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Por primera vez en la historia científico logra transferir memoria de un caracol a otro

Ciencia

Por: pijamasurf - 05/18/2018

Esto podría tener aplicaciones para tratar trauma o enfermedades neurodegenerativas inyectando memorias a través del RNA

Pocas cosas son más dignas del imaginario de la ciencia ficción especulativa que la transferencia de memorias. Hemos visto numerosas novelas y películas que juegan con esta idea, la cual al fina de cuentas, supone un cambio de identidad, ya que somos fundamentalmente nuestra memoria, incluso algunas filosofías como la budistas sugieren que el yo no tiene existencia intrínseca, surge a partir de una colección de memorias. 

Salvando la brecha entre la ficción y la ciencia, el neurobiólogo David Glanzam parece haber logrado transferir memorias entre caracoles, vía inyecciones de RNA. Lo trascendente de esto es que parece modificar notablemente el entendimiento que tiene la ciencia sobre como se guarda la memoria. Comúnmente se cree que la memoria se almacena en las sinapsis, en las conexiones entre las neuronas, pero Glanzman sostiene que el RNA -el mensajero celular- es la clave en el almacenamiento de la memoria. Glanzman administró shocks eléctricos a un tipo de caracol marino llamado Aplysia californica. Los caracoles reaccionaron a estos estímulos con reflejos de defensa por unos 50 segundos. En cambio caracoles que no recibieron shocks, reaccionaron a un contacto leve con una respuesta de defensa de apenas un segundo. Luego Glanzman tomó RNA del sistema nervioso de los caracoles shockeados y lo inyectó a otros caracoles. Cuando se les tocaba levemente estos caracoles exhibían la misma reacción dramática -en este caso de 40 segundos- que habían exhibido los caracoles que recibieron los shocks. Además Glanzman inyectó el RNA eléctricamente excitado a las neuronas sensoriales de los Aplysia en un plato de Petri, lo cual aumentó la excitabilidad de las neuronas.

Glanzamn cree que en un futuro esta técnica podría usarse para disminuir los efectos del trauma o de enfermedades como el Alzheimer. Ciertamente, de confirmarse, y teniendo en cuenta que la memoria humana debe de ser mucho más compleja, esto abre un campo de fascinantes posibilidades. Otros científicos no están del todo convencidos y creen que lo que se transfiere no es la memoria per se sino una especie de reverberación de una respuesta conductual básica. Más que transferir la memoria, según el profesor Tomas Ryan, se hace una activación del comportamiento base que es el retraerse ante un estímulo, vía la inyección.  

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¿Las personas olvidadizas son más inteligentes? Estudio así lo sugiere

Ciencia

Por: pijamasurf - 05/18/2018

El olvido podría ser una función decisiva para la inteligencia humana

En el debate al parecer interminable en torno a la definición de inteligencia, la memoria suele tener un lugar importante, tanto, que a veces parece cubrir de lleno la capacidad intelectual de una persona. ¿Cuántas veces alguien a quien se le considera inteligente se lleva este título sólo porque, más bien, recuerda en el momento oportuno? Un dato, una fecha, un procedimiento… si surgen en nuestra mente en el instante preciso y requerido, quizá nos saquen de un apuro o al menos nos hagan pasar por personas inteligentes. ¿Pero esta percepción es exacta?

El estudio que reseñamos a continuación parece sugerir lo contrario o, al menos, matizarlo. De acuerdo con la investigación realizada por Paul Frankland y Blake Richards, adscritos al Departamento de Psicología de la Universidad de Toronto (entre otras instituciones), el olvido podría ser también un signo de las personas inteligentes, particularmente aquellas que en la vida cotidiana parecen ser especialmente “olvidadizas”.

Para su investigación, los autores confrontaron las nociones de memoria y olvido de acuerdo a la terminología con que se les conoce en la neurociencia contemporánea: persistencia y transitoriedad, respectivamente. 

Al analizar otras investigaciones y en general la literatura publicada al respecto, Frankland y Richards llegaron a la conclusión de que tanto una como otra son fundamentales en la construcción de esa habilidad que conocemos como “inteligencia” y que en este caso se refiere a la capacidad del cerebro para retener no la mayor cantidad posible de información sino, más bien, para navegar a través del conocimiento adquirido, de manera tal que sea posible obtener información relevante para la situación en la que se encuentra una persona.

“El verdadero fin de la memoria es optimizar la toma de decisiones”, dice al respecto Richards, quien no duda en señalar al olvido como elemento necesario para que el cerebro se concentre y se enfoque en lo que de verdad importa.

Frankland, por su parte, señala que existe evidencia suficiente de investigaciones recientes para identificar mecanismos cerebrales claramente dedicados a olvidar. Es decir, ser olvidadizo no es una “cualidad” de algunas personas, sino una operación que el cerebro humano realiza sistemáticamente en relación con la información adquirida y almacenada.

Este es el caso, por ejemplo, de la creación de nuevas neuronas en el área cerebral del hipocampo, un fenómeno que Frankland ha estudiado en su laboratorio y el cual ocurre sobre todo cuando generamos nuevos aprendizajes. Las neuronas que surgen a partir de esto establecen a su vez nuevas conexiones sinápticas, las cuales de algún modo “sobrecargan” las existentes e incluso podría decirse que las reescriben; dicho de otro modo: ocurre como si un nuevo camino fuera trazado sobre otros ya existentes. Sólo que el nuevo camino conduce a otros destinos, diferentes a aquellos que conectaban los viejos caminos. Por eso a veces, en medio de una nueva experiencia, sentimos que nuestra memoria precedente “se borra”, pues dichas nuevas neuronas hacen un tanto difícil acceder a información precedente.

¿Qué te parece? De alguna forma, parece coherente: sólo el olvido hace posible manejar la enorme cantidad de estímulos e información que recibe nuestro cerebro.

 

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