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Nunca me preocupé por tener pareja: mujer de 106 años explica así su longevidad

Salud

Por: pijamasurf - 05/31/2018

Madeline Dye cumplió recientemente 106 años edad, a los cuales arribó, según le parece, porque nunca se estresó por tener pareja

Mucho se ha dicho sobre el “misterio” de la longevidad. En la filosofía, en la ciencia, la religión y aun en el conocimiento popular y cotidiano es posible encontrar explicaciones, consejos y advertencias orientadas a vivir más y también, en la medida de lo posible, vivir con bienestar. Una buena alimentación, el ejercicio continuo de la sexualidad, realizar habitualmente actividades físicas, cuidar de la salud mental, tener amigos e incluso beber vino o fumar marihuana se encuentran entre algunos de esos factores que parecen fomentar una vida larga y tan feliz como es posible en este mundo.

A dichas sugerencias se suma, ahora, la de una mujer inglesa que cumplió 106 años de edad el pasado 28 de abril. Cuando algunos medios se acercaron a ella para conocer su “secreto”, fue clara en su respuesta: en su consideración, su longevidad se debe a que nunca se preocupó excesivamente por tener una pareja a su lado.

Madeline Dye nació en Heeley, Inglaterra, en 1912 (el mismo año del hundimiento del Titanic). Desde entonces, Madeline nunca ha dejado su suelo natal, en donde ha vivido esencialmente con su familia, la mayor parte del tiempo con su madre y su hermana, pues su padre murió en la primera guerra mundial.

Según contó su sobrina Diana Heaton (de 80 años), siempre que alguien le pregunta a Madeline por sus romances vividos o qué fue de su esposo, ella responde con humor: “Nunca tuve uno, por eso llegué a esta edad”. Según Madeline, el matrimonio no es más que una fuente de preocupación. En cuanto a los bares, la única vez en su vida que visitó uno fue en ocasión de su 90º cumpleaños, cuando fue llevada al bar para festejarlo. Por lo demás, Madeline es una mujer que, aun a su avanzada edad, procura estar activa y ser autónoma. 

Cabe mencionar, finalmente, que durante muchos años parte de la rutina de esta mujer implicó caminar cerca de 3km diarios en la campiña inglesa, hasta cuatro veces al día, para recorrer el camino entre su casa y su trabajo en Broadfield Road, donde laboraba para la casa Swinburne como encuadernadora.

No es posible decir si fue este último factor el que determinó la longevidad de Madeline o, como ella dice, el hecho de vivir su soltería con tranquilidad y hasta con humor, pero sin duda puede decirse que el estrés y la preocupación no hacen más que minar la vida, y aun cuando queramos o no vivir muchos años, al menos vale la pena disfrutar con plenitud el tiempo presente, en las circunstancias en que nos encontremos.

 

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5 sencillos ejercicios que puedes hacer todos los días para reducir significativamente el estrés

Salud

Por: pijamasurf - 05/31/2018

Estos 5 ejercicios, que pueden ponerse en práctica en el día a día, son una herramienta básica para reducir el estrés de una vida altamente ocupada

En las redes sociales sobran memes acerca de lo que implica intentar sobrevivir al exceso de trabajo, los estudios, la vida social, la vida saludable, el deporte, la familia y otros elementos indispensables de una lista interminable. En muchas ocasiones el resultado es una persona despeinada, con unas largas ojeras y mirada casi desquiciada, caminando en modo automático y muriendo lenta pero efectivamente de estrés. Es una imagen que, pese a poseer rasgos divertidos, es una realidad para muchas personas en la actualidad.

De hecho, para Bill Rielly, que tiene un título de West Point, un puesto ejecutivo en Microsoft, una fe fuerte, una vida familiar y un cuerpo ejercitado, el secreto de llevar una vida equilibrada es prestarle especial atención al cuerpo y a sus necesidades. Tras realizar maratones en los que terminaba más tarde de lo que estaba acostumbrado y de lo que deseaba, Rielly se vio en la necesidad de profundizar en las razones que provocaban estos resultados. Tras años de investigación introspectiva, se dio cuenta de que la clave para el equilibrio era el dominio del estrés: sólo de esta manera podría mejorar la calidad de su vida y, también, mejorar sus habilidades profesionales.

Rielly explica que el primer paso para regular significativamente el estrés es la respiración: basta con tomar tres respiraciones largas cada vez que uno se enfrenta a una situación estresante (a la hora de comenzar un trabajo escrito, de hablar seriamente con alguien, de trabajar largas horas…). Una vez que las respiraciones se vuelven un hábito, es posible repetir estos patrones en otros momentos del día. Es así que uno, casi sin darse cuenta, se vuelve más paciente, calmado y disfruta más el momento, e incluso se puede cambiar de perspectiva y alcanzar nuevas soluciones al ver una incógnita o un problema.

El segundo paso es la meditación. Si bien es importante diferenciar entre el mainstream de la filosofía espiritual moderna, la meditación se convirtió en una herramienta útil para Rielly, pues le permitió escuchar a su cuerpo parte por parte y enseñar a su mente a enfocarse determinadamente. Además, a lo largo de su investigación descubrió que, según varios investigadores de la Universidad de Harvard, la meditación ayuda al incremento de materia gris en el cerebro, sustancia responsable de la regulación emocional y del aprendizaje. En otras palabras, mediante la meditación es posible incrementar el control emocional y las habilidades cognitivas.

El tercer paso es aprender a escuchar a las personas. Es muy común que cuando dos personas se enfrentan en una discusión, cada una escucha a la otra con el solo deseo de responderle y no de comprender a profundidad a qué se refiere. De hecho, una vez que se cambia de paradigma a la hora de escuchar al interlocutor, él también cambia y el vínculo se enriquece, volviéndose más significativo. En palabras del profesor Graham Bodie: “escuchar es la quintaesencia más positiva de la conducta de comunicación interpersonal”.

El cuarto paso es permitirse a uno mismo cuestionarse todo y por todo, principalmente los pensamientos que la mente crea, pues en muchas ocasiones éstos suelen atentar contra la salud emocional de un individuo. Hay que preguntarse “¿Es verdad este pensamiento?”, y en caso de no serlo, lo mejor es ponerlo a un lado para dejar de cargar con ideas negativas en la mente, las emociones y el cuerpo. Es decir, en vez de poner estas preguntas debajo de una alfombra, descarapelarlas nos ayuda a desacreditarlas y seguir adelante con nuestros objetivos.

El quinto paso es no olvidar nunca los objetivos. Para Rielly no se trata de alcanzar “el gran objetivo de la vida”, sino de comprometerse con la vida en sí: a la hora de comer, disfrutar la comida; a la hora de ver la televisión, disfrutar el programa; a la hora de hablar con alguien, disfrutar esa charla; a la hora de hacer un trabajo, disfrutar el acto de trabajar. Curiosamente, cuando se realizan las actividades con la mente dividida –por un lado pensando en la comida, por otro en contestar un correo y por otro responderle a la pareja que está en frente– se suele incrementar considerablemente el estrés.

Estos cinco ejercicios, que pueden ponerse a práctica en el día a día, son una herramienta básica para reducir el estrés de una vida altamente ocupada. Sin tomarlo en consideración, el estrés puede llegar a provocar una vida enferma y deprimida.

 

Imagen principal: 101 dálmatas (1961), de Walt Disney Productions