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Aprende a escribir y nada se interpondrá en tu camino: Jordan Peterson (VIDEO)

Libros

Por: pijamasurf - 05/22/2018

'¡Necesitan aprender a pensar!', dice Peterson sobre las razones para aprender a escribir y a expresarse

¿Cuál es la importancia de saber escribir? Esta pregunta, aunque pueda parecer un poco tonta, tiene más implicaciones de las que solemos considerar. Habituados como estamos a "saber" leer y escribir, a hacerlo todos los días, usamos el lenguaje como una herramienta más, con el mismo desdén o inconsciencia con que empleamos tantas otras cosas en nuestra vida.

Sin embargo, cuando llegamos a tomar conciencia del poder de la expresión, comenzamos a ver el lenguaje de otra manera. ¿Cuánto de lo que hacemos a diario gira en torno a un acto de comunicación? El saludo que damos a las primeras personas que encontramos en la mañana, las pláticas con nuestros seres queridos, los intercambios con nuestros compañeros de trabajo, el trámite burocrático en el que estamos inmiscuidos… ¿Cuánto de eso es terso y sencillo y cuántas veces no parecemos toparnos con una dificultad seguida de otra? ¿Y qué de eso cambiaría si supiéramos expresarnos mejor, con mayor claridad o con mayor precisión?

En este video, el profesor Jordan Peterson (que últimamente ha saltado a la fama y de ahí a la polémica) explica el poder de saber escribir, de poder articular una idea con coherencia y claridad y, en última instancia, de saber pensar. "Si pueden pensar, hablar y escribir correctamente serán verdaderamente letales: nada podrá interponerse en su camino", dice Peterson en cierto momento de su exposición, y más adelante no duda en calificar esta habilidad como "la más peligrosa" que se le puede dar a una persona.

Después del video agregamos la transcripción del mismo y un enlace posiblemente útil para quienes busquen profundizar en el deseo de saber escribir.

Es muy difícil enseñar a alguien a escribir porque requiere muchísimo tiempo. Calificar un buen ensayo, eso es sencillo: ‘ahí tienes, 10, hiciste todo bien’. ¿Calificar un mal ensayo? ¡Vaya! Las palabras están mal, las frases están mal, las oraciones están mal y no están bien ordenadas en los párrafos, los párrafos son incoherentes y el texto en su conjunto no tiene sentido… Querer decirle a una persona en dónde se equivocó es como decirle: ‘Bueno, hiciste todo mal, todo en este ensayo está mal’. Pero eso tampoco es útil. Tienes que encontrar los pequeños elementos que están medio bien hechos y mostrar también los errores. Y eso es verdaderamente laborioso. Por mi parte he buscado favorecer la producción en vez de la calificación. Pero lo mejor que puedes hacer es enseñar a escribir, porque no hay diferencia entre saber y pensar. Algo de las universidades que nunca he entendido es que nadie le dice nunca a los estudiantes por qué tienen que escribir algo. Se les dice: ‘Tienen que hacer este trabajo’. ‘Bueno, ¿por qué están escribiendo?’ ‘Porque necesitan la calificación’ ¡Y no es así! ¡Necesitan aprender a pensar! Porque pensar hace que actúen de manera efectiva en el mundo. Pensar les hace ganar las batallas que enfrenten, las cuales pueden ser por buenos objetivos. Si pueden pensar, hablar y escribir correctamente serán verdaderamente letales: nada podrá interponerse en su camino. Por eso están aprendiendo a escribir. No puedo creer que esto no se les diga. Escribir es el arma más poderosa que puedes darle a alguien. Conozco a muchas personas asombrosamente exitosas, las he visto a lo largo de mi vida. Son personas con las que nadie quisiera discutir. Hacen pedazos a cualquiera fácilmente. Pero no por mala intención. Es sólo que si defiendes un argumento propio frente a personas como esas, más te vale tener tus ideas ordenadas, porque si no vas a parecer (y serás) un verdadero tonto. No vas a llegar a ningún lado. Pero si puedes formular tus argumentos coherentemente, si puedes presentarlos, si puedes hablar con los demás y desarrollar una propuesta… ¡vaya! La gente te dará dinero, tendrás oportunidades, influencia… Para eso están en la universidad, por eso hacen lo que hacen. (¿Estás en Inglés, no es cierto? Ah, Idiomas… Como sea). Enseñen a las personas a ser articuladas, porque eso es lo más peligroso que pueden ser. Eso sí es estimulante para alguien. Quienquiera que sepa esto, bueno… ¿por qué estás aprendiendo a escribir? Porque ahí esta tu espada, ahí está tu M16, tu chaleco antibalas… Así es como aprendes a usarlos. ¡Pero! ¡Ah! Ese es para mí el misterio indescifrable… ¿Por qué eso no es evidente para todos? Es una de esas cosas que te pueden volver loco si intentas entenderlas. Es como si hubiera una conspiración para atraer a la gente al sistema educativo para hacerlos más débiles… Supongo que eso mantiene controlada la competencia… Tal vez esa sea una forma de pensar en todo esto. Si tus estudiantes son estúpidos, entonces no te desafiarán.

 

ADENDA

En los minutos previos al inicio de este video, Peterson habla de una guía elaborada por él mismo para escribir un ensayo (de hecho, en el segundo 00:40, hace alusión a ésta). Para los interesados, dicho documento se encuentra disponible en este enlace (en inglés; descarga directa al hacer clic).

 

También en Pijama Surf: Las 42 reglas del profesor Jordan Peterson para tener una vida llena de significado

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Los 50 libros que cambiaron la vida de Tolstói

Libros

Por: pijamasurf - 05/22/2018

Los libros pueden acompañar una vida e iluminarla de maneras siempre diferentes

Con cierta frecuencia se oye decir que los libros son capaces de cambiar la vida de una persona, ¿pero qué significa realmente esa afirmación? Más allá de la campaña de fomento a lectura en que podría usarse o de los beneficios que suelen adjudicarse a los libros, ¿por qué se dice que pueden transformar la existencia?

La respuesta es, hasta cierto punto, sencilla. Basta con pensar en que un libro puede ser la expresión de una experiencia subjetiva. En este sentido, los libros son comparables a esas conversaciones que podemos llegar a tener con ciertos amigos y en las que también damos cauce a esa subjetividad. ¿Quién no ha compartido sus dudas existenciales con un amigo o amiga? ¿Quién no ha buscado en la amistad el consejo ante un dilema? ¿Quién, en una tarde cualquiera, no ha hablado con un amigo de sus problemas de amor, de sus miedos, de sus preocupaciones e incluso sus enojos? ¿Y quién no ha escuchado de ese amigo, a veces, una respuesta que nos conmueve o nos alienta, que nos hace ver nuestros problemas de otro modo y que acaso que nos conduce a cierta forma de la solución? ¿No puede decirse entonces que, en una conversación así, nuestra vida cambió, en mayor o menor grado?

Eso puede ocurrir también con un libro. De ahí que las obras mayores de la literatura, la filosofía y algunas otras disciplinas se comparen también con conversaciones que podemos sostener con algunas de las personas más eminentes de épocas pasadas y a veces de nuestra propia época. “Vivo en conversación con los difuntos”, escribió famosamente Francisco de Quevedo en un soneto dedicado a la lectura, y Carl Sagan usó palabras muy parecidas al decir, en este elogio a la cultura de la escritura y la lectura, que “los libros rompen las ataduras del tiempo”. Se trata, además, de una conversación con espíritus que a veces están de acuerdo con nuestras propias opiniones pero que, con mayor frecuencia, nos invitan a pensar de otro modo, incluso en contra de las ideas a través de las cuales experimentamos la realidad (como ha dicho Charles Dantzig, quien sostiene que se lee, entre otras razones, para contradecirse a uno mismo). 

Leer, en este sentido, puede no ser otra cosa más que conversar y hacerlo con personas en quienes podemos encontrar consejo y compasión por igual, inspiración, enseñanza, apertura de juicio, sabiduría, calidez y a veces únicamente la sensación de una extraña compañía, de alguien que quizá no está aquí pero de todos modos está presente en la medida en que, a través de nuestro entendimiento, habita también la realidad junto a nosotros. ¿Y no sucede así también con los amigos? ¿No pasa también que, a lo largo de la vida, cambian los amigos o cambian las conversaciones?

A continuación compartimos una lista amplia de títulos y autores que transformaron la vida de uno de esos escritores que, a su vez, pasó a formar parte de quienes están siempre dispuestos a conversar con nosotros: León Tolstói. 

En 1891, cuando Tolstói tenía ya 63 años de edad, un editor de una revista rusa pidió a 2 mil personalidades del medio literario, intelectual y artístico del país que señalaran los libros que habían ejercido mayor influencia en su vida. Tolstói respondió, clasificando los títulos de acuerdo con distintos períodos de su vida y, además, especificando el grado de impresión que le provocó la obra citada.

En nuestro caso, acompañamos los títulos de algunos enlaces donde pueden encontrarse digitalizadas las obras referidas, para satisfacer la curiosidad de algunos.

 

En la niñez y hasta los 14 años

-Gran impresión

Cuentos de Las mil y una noches: "Alí Baba y los cuarenta ladrones", "La historia del príncipe Kamaralzamán"

Poemas de Pushkin: "Napoléon"

-Muy grande impresión

La gallina negra o el reino de lo subterráneo, Antonii Pogorelsky

-Enorme impresión

La historia de José, de la Biblia

Bylina*: Dobrynya Nikitich, Ilya Muromets, Alyosha Popovich

*Historias populares rusas contadas en forma de poesía épica; los nombres corresponden a los de los héroes que las protagonizan.

 

Entre los 14 y los 20 años

-Gran impresión

Historia de la conquista de México, William Prescott (Tomo I y Tomo II)

El abrigo”, “Los dos Ivanes”, “La perspectiva Nevsky”, de Nikolai Gogol

-Muy grande impresión

Viaje sentimental, Laurence Sterne

Un héroe de nuestro tiempo, Mikhail Lermontov

Antón el desdichado, Dmitry Grigorovich

Polinka Saks, Aleksandr Druzhinin

Cuaderno de un deportista*, Ivan Turgeniev

(*En español, el título de esta obra se ha traducido de distintas formas. Se puede encontrar publicado o referido como Bosquejos de un deportistaUn deportista de bocetosBocetos de un deportistaCuaderno de los deportistas)

Almas muertas, Nikolai Gogol

Los bandidos, Friedrich Schiller

Yevgeny Onegin, Alexander Pushkin

Julia o la nueva Eloísa, Jean-Jacques Rousseau

-Enorme impresión

El “Sermón de la montaña” del Evangelio según San Mateo

Las confesiones, Jean Jacques-Rousseau

Emilio, Jean Jacques-Rousseau

El Viy”, de Nikolai Gogol

David Copperfield, Charles Dickens

 

Entre los 20 y los 35 años de edad

-Gran impresión

Poemas de Fyodor Ivanovich Tyutchev

Poemas de Aleksey Koltsov

Ilíada y Odisea, Homero (leídos en ruso)

Poemas de Afanasy Fet

El banquete y Fedón, Platón.

-Muy grande impresión

Hermann y Dorotea, J. W. Von Goethe

Nuestra Señora de París, Victor Hugo

-Enorme impresión

(vacío)


Entre los 35 y los 50 años de edad

-Gran impresión

Las novelas de Henry Wood

Las novelas de George Eliot

Las novelas de Anthony Trollope

-Muy grande impresión

Ilíada y Odisea, Homero (leídos en griego)

Bylina (ver nota anterior)

Anábasis, Jenofonte

-Enorme impresión

Los miserables, Víctor Hugo

 

Entre los 50 y los 63 años

-Gran impresión

Discursos sobre religión, Theodore Parker

Los Sermones de Frederick William Robertson

-Muy grande impresión

El Génesis (leído en hebreo)

Progreso y miseria, Henry George

La esencia del cristianismo, Ludwig Feuerbach (Tolstoi anotó: “he olvidado el título; el libro sobre el cristianismo”.)

-Enorme impresión

Los Evangelios (leídos en griego)

Pensamientos, Blaise Pascal

Epicteto

Confucio y Mencio

Lalitavistara Sūtra*

*Tolstói anotó: “Sobre el Buda; francés famoso (lo he olvidado)”; se deduce que el libro al que se refirió fue la traducción de dicho sutra que realizó Philippe-Édouard Foucaux a finales del siglo XIX y que se publicó en Francia entre 1844 y 1892. Foucaux fue pionero de los estudios tibetanos en Francia y el primero en publicar en francés una gramática de la lengua tibetana. El Lalitavistara Sūtra, por otro lado, es un sutra budista de la tradición mahayana en el que se cuenta la historia del Buda Gautama desde el tiempo de su descenso de Tushita (esto es, desde su encarnación como Siddhārtha Gautama) hasta su primer sermón en el Parque de los Venados en Benarés.

 

La lista es sin duda admirable, y además de evidenciar el itinerario del escritor como lector, sin duda puede servir como guía para nuestras propias elecciones librescas.

 

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