiento a los participantes durante 34 años:

-Dieta saludable

-Hacer ejercicio regularmente  (esto significa actividad por lo menos 30 minutos al día)

-Beber alcohol con moderación (es notable que el alcohol, en cantidades moderadas, está asociado con una mayor longevidad)

-No fumar 

-Mantener un peso corporal saludable

Si a esto añadimos relaciones personales íntimas y duraderas, tenemos la receta de la salud. Claro que cualquiera podría haberla ideado sin ayuda de la ciencia. Sin embargo, el estudio la confirma, y por lo tanto da confianza para no tener que intentar nada fuera de lo ordinario sino, simplemente, seguir el sentido común y el saber colectivo.

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Si bien es verdad que cuesta trabajo desapegarse de las circunstancias y responsabilidades del presente, Peter Bregman aconseja comprender al presente como un momento que se puede postergar

Hay quienes consideran que para alcanzar sus objetivos uno debe desarrollar ciertos rasgos de personalidad típicos del estilo de vida que se desea conseguir, es decir que si uno desea ser un importante escritor, debe pasar cierta cantidad de tiempo poniendo en práctica técnicas y desarrollando su habilidad en la escritura, investigando y profundizando en sus lecturas o temas de interés, entre otros. No obstante, ante un mundo que actualmente se encuentra lleno de estímulos distractores, ¿cómo saber la diferencia entre estar ocupado o ser productivo?

En palabras de Peter Bregman, colaborador de Harvard Business Review, de la Universidad de Harvard:

Es una historia familiar: Estás ocupado todo el día, trabajando sin parar, llenándote de múltiples actividades en un intento desequilibrado de eliminar algunos de los deberes en tu lista de cosas por hacer, y cuando el día empieza a terminar, uno se da cuenta de que de lo más importante no se ha hecho nada.

Por ello es indispensable comprender la diferencia entre productividad y estar sencillamente ocupado:

Si uno desea ser productivo, lo primero que necesita cuestionarse a sí mismo es: ¿Quién quiero ser? Otra pregunta es: ¿Hacia dónde me quiero dirigir? Las probabilidades son que las respuestas lleguen a representar un crecimiento hacia una dirección. Y aunque no puedes pasar todo tu tiempo persiguiendo esos objetivos, definitivamente no puedes llegar si no inviertes nada de tiempo persiguiéndolos.

Si quieres ser un escritor, pasa tiempo escribiendo. Si quieres ser un mánager de ventas, no puedes sólo vender (necesitas desarrollar habilidades de gerencia). Si quieres empezar una nueva empresa, lanzar un nuevo producto o liderar un nuevo grupo, tienes que pasar tiempo planificando y construyendo tus habilidades y experiencia.

Aquí hay una clave: necesitas pasar tiempo ejercitando el futuro aun cuando hay cosas importantes que hacer en el presente, aun cuando no hay un aparente reforzamiento positivo ante tus esfuerzos. En otras palabras (y esta es la parte más difícil), si quieres ser productivo, tienes que invertir en tiempo haciendo aquello que se siente ridículamente improductivo.

Si bien es verdad que cuesta trabajo desapegarse de las circunstancias y responsabilidades del presente, Bregman aconseja comprender al presente como un momento que se puede postergar pese a tener un correo lleno de mensajes, y aunque la vida social se reduzca o, inclusive, no se pueda satisfacer a todos nuestros seres cercanos o queridos. El objetivo es (y siempre será) alcanzar los sueños que nos promueven un bienestar puro, sin pasar por encima de otro ni faltarle al respeto a las personas a nuestro alrededor; y también, superar los momentos críticos y las crisis desarrollando diversas habilidades o herramientas que el día de mañana nos permitan crecer. En suma, se trata de convertirnos en las personas que deseamos llegar a ser y continuar con nuestro aprendizaje en el día a día.

 

Fotografía principal: Muchacha en la ventana (1925), de Salvador Dalí