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'Nunca estarás a salvo': la locura total de la violencia

Arte

Por: pijamasurf - 06/10/2018

La directora Lynne Ramsay ha creado una de las grandes películas de esta década

Nunca estarás a salvo (You Where Never Really Here) es la última película de la directora británica Lynne Ramsay, quien comprueba que tiene un lugar entre los más grandes realizadores de su generación. Algo similar ocurre con Joaquin Phoenix -el actor protagónico-, que con sus recientes actuaciones también demuestra ser uno de los mejores actores de su generación.

Antes de esta película, Ramsay dirigió Tenemos que hablar de Kevin, un filme sobre la mente de un adolescente asesino. En este caso regresa a su tema favorito, la violencia, en el formato de un thriller que no deja respirar al espectador. Joaquin Phoenix es Joe, un ex veterano de guerra que sufre de doble síndrome postraumático, tanto por haber ido a la guerra como por, aparentemente, haber sido abusado de niño. Joe trabaja como una especie de hitman, específicamente, rescatando a niñas que han sido secuestradas y que son prostituidas. Su nuevo caso es buscar a Nina (Ekaterina Samsonov), la angelical hija preadolescente de un senador -y la cual es la favorita del pedófilo gobernador del estado-, traerla de regreso y castigar brutalmente a sus agresores. Pero las cosas se complican. 

Como en sus otros films, Ramsay nos introduce a los abismos del alma humana y nos hace vivir dentro de la psique de personajes que padecen, ya sea por cultura o natura, la infección de la violencia. Pero no lo hace con un dejo moral, sino con un derroche de estilo, con una especie de poesía hipertensa, un frenesí intimista con descargas de humor, de sublimes absurdos. Ramsay se ha convertido en la principal experta cinematográfica en meternos en la cabeza de sujetos violentos, traumatizados, perturbados por la sociedad, la mala fortuna, la corrupción del alma. Pero en medio del bajo fondo satánico, una luz resplandece.

Algunas personas han comparado este film con Taxi Driver, y está a la altura. Sin embargo, la película de Ramsay logra producir ternura y compasión, a la vez que nos muestra algo igualmente sórdido y perturbador. La violencia no tiene sentido, es una forma de locura. La sociedad está enferma, pero en medio de toda esta demente vehemencia hay vida y belleza y una posible redención. Sus películas parecen hablarnos del sinsentido que es la violencia -al final, la mente de Joe no cesa de delirar, todo parece ser una oscura comedia sangrienta- y, sin embargo, en esa exploración abismal se asoma la empatía, la necesidad de entender y conectar con el ser humano.

Phoenix es un trauma ambulante, asediado por visiones traumáticas de la infancia, por visiones traumáticas de la guerra y por delirantes y paranoicas anticipaciones de lo que va a suceder -o de la violencia que está a punto de cometer- que llevan a la película a un in crescendo onírico y hasta fársico. Phoenix muestra un cuerpo bestial, por momentos una concentración feroz y por momentos una vulnerabilidad conmovedora. Su personaje es desarrollado con maestría, en toda su claroscura complejidad; muestra el enorme sufrimiento del trauma, una enorme capacidad para la brutalidad, pero a la vez nos hace ver que está vivo, es un tipo sensible y hasta tierno, capaz de sentir compasión -y esta compasión es lo único que le puede dar sentido a su vida, si bien no hay por ningún lado una escapatoria a la tragedia-. No estamos en la mente de un psicópata incapaz de sentir empatía; estamos en la mente de un hombre profundamente herido, orillado por un mundo enfermo.

You Where Never Really There es una película por momentos intolerable, brutal, perversa, luminosa, divertida. Una película en la que el espectador sufrirá y quizás se quedé con algunas pesadillas, pero como experiencia cinematográfica, sonora y visual, es una de las joyas de los últimos tiempos Es el gran talento de ciertos artistas -como Dostoyevski- que al mostrar lo más sórdido de la existencia, también logran mostrar una belleza imperecedera.

 

Lee también: Reseña: 'Tenemos que hablar de Kevin' (el des-amor de la madre en la mente de un psicópata)

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Estudio explica la voz excepcional de Freddie Mercury (superior a la de Pavarotti)

Arte

Por: pijamasurf - 06/10/2018

La asombrosa capacidad vocal de Freddie Mercury explicada por la ciencia

Freddie Mercury es una de esas personas extraordinarias que cada tanto (pero con menos frecuencia de lo que se cree) irrumpen en una disciplina creativa, la música en este caso, y exceden con su talento, su ingenio y su propia vitalidad los límites hasta entonces marcados en dicho campo. Su impacto suele ser una mezcla de habilidades y rasgos propios bien cultivados pero en buena medida también es resultado de la combinación de circunstancias únicas, algunas subjetivas y otras históricas, irrepetibles, que contribuyen por esta misma razón al brillo del genio y a cierta idea de “pieza única” que se forma en torno a éste.

En el caso del líder de la banda Queen, una de dichas circunstancias es su voz, tan inconfundible como su presencia en los escenarios y el sello que dio a sus composiciones. La voz de Freddie Mercury desborda energía y fuerza, pero además, desde un punto de vista estrictamente técnico, se trata de uno de los cantantes más notables en la historia del rock y de la música en general.

Recientemente, un grupo de investigadores especializados en el estudio de la voz (abordada desde distintas perspectivas: la biofísica y la otorrinolaringología, entre otras) analizó algunos registros existentes de la voz de Mercury para establecer las cualidades específicas que hicieron de él un cantante excepcional.

Entre otros indicios, la investigación mostró que al hablar y cantar, en el aparato vocal y respiratorio de Freddie Mercury operaban los pliegues ventriculares y vocales, una condición poco común que producía como resultado un espectro sumamente rico y amplio de subarmonías y un vibrato particularmente veloz. Sobre este rasgo, los investigadores hacen una comparación un tanto peculiar: la tráquea de Mercury vibraba de tal modo, con tal velocidad, que ni siquiera el legendario tenor Luciano Pavarotti podría reproducir tal sonido. 

En una persona común, el vibrato se encuentra en un rango promedio de frecuencia de entre 5.4 y 6.9Hz; los investigadores aseguran que el vibrato de Mercury se encontraba en los 7.04Hz.

Cabe mencionar que estas observaciones son fruto del análisis de grabaciones, pues por razones obvias los investigadores no pudieron estudiar directamente la estructura anatómica del cantante. Entre otros registros, se tomaron en cuenta entrevistas donde se escucha hablar a Mercury y especialmente sus grabaciones a capella de algunas de las canciones más emblemáticas de Queen.

Con cierto ánimo legendario se dice que Mercury era capaz de cubrir ocho octavas, una cifra un tanto increíble si se tiene en cuenta que los cantantes de ópera sueñan con rondar las dos o tres octavas y la voz del ser humano común se encuentra por debajo de esa cifra (en un piano, es posible interpretar canciones en siete octavas). Asimismo, una anécdota asegura que el cantante declinó participar en un dueto operístico por temor a que sus seguidores desconocieran su voz, lo cual de algún modo sugiere que Mercury sabía que con su voz podía ir más allá de lo que solía mostrar.

Y si bien este estudio desmiente un tanto esta aura maravillosa en torno al cantante, de cualquier modo aporta evidencia del carácter extraordinario de Freddie Mercury.

La investigación puede consultarse en este enlace.

 

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