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Psicólogos usaron serie de David Lynch para provocar crisis existenciales (ESTUDIO)

Salud

Por: pijamasurf - 05/30/2018

Si necesitas pretextos para provocar tu angustia o tu ansiedad, al parecer el estilo cinematográfico de Lynch es una de las mejores opciones para lograrlo

Además de “complejo”, el cine de David Lynch tiene también fama de “raro”. Los dos calificativos son sin duda ambiguos, y quizá corren incluso el riesgo de parecer un tanto vacíos; sin embargo, en la medida en que se repiten, algún significado tienen que portar. ¿A qué se refiere alguien cuando valora de esa manera el trabajo de Lynch?

Una parte de esa respuesta podría estar en el uso que recientemente han comenzado a hacer psicólogos de la Universidad de British Columbia (Canadá) de una serie tal vez poco conocida del director pero dotada, como cualquier otra pieza, de su estilo característico.

El trabajo en cuestión es Rabbits, una serie que en cierto modo busca parodiar las sitcoms típicamente estadounidenses pero, a la manera de Lynch, lleva esa intención hasta límites más bien perturbadores. A cuadro vemos a una familia cliché de “conejos” antropomorfizados: madre e ¿hija?, quienes sostienen interacciones domésticas corrientes pero absurdas, ligadas por diálogos incoherentes o desfasados en su lógica temporal. Al fondo, una música siniestra se alterna con el ruido sutil pero identificable de una tormenta y, de vez en cuando, con los sonidos grabados de un público inexistente que aplaude o ríe ante situaciones y frases más bien insulsas. Por último, la habitación donde la familia se encuentra está sumida en un claroscuro también inquietante, tan normal que llega a sentirse opresivo.

Lynch filmó originalmente los episodios de Rabbits en el 2002, en parte como resultado de sus exploraciones con los medios digitales de grabación. Más tarde, decidió incorporar la serie a la narrativa de su cinta Inland Empire, que se estrenó en el 2006.

Ahora, con toda su carga ominosa, los citados psicólogos de la Universidad de British Columbia están recurriendo a Rabbits para inducir “crisis existenciales” en voluntarios de un experimento que, entre otros propósitos, buscó indagar sobre el efecto de ciertos medicamentos analgésicos en el tratamiento de síntomas asociados con estados mentales como la angustia o la ansiedad.

En el experimento, se pidió a dos grupos de personas que realizaran dos tareas: la primera, escribir en una hoja de papel todo lo que creyeran que pasaría con su cuerpo después de morir; la segunda, que vieran uno de los episodios de Rabbits. A un grupo se le dio una dosis de analgésicos con el ingrediente activo conocido como acetaminofeno y al otro grupo se le dejó hacer sin ningún tipo de sustancia suplementaria.

Al realizar algunas mediciones, el equipo dirigido por Daniel Randles encontró que si bien los integrantes de ambos grupos se mostraron poco cómodos al realizar las tareas pedidas, aquellos que recibieron la dosis de analgésico estuvieron menos afectados por la experiencia. Los resultados de la investigación fueron publicados en la revista especializada Psychological Science.

Por supuesto, el estudio no significa que ante un estado mental poco agradable, la solución sea tomar un analgésico. Antes que correr a la farmacia, quizá baste con considerar la sencilla operación de pausar la película que te llevó a esa circunstancia. 

 

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Por: pijamasurf - 05/30/2018

Suponer que una persona es introvertida puede llevar a algunos equívocos al tratar con ella

Desde hace un tiempo, la dualidad introvertidos/extrovertidos ha pasado a formar parte de cierta forma generalizada de entender la personalidad. Como otros binomios, éste puede resultar atractivo por la facilidad que nos ofrece para clasificar a una persona, y no sólo en la etiqueta general, sino en todo aquello que en nuestra mente asociamos a cualquiera de esos conceptos, pues una vez que pensamos a una persona bajo la noción de introvertida o extrovertida, de inmediato y tal vez hasta inconscientemente le atribuimos otras cualidades: silenciosos y reservados unos, abiertos y expresivos otros, reflexivos, creativos, inclinados a tal o cual interés, etcétera.

Sin embargo, el ser humano suele ser más complejo (y más sencillo) que todas las explicaciones que se han dado sobre su naturaleza, y servirnos de categorías como las antes dichas puede fácilmente conducirnos a errores de juicio y de trato con respecto a una persona. Después de todo, siempre será mejor estar en contacto con aquel o aquella a quien tenemos en frente y no con la idea que nos hacemos de ese individuo en nuestra mente.

A continuación, compartimos seis de estos malentendidos provocados por la idea de introversión y sus rasgos asociados.

 

Volverlas el centro de atención

En la confianza y la intimidad las personas introvertidas pueden mostrarse inteligentes, divertidas, locuaces e ingeniosas pero, para sorpresa de muchos, cuando la atención pública o de desconocidos se vuelca sobre ellas, todas esas cualidades parecen desaparecer. 

 

Elogiarlas en público espontáneamente 

En el sentido del punto anterior, un reconocimiento público espontáneo puede ser problemático para una persona introvertida. Quizá lo merezca, quizá sea justo y sin duda quien lo hace lo considera un acto positivo, pero para los introvertidos puede significar un problema que no saben cómo enfrentar.

 

Obligarlas a una forma en particular de trabajo en equipo

En general, en la vida, la cooperación suele ser la base del trabajo; sin embargo, en el caso de los introvertidos quizá puedan hacerse ciertas concesiones. No es que las personas introvertidas no sepan trabajar en equipo, pero quizá sus procesos son otros. Hay quienes, por ejemplo, en compañía de otros pueden proponer ideas, discutirlas, defender sus puntos de vista, hacer síntesis rápidas, pero en el caso de los introvertidos a veces todo esto ocurre mejor cuando pueden tener tiempo para reflexionar, sopesar pros y contras, etcétera. 

 

Llevarlas a lugares muy públicos

La intimidad es uno de los valores más apreciados por los introvertidos y, por el contrario, lo público no suelen ser aguas cómodas para ellos. Un café, un paseo por un parque no muy frecuentado, un bar tranquilo donde se pueda conversar, una oficina de pocas personas, etc., son ambientes que sin duda les resultan más agradables.

 

Pensar que no tienen nada que decir

La inclinación (a veces incomprendida) de los introvertidos a la reserva puede hacerlos parecer equivocadamente silenciosos o, peor aún, aburridos. Sin embargo, con cierta frecuencia la realidad es otra. No es que una persona introvertida no tenga nada qué decir o no quiera hablar sino, más bien, no se siente confiada para hacerlo. Si se crean condiciones de confianza, es muy posible que sorprenda a más de uno con sus ideas.

 

Suponer que no pueden encabezar un equipo

Por estas y otras cualidades parecería que las personas introvertidas no pueden ser líderes, pero quizá podría decirse que su posible liderazgo se presenta de otra manera. A diferencia de otras formas de ser, en el caso de los introvertidos suele existir una apertura a distintos puntos de vista; son personas que escuchan y reflexionan y a veces, también, que trabajan duro. En este sentido, pueden ser individuos que inspiran a hacer, o dicho de otro modo, que ponen el ejemplo. A veces, esta también es una manera de liderar.

 

 

Ahora bien: es un tanto infantil pensar que el mundo tiene que ajustarse a nuestras necesidades y ser dócil con aquello que se nos dificulta. La dificultad, en todo caso, debería animarnos a sobreponernos a ella, a conocerla para quizá cambiarla, a demostrar que como seres humanos somos más y mejores de lo que solemos creer. No siempre es así, sin embargo. En este sentido, la intención de esta publicación podría situarse más bien del lado compasivo de la vida. Mientras una persona no descubra lo fuerte que es, quizá lo mejor que podemos hacer los demás es mostrar la compasión de la que somos capaces.

 

También en Pijama Surf: Las diferencias exactas entre personas extrovertidas e introvertidas, según el creador de estos conceptos

 

Imagen de portada: Lobke van Aar