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6 películas de Jean-Luc Godard para entender por qué es un genio del cine

Arte

Por: pijamasurf - 06/10/2018

Godard es uno de los directores más importantes del cine moderno, y estas cintas lo demuestran

Jean-Luc Godard es uno de los cineastas que, en las últimas décadas, se tomó muy en serio la idea de revolucionar el campo cinematográfico. Inspirado sin duda por los vientos de libertad y rebeldía que se respiraron en las décadas de 1960 y 1970, Godard filmó desde el principio con dicha voluntad, y aunque los resultados siempre estarán sujetos al debate, sin duda en más de una ocasión se acercó a su objetivo.

Por esa misma cualidad es interesante mirar la obra fílmica de Godard, pues se trata de uno de esos pocos artistas que han sido capaces de elaborar y terminar piezas creativas que son al mismo tiempo lecciones para el espectador. Miramos el resultado final pero parte del estilo de Godard es conservar los caminos de reflexión, planeación y ejecución que condujeron a éste, de manera tal que quien mira alguna de sus películas aprecia también las elecciones formales que hicieron capaz la expresión estética. De algún modo, ese es parte del genio de Godard.

Cabe mencionar, como dato anecdótico, que en la edición 2018 del Festival de Cannes los organizadores crearon un premio especial únicamente para poder reconocer la obra completa de Godard.

Presentamos a continuación una modesta guía de sus películas. Se trata de una selección para iniciarse en la filmografía del director francés pero, para aquellos que conocen ya su obra, también para mirarla con nuevos ojos. Seguimos parcialmente el orden propuesto por John Patterson, del periódico The Guardian.

 

À bout de souffle (1960)

Ya desde su primera cinta Godard exhibió los elementos que marcarían su sello distintivo, desde aquellos puramente formales (la gran importancia de la edición para la narrativa cinematográfica, por ejemplo), hasta otros que podrían considerarse circunstanciales (como el gusto por los relatos noir y detectivescos). En À bout de souffle, el cineasta experimentó con la realización de una película sin guión previo y con grabaciones tomadas sin autorización expresa ni, mucho menos, dentro de un set preparado. 

 

Le Mépris (1963)

Muchos grandes artistas toman una de sus obras para reflexionar tanto sobre su propio oficio como sobre la disciplina donde se desenvuelven y a veces sobre el arte en sí. Así hizo Vermeer en El arte de la pintura (1666), y ciertos ejercicios como el Finnegans Wake o Bouvard y Pécuchet pueden considerarse lo propio en la literatura. Para Godard, esa obra fue Le Mépris, en donde un guionista y su esposa se reúnen con Fritz Lang para filmar nada menos que una adaptación de La Odisea

 

Bande à part (1964)

Quizá la cinta más célebre del director francés, por ser también una de las más emotivas y más accesibles en términos cinematográficos (según la crítica). Se trata, además, de uno de los registros visuales que han contribuido grandemente a formar la idea de un París a medio camino entre lo romántico, bohemio, rebelde… y sin embargo, siempre estético.

 

Une femme mariée (1964)

El cine de Godard ha sido siempre crítico: de la sociedad, del arte, del cine, de la política, etc. En ese sentido, en su filmografía pueden encontrarse algunos títulos en los que reflexiona sobre el lugar que socialmente se le concede a la mujer. Une femme mariée es uno de ellos. Censurada inicialmente en Francia, la cinta sigue la historia de una mujer casada con un piloto de avión que, por las prolongadas ausencias de éste en razón de su trabajo, entra en relación con un actor de teatro, de quien se hace amante. Con esta historia Godard reflexionó no sólo sobre la monogamia en la pareja o la institución del matrimonio, sino sobre todo un estilo de vida que se impone a la mujer como un molde y una obligación.

 

Alphaville, une étrange aventure de Lemmy Caution (1965)

Una cinta de ciencia ficción al estilo Godard. Filmada sin sets preparados con antelación, únicamente aprovechando la arquitectura más moderna del París de la época, Alphaville sigue la historia de una inteligencia artificial que busca apoderarse de la mente de todos los seres humanos y un detective que se enfrenta a ese despiadado objetivo.

 

La Chinoise (1967)

Una de las últimas cintas de la época más asequible en el cine de Godard (de nuevo, según la crítica), La Chinoise retoma parcialmente el argumento de Los poseídos de Dostoyevski (conocida en español también como Demonios o Los endemoniados) para contar una historia entre detectivesca y política a propósito de la militancia en un partido, la vida que se vive bajo ciertos principios políticos y qué ocurre cuando se pone a debate personal todo ello.

 

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Imagen de la portada: La Chinoise, Jean-Luc Godard (1967)

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‘Rita, el documental’: un film sobre una figura emblemática del rock mexicano

Arte

Por: Alejandra Arrieta - 06/10/2018

El regreso de Rita no podría ser más oportuno; su arte sigue siendo vigente y sus mensajes, necesarios

El 2018 en México no ha sido todo elecciones electorales, aunque sea difícil de creer. Este año marca también un evento histórico para la cultura y el rock mexicano: el estreno de Rita, el documental, acerca de la fallecida actriz y cantante mexicana, Rita Guerrero.

Producida por el IMCINE y el CUEC, la ópera prima de Arturo Díaz Santana ha convocado a los miembros de toda una generación a reunirse, una vez más, alrededor del fuego que aún emana de esta chamana; para recordarla, revivirla y re-conocerla. Así sucedió en la Rambla Cataluña en el marco del Festival de Cine de Guadalajara; así en las funciones de Ambulante en la CDMX, donde los boletos se agotaron a los pocos días; así en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, donde cada uno de sus mil asientos estuvo ocupado por un espectador que se dejó tocar por la magia de Rita.

Lo que sucede en la sala cinematográfica es conmovedor por sí solo; el público, viéndose reflejado en la pantalla, corea las canciones que conforman el soundtrack de su otrora vida. Pasan del canto a las risas, a las lágrimas, en un lapso de casi 2 horas, que se sienten como la mitad. Después siguen las pláticas con el equipo del documental donde los fans relatan anécdotas en conciertos, momentos personales con Rita (quienes llegaron a conocerla, como maestra o amiga), y hasta menciones de hijos y casas que llevan el nombre de la vocalista de Santa Sabina.

Pero lo que realmente hace de ver Rita, el documental en el cine una experiencia estética particular es cómo todos estos comentarios, reacciones e interacciones con la película, cuestionan lo mismo que alguna vez cuestionó Rita: los límites entre estar y no estar.

El gran pensador Walter Benjamin teorizó ampliamente sobre esta misma oposición en la obra de arte: ¿qué hay de la reproducción? ¿qué queda y qué se pierde del original?

Yo, que nací el año en que se formó Santa Sabina, nunca pude ver a Rita Guerrero en vivo; claramente, no fui parte de esa generación. Sin embargo, estoy segura de que la experiencia mediada por la pantalla grande no es menos conmovedora, transgresora o impactante que la misma fuerza artística de Rita.

La musicalización, el ritmo y la estética del documental son sumamente elocuentes al transmitir el mensaje de Rita, por una sola razón: usan su mismo lenguaje, el arte como instrumento para alcanzar algo más elevado. De esta manera, Rita, el documental no sólo trasciende la mediación de la obra, sino que extiende el legado de la artista más allá de la muerte, a nuevas generaciones.

Ese es el gran logro arqueológico del documental; el sueño que Benjamin tenía para todo el arte cinematográfico: a partir de la realidad, se crea un imaginario que puede derramarse de regreso a la realidad. Rita, el documental no sólo arma una consecuencia de música e imágenes que releen las historias que nos contaron otros medios y formatos, sino que también recupera las emociones que estaban en la esencia de lo que hacía Rita y vuelve a propagarlas, haciendo uso de su infinito valor nutricional en un momento clave para México. El regreso de Rita no podría ser más oportuno; su arte sigue siendo vigente y sus mensajes, necesarios.