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Una amplia selección de las "Las Rubaiyatas", la obra cumbre de la poesía del vino

Dreaming when Dawn’s Left Hand was in the Sky 

I heard a Voice within the Tavern cry, 

"Awake, my Little ones, and fill the Cup

Before Life’s Liquor in its Cup be dry".

Rubaiyat (versión de Fitzgerald)

La poesía dedicada al vino y a los espíritus es fecunda y en diversas tradiciones constituye un género en sí misma (khamariyat, en el misticismo islámico). El poeta celebra la vida, participando en su esencia, la cual se concentra en el vino (la sangre de la vida, sustancia divina). Pero entre toda la pléyade de poetas y escritores disolutos que se han consagrado a la alabanza del vino -su jovialidad, su misticismo y también sus abismos- nadie ha cantado a la vid como Omar Khayyam. Ni Baudelaire, ni Li Po, ni Bukowski, ni ningún otro. Las Rubaiyatas de este poeta persa -que podría ser muchos poetas- han generado fascinación y controversia desde que Edward Fitzgerald las vertiera al inglés, en versos inmortales, en 1859. Existe un añejo e indecidible debate sobre si Khayyam era un escéptico hedonista o un místico sufí (yo me inclino por lo segundo). De lo que no hay duda es de que su amor por el vino es excelso y desbordado, y sus versos están inspirados. Hay que decir, sin embargo, que entre la tradición sufí el vino es el vino -pues hay que participar plenamente en toda la existencia: beber de la creación- pero es también, sobre todo, una metáfora del amor. El místico tiene su propia religión y accede directamente a su dios en la vida. Escribe Khayyam:

Y tú, escéptico delante de la ternura,

impermeable al sentimiento,

aprende esta verdad:

 

La vida es amor,

¡y sólo amor!

Recordemos otros versos para beber, de un poeta irlandés, que muestran la coemergencia  del vino y el amor:

Wine comes in at the mouth

And love comes in at the eye;

That’s all we shall know for truth

Before we grow old and die.

I lift the glass to my mouth,

I look at you, and I sigh.

(W. B. Yeats, Drinking Song)

En verdad que es así. De los ojos inflamados y de la roja boca nace el amor y, también, el canto que lo celebra. Una sustancia única es la alegría que fluye por la sobreabundancia de Alá (o como se le quiera llamar). Amor y vino no son dos. Canto y vino no son dos. Amor y canto no son dos. Esto es lo que sabe el santo que bebe (a) dios. El santo es santo porque ve todo puro. Y esa pureza, ese no encontrar nada malo es ya una embriaguez radiante, una libertad alucinante. Así, nuestro poeta nos dice que las tabernas están llenas de "hombres perfectos" y si observamos con "ojos abiertos, sin prejuicios" veremos bondad y belleza en los lugares más bajos. El poeta sufí se acerca a la no-dualidad, no rechaza nada, y participa en la zambra existencial, que después de todo es lo que la divinidad fermenta. El vino es la obra de la aurora, la sangre del verano. Cuando Él lo vertió sobre el mundo lo infundió con los verbos del Sol, ¡con los nombres divinos, con los nombre eternos!

En pleno cénit,

el Sol irradia

la fulguración de sus rayos.

 

El creador del día

echa su vino dorado

en la copa cincelada de las estrellas.

 

¡Bebe, compañero,

con el corazón transportado de júbilo,

el zumo de la uva

que exaltará tu voz,

en los primores de la elocuencia!

¡Embriágate!

 

Bebe el zumo fermentado

por el anunciador de la aurora

en la bodega de los tiempos.

¡Entonando himnos de amor,

él lo vertió

en el corazón de los días!

Sin más comentarios, dejemos que nuestro poeta hable y alcemos los vasos y brindemos, ¡la eternidad está en el instante, el amor en la copa! ¡Levanta la copa, caro lector, con Omar Khayyam, profeta del vino y de la alegría que llega como un gran sorbo divino!

6 (fragmento)

¡Compañero!

¡Aprovecha

esos instantes fugaces

para hundirte en las delicias de la vida,

para desvanecerte 

en las delicias del amor!

 

En cuanto a ti, 

siervo,

¿por qué vives cavilando,

por qué te atemoriza

la problemática resurrección

anunciada

para un cierto día del mañana?

 

Trae la copa,

pues la noche

pronto

llegará a su fin...

7 (fragmento)

Si estoy embriagado,

según mis detractores

por haber bebido

el vino de los magos,

lo estoy.

 

20 (fragmento)

¡Bebe vino, amigo!

 

La vida,

a la cual la muerte sucede,

es digna de ser vivida,

pero sólo puede ser bien vivida

entre la serenidad del sueño

y el éxtasis de la embriaguez.

 

26 (fragmento)

¡Compañero!

¿Exiges que yo me arrepienta de beber,

de embriagarme?

¿Pues no lo sabes?

Alá lo quiso...

¡Tenemos, fatalmente, que hacer

lo que estaba escrito!

 

¿No te diste cuenta,

todavía, de que el vino es espíritu,

de que él crea, educa, embellece

modela al verdadero hombre?

27

Bebe vino, 

prenda de vida eterna,

¡único fin y razón de la existencia!

 

Ves, ¡es la aurora del amor!

Se abren las rosas 

y el céfiro

nos embriaga con sus aromas.

¡Es la estación de los placeres!

 

Mira 

¡cómo todos deliran 

en la euforia

de este momento excepcional!

 

Se feliz un instante,

pues la vida, amigo,

no es más que este instante.

 

32

Renuncia a todo

en este mundo

-fortuna, honores, poder.

 

Desvía tus pasos

de todo camino

que no te conduzca 

a la taberna.

¡Nada pidas

ni desees

sino vino, canciones, música, amor!

 

Noble y hermoso mancebo,

coge el odre,

empuña la copa.

 

¡Bebe!

pero ¡cuidado!

¡No seas frívolo,

no hables en vano!

41 (fragmento)

Si bebes vino,

lo harás en rueda de amigos

o apretando en los brazos

a una niña risueña,

toda alegría y llena de gracia,

rosadas las mejillas,

los ojos tiernos...

 

47

Solamente en las tabernas

encontraréis 

placer y tranquilidad.

Solamente en las tabernas

veréis

hombres desinteresados e íntegros,

hombres perfectos.

 

Si observáis de ojos abiertos,

sin prejuicios,

con alma libre,

veréis pureza,

veréis bondad

hasta en los más impíos

de los frecuentadores de la tabernas.

 

Borracho ya,

entré ayer en la taberna.

 

Allí estaba un anciano

beodo también,

equilibrando en la espalda

su tonelito de vino.

 

Manteniéndome

a duras penas de pie,

lo interpelé:

¡Oh jeque,

en que estado de te encuentro!

Ahora en el ocaso de la vida,

¿y no tienes vergüenza de Alá?

 

Sonriendo mansamente,

me repuso el anciano,

mientras acariciaba el tonel:

 

A Alá, el Magnánimo,

debemos la maravilla que ves.

De Él proviene 

toda esta abundancia.

Bebe y calla...

 

89

¡Ahogadme en vino,

compañeros!

 

Mi pálido rostro ambarino,

hacedlo color del rubí.

Y, al fin de que, 

al morir,

mi cuerpo sea ungido,

¡sumergidlo en el líquido sin igual!

 

Impregnado de vino

mi ataúd,

decoradlo,

en los umbrales de la taberna,

con festivas ramas

de la vid más bella y lozana. 

 

Traducción de Las Rubaiyatas de Christovam de Camargo

Ilustraciones de Edmund Dulac

 

Twitter del autor: @alepholo

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Una selección de 10 discos a modo de 10 conceptos que nos aproximan a Luis Miguel

Primer cantante latinoamericano y el más joven ganador en la historia del premio Grammy que otorga la Academia de la Música Grabada de Estados Unidos con tan sólo 14 años, como 14 las veces que ha sido nominado, siendo éste el mayor número de nominaciones que ha obtenido un cantante hispanoamericano desde que el Grammy abrió las categorías latinas, imbuidas en ese primer Grammy otorgado en colaboración al joven intérprete latino. Cerca de 40 años de trayectoria, decenas de álbumes de estudio, en directo, ediciones especiales y compilatorios, récords de ventas de discos y entradas a conciertos, ganador (además del citado Grammy) de premios Billboard y World Music Awards, entre otros, LUIS MIGUEL ha forjado una carrera musical que le ha valido ser considerado uno de los más importantes intérpretes de la historia de la música en Hispanoamérica y el mundo.

Nacido el 19 de abril de 1970 en San Juan, Puerto Rico y naturalizado mexicano en 1991, Luis Miguel Gallego Basteri debutó a los 11 años y de inmediato alcanzó gran popularidad con el público infantil que le vería crecer a su lado. Hoy, en los albores de concluir la segunda década del siglo XXI, nuevas generaciones se suman a la escucha del icono, y no son las generaciones que, anteriores a él, sumó con sus célebres discos de boleros.

Nos referimos a la generación del milenio, que gracias a su regreso a los escenarios de los que se ausentó un par de años, a la edición de su nueva producción musical, a la publicación de su primer álbum en 7 años y al lanzamiento de una serie sobre su vida en la plataforma más importante de la industria del entretenimiento por Internet, atienden a su música, revisitan sus discos y se acercan a la vida del más enigmático, misterioso y a la vez carismático cantante de los últimos 40 años en la música en español.

Luis Miguel es sinónimo de éxito tanto como de polémica y admiración que resultan por demás contrastantes; lo mismo es valorado por la crítica que reconoce su registro vocal en varios géneros musicales, que cuestionado por quienes desean que reinvente su repertorio. El público que lo ha seguido y comienza a seguir, disfruta su calidad interpretativa quizá incluso más en directo que en los propios discos de estudio, le ofrenda su cariño e incondicional apoyo, un fenómeno que rebasa lo musical por lo social, y que coloca al tenor en un lugar mítico, una leyenda viva de la música hispana.

En una época en la que muchas y muchos intérpretes se abocaron al crossover, a explorar el inglés para consolidar sus carreras y aumentar el conocimiento de su música, Luis Miguel (salvo sus exitosos discos en portugués e italiano –su lengua materna–, los sencillos en inglés no distribuidos de sus producciones Busca una mujer y 20 años, las secuencias de la canción “América” y su estupendo dueto con Frank Sinatra para el álbum Duets II) se concentró en seguir produciendo música en el idioma que mejor domina y del que como intérprete es, sin duda, el mayor exponente de su industria.

Aunque Julio Iglesias ha vendido cerca de 300 millones de discos en 15 idiomas, Luis Miguel es, junto a los cantautores Juan Gabriel, Camilo Sesto y Shakira, el mayor vendedor de discos grabados en idioma español alrededor del mundo, y a diferencia del célebre cantante madrileño, sin afán de comparar la relevancia correspondiente, el mexicano destaca por su portentosa voz, la cual sobrepasó los cambios de edad para alcanzar el dominio de su instrumento natural y consagrarse completamente a los 25 años, cuando el disco doble El concierto, grabado en directo de sus recitales en el Auditorio Nacional, fungió como una auténtica celebración al serial de álbumes repletos de sencillos exitosos y reconocimientos que el cantante había editado por casi 15 años consecutivos.

A sus 48 años el cantante vive un momento de fábula, puesto que amén de los diretes y suposiciones que le han acompañado desde niño, aunados a los prejuicios de la prensa y del escrutinio público, enaltecen sobremanera el aura de misterio que aumenta su popularidad a medida que pasa el tiempo, un fenómeno que resulta único y sólo experimentado al nivel de idolatría en algunos intérpretes masculinos, idolatría que  no significa venta de discos, éxitos radiales ni popularidad.

Carlos Gardel y Pedro Infante, desaparecidos de forma prematura y trágica; Sandro, el enorme gitano que revolucionó el performance y apostó al erotismo escénico en combinación con la recitación lírica; y Juan Gabriel, cantautor de origen humilde que rebasó por completo forma, género y el arte mismo de su música; sólo ellos pueden compartir el imaginario de idolatría que ha alcanzado Luis Miguel. Su música resistió el impostergable nacer de nuevos géneros musicales, y cuando parecía fenecer como las épocas cuando el ocaso de su tiempo atisba, resurge como recordando que la música no tiene espacio y tiempo cuando se anida en los recuerdos o en nuevas experiencias.

Explorar su obra musical y seleccionar 10 álbumes resulta un debate interminable entre el gusto, la valoración y en muchos casos, la evocación de momentos personales que suelen acompañarse de su música como una impronta emocional. Un serial de LOS 10 MEJORES DISCOS DE LUIS MIGUEL podría incluir los álbumes Palabra de honor, Soy como quiero ser, Busca una mujer, 20 años, Romance, Aries, Segundo Romance, Nada es igual, Romances, Amarte es un placer, México en la piel, Cómplices y su más nueva producción, México por siempre.

No obstante, no para evitar la polémica selectiva sino para profundizar en la forma y el fondo de su discografía, en DECÁLOGO, hacemos una selección de 10 discos a modo de 10 conceptos que nos aproximan a Luis Miguel, para lo cual presentamos una edición en dos partes que aborda 10 álbumes como estandarte desde la concepción temática o vivencial de los mismos, que indagan impresiones, significados, etapas, propuestas y proyectos del cantante latinoamericano que prosiguió la hazaña del maravilloso Sandro en 1970, y agotó de forma consecutiva el Madison Square Garden de Nueva York.

Según Wikipedia en inglés, el perfil de Luis Miguel le describe, a consideración de muchos, como el cantante latinoamericano más exitoso de la historia, y no es para menos; a reserva de las décadas en las que ostentó el cetro de un trono inalcanzable (que se perpetúa de forma vitalicia), varios hitos acompañan la trayectoria del primer cantante latinoamericano: como Pedro Infante al recibir una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, primero también en ganar una Gaviota de Platino en el Festival de la Canción de Viña del Mar en Chile al celebrar 30 años en la música y su quinta visita al célebre certamen.

Máximo vendedor extranjero de discos en España y Argentina, primero en vender más de 1 millón de discos grabados en Español en Estados Unidos y un sinnúmero de condecoraciones que se suman a los récords impuestos para conciertos en un mismo escenario, como los establecidos por sus vastas temporada en el Auditorio Nacional de México, recinto del que Luis Miguel ha hecho su ágora.

 

10. Cómplices (De autor)

Productor: Luis Miguel

Género: Balada

Año: 2008

Creador de grandes clásicos de la música hispanoamericana, forjador de talentos y figuras emblemáticas, compositor consumado, Manuel Alejandro inició su colección de éxitos en los años 60; sus canciones en la voz de Raphael alcanzaron un cénit lírico, que prosiguió en grandes producciones en las décadas porvenir.

En México, el disco Íntimamente de 1980 en voz de Emmanuel, rompió récords de ventas sólo superados por otra producción del maestro nacido en Jerez, Secretos de José José, que en 1983 alcanzó ventas superiores a los 5 millones de copias y que configuró el éxito, al igual que Íntimamente, de cada una de las canciones que los integraron.

El compositor español legó títulos icónicos como “Yo soy aquel”, “Digan lo que digan”, “El muchacho de los ojos tristes”, “Desde aquel día”, “Estar enamorado”, “Todo se derrumbó”, “Tengo mucho que aprender de ti”, “Esa triste guitarra”, “El amor acaba”, “Lo dudo”, “Cuando vayas conmigo”, “En carne viva”, “Dueño de nada” y “Lo mejor de tu vida”, entre otros clásicos. Plácido Domingo, Julio Iglesias, Rocío Jurado y Chabuca Granda, entre otros, enlistaron el canon del acreditado compositor español.

Luis Miguel había grabado tres temas de Manuel Alejandro antes de “Cómplices”; para su álbum compilatorio Grandes éxitos de 2005, interpretó “Si te perdiera”, y previamente, para el disco Mis romances de 2001, había grabado “Al que me siga”. Un álbum íntegro de canciones escritas para él por Manuel Alejandro resultaba por demás interesante. El resultado: Cómplices, del año 2008.

“Si tú te atreves” fue el primer sencillo, al que siguieron temas como el espléndido “Te desean”, y a pesar de que la recepción comercial no fue la de anteriores trabajos del intérprete, el disco por sí mismo guarda una calidad extraordinaria en la voz y en las letras poéticamente dibujadas por el compositor nacido en 1933.

Un álbum que en la actualidad podríamos considerar de culto para los seguidores del artista, que llegó a ser nominado al Grammy y legó interpretaciones que lo mismo abordan temas pasionales, dramáticos y oscuros (“Amor de hecho”, “Se amaban”, “Bravo, amor, bravo”), que suaves melodías como “Ay cariño”, “Cómplices”, “Dicen”, o rítmicas propuestas como “Estrenando amor” y “De nuevo al paraíso”. Asimismo, el disco incluyó prosas poéticas y arreglos de corte musical español como “Amor a mares”, e incluso temas bailables como “Tu imaginación”. Especial resulta la autobiográfica reflexión “Disfraces”, que fue incluida en la edición diamante del álbum.

Cómplices perdura como un disco reconocible en la calidad vocal y en las letras de cada una de las 12 canciones que lo integran, además de ser la única producción de Luis Miguel, hasta la fecha, en la que el total de canciones fue compuesto por un mismo autor.

 

9. Navidades (De catálogo)

Productor: Luis Miguel

Género: Villancicos-Big Band

Año: 2006

Uno de los discos más vendidos en la historia de la música grabada en México es Las mañanitas de Pedro Infante, un disco de celebración que acompaña todavía el festejo cumpleañero en muchos hogares mexicanos. Grabar un álbum de villancicos y dedicarlo a la posteridad para una industria de temporada era de esperarse en la discografía de Luis Miguel, y lo hizo sobre la Navidad, la temporada más familiar y a la vez más lucrativa del año. Navidades, único álbum navideño nominado hasta la fecha a Mejor Álbum Latino en los premios Grammy, fue lanzado en diciembre de 2006 y se convirtió en todo un éxito, situándose cada año desde su lanzamiento hasta la fecha en las listas de ventas de fin de año, y convirtiéndose paulatinamente en un clásico de las posadas y fiestas decembrinas.

Luis Miguel ya había grabado discos de catálogo en la primera etapa de su carrera, cuando el cantante estrenaba discos con frecuencia, incluso tres en un mismo año, entre los álbumes de estudio y compilaciones de catálogo; ejemplo de ello es También es rock de 1984 con covers de rock & roll clásico, al que se aunaron las bandas sonoras de sus dos películas, Ya nunca más (1984) y Fiebre de amor (1985).

Navidades, sin embargo, se estrenó como el álbum del año para el cantante, en el que además, exploraba un sugestivo nuevo género a su ya variopinto registro: el Big band. Cuando en 1994 participó en el álbum “Duets 2” de Frank Sinatra con la canción “Come fly with me”, las comparaciones de estilo e imagen con el célebre cantante internacional surgieron por inercia, y la sugerencia popular para grabar en ese acompañamiento se acaudalaron al tiempo que producía exitosos discos de boleros.

Navidades fue el escenario perfecto para aventurarse al nuevo reto, y el resultado fue extraordinario. Con la colaboración de Juan Carlos Calderón en la muy adecuada traducción del inglés al español de clásicos temas navideños, Navidades marcó la última colaboración de esta pareja creativa, y significó un innovador sendero para el consagrado intérprete.

“Santa Claus llegó a la ciudad” fue el sencillo promocional, al que se sumaron la balada inédita “Mi humilde oración” y los ya conocidos “Va a nevar”, “Frente a la chimenea”, “Estaré en mi casa esta navidad”, “Te deseo muy felices fiestas”, “Navidad, Navidad” y “Llegó la Navidad”. En el repertorio sobresalen las interpretaciones de las míticas “Sonríe” de Charles Chaplin, “Blanca navidad” (famosa en los años 40 en la interpretación de Bing Crosby), y la coral “Noche de paz”, que cierra apoteósicamente la producción.

Si un disco de Luis Miguel puede nombrarse de catálogo y ser único en ese rubro, sin duda lo es Navidades, que sorprendió en su momento por la decisión de ser grabado, y que irrumpió las listas de ventas para quedarse cada temporada como imaginamos que había sido concebido, como un clásico.

 

8. Palabra de honor (De transición)

Productor: Juan Carlos Calderón

Género: Pop

Año: 1984

Con este álbum, como ya hemos mencionado, Luis Miguel se convierte en el ganador más joven en la historia del Grammy, y lo hace de la mano de Juan Carlos Calderón, el exitoso compositor español que hace de este disco una mezcla óptima para el Luis Miguel adolescente, una transición que deja atrás tres exitosos discos infantiles para transitar hacia una imagen más sugerente del intérprete, la cual tomaría 3 años e incluiría el cambio de sello discográfico.

Esta estrategia también aprovechó la consecuente transformación física y vocal del intérprete, que concluiría con la edición del disco Soy como quiero ser”. En Palabra de honor Luis Miguel alcanza registros imponentes, especialmente en el sencillo que da  nombre al álbum, una balada de desamor que se anida en el encono de la promesa dolorosa.

“1+1=2 Enamorados” figuró el debut glorioso, “Directo al corazón”, de Rubén Amado, significó la pauta que situaría al Luis Miguel niño con un arrastre sólo visto en ese momento gracias a las agrupaciones musicales Parchís en España, Menudo en Estados Unidos (vía Puerto Rico para toda América Latina), y casi de forma simultánea al cantante, Timbiriche en México.

Los primeros álbumes de Luis Miguel, lanzados entre 1982 y 1983, predispusieron a una audiencia que ante Decídete (1983), quedaba sorprendida lo mismo por el registro vocal del aún niño, que por la atrevida letra de sus canciones.

Como un compás de sencillos intitulando discos, Luis Miguel consolidaba su nombre y un estilo dibujado en las composiciones de su padre Luis Rey y sobre todo de Honorio Herrero, quien parecía conocer a la perfección el desarrollo vocal del llamado Sol: “No me puedes dejar así” es una muestra clara de esa empatía musical. Palabra de honor redimensionó ese proceso e hizo de las baladas una apuesta por el himno dramático y por las piezas bailables, influenciadas por el pop italiano, la guía ideal para hacer del cantante un ídolo juvenil sin precedentes.

“Isabel”, “Un rock & roll sonó”, “La chica del bikini azul” se convirtieron en éxitos generacionales y plenamente identificables del pop de mediados de los 80, haciendo del disco Palabra de honor un éxito comercial y de trascendencia, como lo demuestran las tantas veces que dichas canciones, a más de 30 años de haber sido producidas, siguen sonando con la fuerza vintage que las hace actuales.

“Lili” y “Muñeca rota” guardan equidistantes matices líricos, una tendiente a la evocación, y la otra con la fuerza más desgarradora del disco, una letra fuerte en términos de acepción para su tiempo; “Rey de corazones” y “Me muero por ti” son dos temas que guardan una similitud con el pop que posteriormente desarrollará el cantante, mientras que “Tú no tienes corazón” tiene un matiz musical más vanguardista. “Me gustas tal como eres”, compuesta por el propio Calderón, es el dueto que Luis Miguel realizó con Sheena Easton y que a la postre, en un torbellino de época, le daría su primer galardón de la Academia Musical Estadounidense.

La difusión de este disco entre 1984 y 1985 fue descomunal, una promoción que incluyó versiones en portugués e italiano, así como especiales de televisión, como el divertido Aprendiz de pirata con Ramón Valdés; asimismo se estrenaron dos películas, una antes del estreno del disco y una posterior, que implicaron sendas bandas sonoras de las que ya hemos comentado algunos detalles. También, gracias a este disco Luis Miguel participó en el Festival de la Canción de San Remo, en Italia, donde obtuvo el segundo lugar por la canción “Muchachos de hoy”; el público lo votó como el favorito, y de igual forma, en ese mismo fervor cálido pero en un país remoto a la bota italiana, conquistó el Festival de Viña del Mar en Chile, el más importante encuentro musical de Hispanoamérica.

Nuevos horizontes, facetas y edades para un álbum muy completo que cierra como la mayoría de álbumes de Luis Miguel (que no todos), con una melodía más suave y a modo de despedida, “Háblame”, con la que concluye un álbum referencial, uno de varios que tendrá el intérprete en esa mágica década de los años 80.

 

7. Amarte es un placer (De epifanía)

Productor: Luis Miguel

Género: Balada, Pop, Bolero

Año: 1999

Una poesía lírica, emotiva, profunda, desgarradora desde sus acordes, Amarte es un placer fue un disco redondo, perfectamente interpretado, pleno de baladas, boleros y up tempos, que bien podrían compaginar un breviario de la música que el cantante reveló a la industria en la década de los años 90.

Si el disco Segundo romance (1994) había logrado la epifanía de unir a Juan Carlos Calderón, Armando Manzanero y Kiko Cibrián, tres compositores y directores musicales que alcanzaron los más altos vuelos con el cantante, Amarte es un placer reunió temas de Manzanero y Calderón, a los que Luis Miguel sumó el reto de agregar sus composiciones al disco, algo que había explorado por vez primera en su disco Nada es igual (1996).

Nominado al Grammy estadounidense y ganador de tres Grammy Latinos en la primera entrega de este galardón, incluyendo el de mejor canción por “Tu mirada” y dos más para el álbum en sí, Amarte es un placer legó baladas de cuidada manufactura y boleros adaptados al género y que fueron apreciados tanto comercialmente por su público como exponencialmente por la crítica.

“Sol, arena y mar” (Luis Miguel) fue el primer sencillo, al que siguió la portentosa y elegante “O tú o ninguna” (Calderón) y la evocadora “Dormir contigo” (Manzanero), pero la mezcla de temas es muy variada: “Soy yo” y “Ese momento” matizaron aún más el toque de Manzanero, mientras que “Amarte es un placer” y “No me fío” hicieron lo propio con Calderón, tema que, además, es otro que podríamos incluir en las canciones más personales del intérprete.

“Tú, sólo tú”, “Quiero”, “Dímelo en un beso” y en especial “Te propongo esta noche” hicieron posible que el disco funcionara en directo, una gira homónima que en su tiempo fue la más exitosa que hubiera tenido algún cantante latino, sólo superada por el propio Luis Miguel años más tarde. Fue tal el éxito de la producción y de la gira, que produjo al año siguiente la edición del disco Vivo, enmarcado en varios de los temas de esta producción estrenada en las postrimerías del año 1999.

Amarte es un placer marcó el fin de la década y un fin de era para Luis Miguel, un disco estilizado en los acordes, arreglos y metales, que bien ampara el uso de los instrumentos característicos de su estilo, y que le permitió compaginar otra faceta de sus preferencias musicales, la mezcla de bajos, baterías, sintetizadores, con violines, violas y pianos, la voz del cantante alcanzando matices acompasados de percusiones y orquesta; en suma, un disco que se sitúa meritoriamente como uno de los más importantes álbumes en la discografía del cantante mexicano. 

 

6. Busca una mujer (De generación)

Productor: Juan Carlos Calderón

Género: Pop

Año: 1988

En 1988 la música en español vive un torbellino de ritmos y propuestas narrativas que cimienta las bases de lo que serán los nuevos ritmos de la década venidera, y que van desde el pop al denominado rock en tu idioma, de la música electrónica al rap, del rap a la música urbana, de la música urbana a la  trova, y de la trova al auge de otros ritmos nacidos en las fronteras y en los fenómenos migratorios, sociales y culturales del continente, como la música regional.

La balada romántica, en sus diferentes acepciones, daba pauta y ritmo a un pop que seducía con melodías que atendían a historias juveniles y a estribos más adultos, y es ahí donde Luis Miguel izaba su bandera con un sonido distinto al que le había puesto en la palestra musical de América Latina. Luis Miguel había logrado ser la sensación infantil y juvenil de Hispanoamérica desde niño a través de su poderosa voz, presencia y dominio escénico.

Luis Miguel, siendo contemporáneo de los nuevos valores latinoamericanos de la canción latina, se convertía en el heredero de la balada tradicional que había glorificado a otros intérpretes masculinos. Muchos temían que el cambio de edad pudiera afectar su nivel interpretativo, lo que no ocurrió y menos aún afectó su desempeño al paso cronológico entre la niñez, la adolescencia y su temprana juventud, la que le vio publicar el exitoso Soy como quiero ser en 1987.

Así, en medio de la expectativa de continuar una senda gloriosa tras un disco de grandes sencillos como “Ahora te puedes marchar” y “Cuando calienta el sol”, su nueva apuesta, Busca una mujer, se aprestaba a ser el primer disco inédito del ídolo juvenil en casi 5 años, un reto que dejaba los covers por canciones ex profeso para el cantante, quien ya en la independencia creativa, sostendría su voz en las letras del maestro Juan Carlos Calderón. Busca una mujer se convirtió en un éxito instantáneo, un disco generacional que consagró al cantante y que lo situó, desde entonces y para el devenir, en la cima de la música en español.

“Fría como el viento”, “Culpable o no”, “Por favor, señora” y “El primero” comprenden las baladas de alto impacto en la producción grabada en Ibiza, España, y que se hicieran del dominio popular gracias a las constantes repeticiones en las radios de toda Hispanoamérica mediante su exposición vía sencillo, y más aún, gracias a las altas ventas que alcanzó el disco. Busca una mujer se convirtió en uno de los álbumes más vendidos en la carrera de Luis Miguel y en la historia de México.

A las anteriores baladas como compilación, le integran “Esa niña”, “Un hombre busca una mujer” y la colaboración de Luna Fría para el disco Pupilas de gato, que ofrecen una pausa melódica que logra una lista de reproducción equilibrada y del estilo que ya definía al pop de Luis Miguel (baladas, up tempos, trompetas, jazz) y que avistaría los metales que vendrían con mayor fuerza en su siguiente disco, el exitoso 20 años de 1990. “Soy un perdedor”, y en especial “Separados”, darían al álbum la fuerza rítmica que permitiría al intérprete desplegar su rango vocal y funcionarían a la perfección para el vibrado melódico y emocional de sus conciertos en vivo.

El disco se convirtió en un referente del pop de la década de los 80, y a su vez, en un viso de las nuevas tendencias en la balada y en la forma de conectar con las nuevas generaciones de finales de siglo. Luis Miguel sería la máxima figura de esa etapa histórica que dejaría la década de los 80, tormentosa y aguda en la economía y política de América Latina, y a la vez, pletórica de guiños generacionales. Busca una mujer le permitiría sin duda completar la travesía musical, lírica y artística que anhela todo cantante ante los cambios de edad, época y horizonte, pero fue “La incondicional” la canción que envolvería todo adjetivo, la composición perfecta en el momento adecuado, el sencillo ideal para un intérprete y su disco, la balada idónea para un intérprete y su público.

“La incondicional” se convirtió en un himno cargado de magia, fuerza y energía; definiría al cantante y a su audiencia en una relación de complicidad, apego, admiración, agradecimiento y cariño, y tal como la situó el canal VH1, sería considerada la gran balada en español de la década. Tal consideración ha recibido por igual el videoclip que en 1989 hizo girar y girar los reproductores BETA Y VHS tratando de grabar y reproducir una y otra vez las escenas, coreografías y el diseño de producción magistralmente diseñados para dar vida al videoclip.

Inspirado, entre otras, por la exitosa cinta de 1986 Top Gun (dirigida por Tony Scott e interpretada por Tom Cruise), el videoclip tendría un recibimiento apoteósico y de dimensiones nunca antes vistas para un video musical en la historia del pop en español. “Tú, la misma de ayer… la incondicional”, el H. Colegio Militar de México, el corte de cabello del cantante como un instante de apertura, las secuencias a modo de servicio militar, la bruma, la graduación del colegio, los lentes de sol, los recuerdos, y el vuelo de un avión de la Fuerza Aérea Mexicana en su momento climático hicieron de esta iniciativa visual, dirigida por Pedro Torres, la más celebrada producción audiovisual de la industria videográfica de su tiempo.

Desde 1988 y hasta ya iniciado 1990, Busca una mujer se estableció como el disco más vendido, escuchado y reproducido incluso en ediciones especiales de vinil, casete y posteriormente editado en CD. Prácticamente todas las canciones tuvieron espacio en la radio, los videos musicales de “Fría como el viento” y “La incondicional” ocuparon las programaciones de los canales de videos musicales y el cantante recorrió varios países para producir su videomaterial Un año de conciertos.

Sería en 1989, durante un programa televisivo conducido por Verónica Castro con motivo de la promoción de Busca una mujer, que Luis Miguel compartiría el escenario con el maestro Armando Manzanero, y al devenir, forjaría el primero de sus discos de boleros, la serie de Romances. Luis Miguel disfrutaría del reconocimiento de la crítica y la audiencia en 1990 con el ya mencionado álbum 20 años, que cerraría cuatro producciones consecutivas de la mano de Juan Carlos Calderón (la primera fue Palabra de honor) y que constituirían una de las varias etapas doradas en la vida artística del denominado “Sol de México”.

Hoy, en pleno 2018, y en la celebración de los 30 años que han pasado desde la realización de este álbum, podemos añadir a la lista de sus blasones generacionales el que tras 3 décadas, el sencillo “Culpable o no” y el propio álbum Busca una mujer se colocaron en primer lugar tanto en descargas de canciones como de discos en varios portales musicales. Su regreso a los escenarios, la serie sobre su vida y la huella generacional que traspasa las décadas del nuevo siglo, dan cuenta del impacto que tendría aquél Luis Miguel que a los 18 años grabó un disco que ahora escuchan los jóvenes que cumplen 18 años, a los 18 años del tercer milenio.

 

* Iván Uriel Atanacio Medellín. Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas El surco y El Ítamo (Universidad Veracruzana, 2015), que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades a nivel internacional. Dirigió los documentales La voz humana y Día de descanso. Es Director Editorial de Filmakersmovie.com.