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La conciencia es una nube de posibilidad que envuelve todas las cosas (Rupert Sheldrake sobre qué es la conciencia)

AlterCultura

Por: pijamasurf - 06/22/2018

El gran biólogo y experimentador de los fenómenos psi, Rupert Sheldrake, explica la naturaleza fundamental de la conciencia como la posibilidad latente en todos los seres

Rupert Sheldrake es uno de los científicos más polémicos y quizás más importantes de nuestra época. Uno de los pocos que se atreve a pensar fuera del paradigma dominante e investigar cosas como la telepatía y la "mente extendida". En una entrevista reciente, Sheldrake habló sobre la naturaleza de la conciencia. Traducimos y parafraseamos lo más importante aquí:

Los materialistas no logran explicar cómo la materia llegó a ser consciente, es por ello que muchos materialistas están virando hacia el panpsiquismo... pues si la materia puede ser consciente en el cerebro, toda la materia debe de tener el potencial de la conciencia -de otra manera, la conciencia surgiría de la nada [ex nihilo]-... La noción de que cuando los cerebros llegan a cierto tamaño empiezan a ser conscientes me parece una fantasía, y no muchos materialistas realmente creen en esto. En que eres sólo la actividad de tu cerebro -y esto es sólo generado por causas físicas; por lo tanto, no tienes libre albedrío-. Esto es muy difícil de defender.

Debemos preguntarnos qué hace la conciencia. La conciencia está involucrada en la elección y en la consideración de posibilidades, habita la dimensión de la posibilidad, es diferente a la actualidad... La vasta mayoría de lo que hacemos es inconsciente o habitual, la conciencia sólo tiene que ver con una pequeña parte de nuestra vida psíquica, está involucrada en tomar decisiones [o hacer elecciones] y considerar posibilidades alternativas. Lo que la conciencia hace es sostener diferentes posibilidades al mismo tiempo, para elegir entre ellas. Cualquier sistema en la naturaleza que tiene posibilidades que no están fijas, tendría una medida de conciencia. Lo que la física cuántica nos dice es que todos los sistemas en la naturaleza no están rígidamente determinados, tienen posibilidades... incluso un átomo de hidrógeno tiene una dimensión de posibilidades, de las cuales sólo una pequeña fracción es realizada. Hasta qué punto hace elecciones reales o hasta qué punto un electrón es consciente, es difícil de decir y quizás indecidible, pero las cosas se vuelven más interesantes cuando consideramos sistemas más  grandes, como el Sol o la galaxia. Si la conciencia emerge de patrones eléctricos de actividad en el cerebro, como muchos materialistas asumen, el Sol tiene patrones de actividad eléctrica más complejos que nuestros cerebros, y entonces, ¿por qué esto no sería asociado con la conciencia?, ¿por qué el Sol no tiene una mente? Y si el Sol tiene una mente, ¿por qué no las estrellas? Y si las estrellas tienen una mente, ¿por qué no las galaxias?, con vastas corrientes de electricidad de plasma vinculándolas por todas las partes... ¿Y por qué no podría tener una mente todo el universo? Podría haber muchos niveles de conciencia, conciencias anidadas, como ocurre en la naturaleza y en el cuerpo humano -órganos, tejidos, moléculas, átomos-, así podría haber conciencias anidadas [Ver, por ejemplo, la red de filamentos que parece unir todas las galaxias]

Sheldrake explica que no considera que la conciencia del Sol, de existir, sea similar a la conciencia humana. Nos es sumamente difícil imaginar cómo es la conciencia de otro animal e incluso de otra persona, así que no podemos imaginar cómo sería tal cosa. Por último, el científico ahonda en la noción de cómo la conciencia podría ser lo que elige la realidad que se presenta a nivel cuántico.

La estructura de probabilidad no está separada de la realidad física... la realidad física se abre hacia el futuro a través de un rango de posibilidades. Todas las cosas que tienen conciencia tienen una realidad física, un cuerpo físico con patrones rítmicos, que se relacionan con posibilidades futuras, acopladas al sistema, al presente... La conciencia es una nube de posibilidad que envuelve todas las cosas.

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Solsticio de verano, 21 de junio 2018: el día más luminoso del año

AlterCultura

Por: pijamasurf - 06/22/2018

El 21 de junio a las 05:07 horas ocurrirá el solsticio de verano en el hemisferio norte y el solsticio de invierno en el hemisferio sur, una fecha sumamente significativa

El jueves 21 de junio tendrá lugar el solsticio de verano, el día más luminoso del año en el hemisferio norte y el inicio oficial del verano. El momento exacto en el que el Sol se acerca más al cenit ocurrirá a las 05:07 horas de la madrugada, hora de la Ciudad de México (a las 10:07am, tiempo universal). En el centro de México el día durará 13 horas con 25 minutos, y en otras partes del mundo, como en Rusia, esto puede extenderse mucho más. Desde este momento el Sol iniciará un "descenso" hasta culminar en el solsticio de invierno en diciembre, el día más oscuro del año.

En el hemisferio sur este mismo momento significará el solsticio de invierno, el día más oscuro, que da inicio al invierno.

Los solsticios y equinoccios son los grandes pivotes del año; antiguamente servían para organizar los ciclos de la agricultura y solían estar ligados a diferentes mitos y festividades religiosas, algo de lo cual todavía podemos apreciar ciertos rasgos. Esta fecha sigue congregando a personas en sitios arqueológicos como Stonehenge o Chichén Itza, donde la arquitectura toma en cuenta los solsticios y pueden apreciarse diferentes alineaciones.

El solsticio de verano es (o era) para muchas culturas el tiempo de la cosecha, de la fruición de lo que se sembró, pero no sólo materialmente sino también espiritualmente, habiendo un paralelo arquetípico entre la conciencia o el espíritu y la luz. Era también, entonces, una fiesta de la fertilidad -siendo el Sol el símbolo de la energía creativa- en la que tradicionalmente se rendía culto a divinidades ligadas a la agricultura. Se confunde e interpenetra esta fecha en la tradición cristiana con la Fiesta de San Juan, quizás de manera similar a como el sincretismo religioso romano mezcló la Navidad (y las saturnalias) y el solsticio de invierno. Entre las religiones paganas y sus versiones new age, se celebra el llamado Midsummer. 

Como solemos mencionar en estas fechas, los equinoccios y los solsticios nos recuerdan que vivimos en un tiempo específico, no sólo en el Cronos, el tiempo mecánico, compuesto solamente de unidades idénticas, sino en el Kairós de los griegos, el tiempo oportuno, el tiempo cualitativo. Hay un tiempo para sembrar, un tiempo para cosechar, un tiempo en el que es más propicio construir algo nuevo, un tiempo en el que es más propicio conservar lo que se tiene, tiempos para explorar, tiempos para guardarse, tiempos para luchar, tiempos para descansar. Todo bajo el cielo tiene un tiempo adecuado para su propósito, como dice el texto bíblico. Esta conciencia resulta un tanto extraña para el habitante moderno de la ciudad, que no convive mucho con los ciclos naturales y está acostumbrado a que todas las cosas estén igualmente disponibles los 365 días del año. Por ello el recordatorio: la existencia se vuelve más rica y cobra más sentido cuando el individuo la concibe como ritmo y como un lograr entrar en armonía con el cosmos. Estas fechas son oportunidades para hacer una "alineación y balanceo".