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Hombre que combate obsolescencia de electrónicos irá a la cárcel por extender vida de computadoras

Medios y Tecnología

Por: pijamasurf - 05/02/2018

El inventor y activista Eric Lundgren fue sentenciado por extender la vida de computadoras de manera ilegal

El término "obsolescencia programada" hace referencia a la forma en la que muchos aparatos electrónicos son diseñados o programados para ser desechados tempranamente, cuando bien podrían ser usados por más tiempo. Las razones por las que esto ocurre van desde cuestiones en la fabricación que podrían ser evitadas hasta detalles irrelevantes en la funcionalidad, o el mismo marketing que hace que los usuarios busquen comprar nuevos aparatos cuando los que tiene siguen funcionando perfectamente.

En contra de esta nefasta tendencia, que además produce una enorme cantidad de basura electrónica, la cual suele ser la más tóxica del mundo -por el uso de metales raros en los gadgets-, el emprendedor Eric Lundgren creó un negocio en el que utilizaba desechos electrónicos para extender la vida útil de otros electrónicos. Lundgren cobró fama al construir un automóvil con desechos electrónicos, que superó en una prueba a un auto Tesla.

Un tribunal de Miami recientemente lo condenó a 15 meses de cárcel por infringir los derechos de Microsoft al crear "discos de restauración" para prolongar la vida útil de las computadoras. Lundgren había argumentado que estos discos no tenían valor alguno, pero la corte determinó que su valor era de 25 dólares cada uno (según fueron valuados por Microsoft), aun cuando podían descargarse gratuitamente y sólo podían usarse en computadoras que ya contaban con la licencia de Microsoft. 

Los CDs de restauración ayudan a los usuarios a restaurar Windows en las computadoras si la instalación está corrupta, y requieren que los usuarios tengan una licencia de uso previamente adquirida. Generalmente, los usuarios los tiran a la basura o los pierden. Sin embargo, los mismos discos pueden ser descargados a una computadora en un proceso que, aunque no es demasiado complicado, muchos usuarios no se sienten capaces de hacer. Lundgren notó que, en muchos casos, las personas estaban tirando sus computadoras viejas y comprando nuevas en vez de restaurar Windows, así que decidió manufacturar estos discos que podrían enviarse a tiendas de computación por 25 centavos de dólar. Con esto, según Lundgren, se podían reducir los desechos electrónicos.

Lundgren fabricó y envió 28 mil discos a un corredor en Florida. Sin embargo, esto no salió como pensaba, ya que las autoridades estadounidenses decomisaron el envío. Cuando un corredor llamado Robert Wolff le ofreció 3 mil 400 dólares por los discos, ambos fueron detenidos por traficar productos falsificados y por infracción de derechos de autor.

Existe cierto consenso en que lo que Lundgren hizo fue ilegal. Mo obstante, el mismo juez notó, durante el juicio por el caso, que la sentencia fue difícil, pues estaba consciente de que la intención de Lundgren era evitar los desechos electrónicos, y no hacer negocio. 

 

Foto: David Sprague/LA Times

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Este desarrollo del Instituto Tecnológico de Massachusetts permite que un dispositivo reconozca órdenes sencillas, como la navegación en una pantalla o la suma de cantidades

Hace unos meses se dieron a conocer los resultados de un desarrollo científico que, grosso modo, tuvo como propósito enseñar a una inteligencia artificial a reconocer pensamientos humanos, codificarlos y convertirlos en imágenes relativamente identificables. El resultado fue admirable, y de alguna manera mostró que en este momento existe tecnología capaz de adentrarse en el cerebro humano, bucear y extraer algo de lo mucho que puede pasar por nuestra mente.

En el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) se ha desarrollado una tecnología que a primera vista parecer ser un puente directo entre el pensamiento y un dispositivo electrónico, de manera tal que éste ejecuta órdenes que parecen ser transmitidas sin decir una palabra, sin mover un dedo, sin presionar ningún botón: tan sólo con pensar.

El nombre provisional que tiene este prototipo es AlterEgo y por lo pronto permite interacciones “sencillas” como navegar con acciones simples a través de un menú de opciones, conocer la hora actual o sumar cantidades. 

Sin embargo, esto es posible no gracias a un sistema de reconocimiento neuronal o algo parecido, sino a un desarrollo sumamente preciso que identifica los movimientos musculares sutiles que la mayoría de nosotros realiza cuando “decimos” en silencio palabras muy específicas. 

Según se explica en el reporte del MIT al respecto, esta conexión entre la “voz interna” y el cuerpo se estudió con cierto interés siglo XIX, y con un poco más de seriedad a mediados del siglo XX. En el caso de este desarrollo se parte de un principio afín, al conectar 16 electrodos a distintas zonas del cuerpo para detectar esos movimientos usualmente imperceptibles para el ojo humano (e incluso para nuestra propia percepción). El sistema se complementó con un sistema de “aprendizaje profundo” (deep learning), basado a su vez en una red neural que hizo posible la correlación entre el pensamiento de palabras determinadas y la reacción muscular sutil asociada con éstas. Este es el resultado:

Si bien no es (aún) un puente directo entre el pensamiento y el dispositivo, AlterEgo parece encaminarse a dicho objetivo. Y también es inevitable pensar en otro efecto evidente y, no obstante, un tanto ignorado: el aislamiento de la persona que lo usa, que por un momento se ve rodeada de otros seres humanos pero está concentrada únicamente en su conexión con el aparato. Las similitudes con Her (Spike Jonze, 2013) son notables, restando toda la diferencia estética de ambos registros. 

¿Será este el futuro que aguarda al ser humano?