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Carl Jung sobre por qué rezar funciona

AlterCultura

Por: - 07/18/2018

El poder de la plegaria parece tener que ver con que abre el flujo al inconsciente y su caudal de numinosidad

Como si nada, en su libro más controversial -al menos de los que publicó en vida-, C. G. Jung deja una nota al pie:

La plegaria, por ejemplo, refuerza el potencial del inconsciente, de esta forma se explica el a veces inesperado poder de la plegaria.

(Respuesta a Job, p. 94)

La plegaria -o la oración o el rezo-, nos dice Jung, nos hace entrar en relación y tensión dinámica con el inconsciente. Esto es muy importante, pero es necesario explicarlo. Jung considera que el inconsciente es la fuente de instintos, imágenes y hasta propósitos no sólo individuales sino también colectivos, es "el tesoro espiritual de la humanidad", un gran océano en el que está registrada toda la historia de la humanidad y posiblemente del cosmos. Un fondo que además parece tener una intencionalidad o propósito, que es unificar la psique, integrar los opuestos, hacer completo al ser humano, algo que es equivalente a lo que en la tradición cristiana es llamado teosis -la divinización del hombre- y en el hinduismo es la realización del Atman. Jung, sin embargo, no afirma que el hombre se convierta en dios a través de la manifestación de su inconsciente, sino que el inconsciente en su hacerse consciente produce imágenes similares a las que se han generado en las grandes religiones y que dicho proceso es acompañado de un efecto numinoso, o de una sensación de encontrar sentido en la vida.

A lo largo de su obra Jung sostiene que el inconsciente es algo así como un monstruo divino, maravilloso y terrible que responde a nuestra atención e interés. Rezar es una forma de ponerle atención a este fondo de energía e inteligencia misteriosa que es parte de nosotros -la parte más grande de lo que somos, "el socio mayoritario"-. Esto mismo puede ocurrir, por ejemplo, cuando realmente hacemos un esfuerzo por acordarnos de nuestros sueños: algo se agita en lo hondo y empieza a simbolizar (el inconsciente se comunica a través de símbolos o imágenes que comunican algo inefable y trascendente). Rezar es en cierta forma rezarnos a nosotros mismos, pero en nosotros mismos hay una fuerza desconocida y autónoma, la cual puede imponerse sobre nuestra voluntad y darle sentido a nuestra vida. Una fuerza a la vez ctónica, celeste, titánica y demoníaca. El ser humano sólo encuentra verdadero sentido cuando se siente parte de algo más grande que su ego.

En una carta a un paciente, Jung escribió: "He pensado mucho sobre la plegaria. Ella -la plegaria- es muy necesaria, ya que hace que que lo trascendente en lo que pensamos y conjeturamos se convierta en una realidad inmediata y nos sitúa en la dualidad del ego y el Otro oscuro". El inconsciente es, por lo menos mientras no se ha hecho consciente, lo trascendente, un aspecto trascendente de la existencia, a la vez íntimo y elusivo. Este diálogo nos abre a la posibilidad de experimentar que no somos meramente un ego; hay algo más, un Otro. En el diálogo con el inconsciente, que es el diálogo con lo trascendente, dice Jung, se abre la puerta a "toda una esfera de conocimiento y experiencia a través de la que todas las funciones, todas las ideas, logran entrar a un lado de nuestra conciencia ordinaria". Como abrir la bóveda de los tesoros del mundo de los arquetipos. Así, rezar puede ser una forma de practicar lo que Jung llamó la imaginación activa o la función trascendente, que es una manera de abrir paso al contenido que brota del inconsciente y su profundo manantial de arquetipos. En cierta forma la oración es a la vida despierta religiosa lo que los sueños son a la vida psíquica, un espacio en el cual se puede revelar la vida interior, lo que yace oculto en nuestra psique y que puede  producir una experiencia numinosa, un encuentro con la radical otredad de la que habla Rudolf Otto. 

"El inconsciente quiere fluir hacia la conciencia para alcanzar la luz", dice Jung en Respuesta a Job; "Dios quiere hacerse hombre, pero no del todo". Hay una fuerte tensión aquí, algo que obstaculiza que se repita el eterno mito que, de alguna manera, siempre se está produciendo en el fondo: la encarnación del Logos, la luz que ilumina las tinieblas, que debe ser finalmente comprendida.

 

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La conciencia es una nube de posibilidad que envuelve todas las cosas (Rupert Sheldrake sobre qué es la conciencia)

AlterCultura

Por: pijamasurf - 07/18/2018

El gran biólogo y experimentador de los fenómenos psi, Rupert Sheldrake, explica la naturaleza fundamental de la conciencia como la posibilidad latente en todos los seres

Rupert Sheldrake es uno de los científicos más polémicos y quizás más importantes de nuestra época. Uno de los pocos que se atreve a pensar fuera del paradigma dominante e investigar cosas como la telepatía y la "mente extendida". En una entrevista reciente, Sheldrake habló sobre la naturaleza de la conciencia. Traducimos y parafraseamos lo más importante aquí:

Los materialistas no logran explicar cómo la materia llegó a ser consciente, es por ello que muchos materialistas están virando hacia el panpsiquismo... pues si la materia puede ser consciente en el cerebro, toda la materia debe de tener el potencial de la conciencia -de otra manera, la conciencia surgiría de la nada [ex nihilo]-... La noción de que cuando los cerebros llegan a cierto tamaño empiezan a ser conscientes me parece una fantasía, y no muchos materialistas realmente creen en esto. En que eres sólo la actividad de tu cerebro -y esto es sólo generado por causas físicas; por lo tanto, no tienes libre albedrío-. Esto es muy difícil de defender.

Debemos preguntarnos qué hace la conciencia. La conciencia está involucrada en la elección y en la consideración de posibilidades, habita la dimensión de la posibilidad, es diferente a la actualidad... La vasta mayoría de lo que hacemos es inconsciente o habitual, la conciencia sólo tiene que ver con una pequeña parte de nuestra vida psíquica, está involucrada en tomar decisiones [o hacer elecciones] y considerar posibilidades alternativas. Lo que la conciencia hace es sostener diferentes posibilidades al mismo tiempo, para elegir entre ellas. Cualquier sistema en la naturaleza que tiene posibilidades que no están fijas, tendría una medida de conciencia. Lo que la física cuántica nos dice es que todos los sistemas en la naturaleza no están rígidamente determinados, tienen posibilidades... incluso un átomo de hidrógeno tiene una dimensión de posibilidades, de las cuales sólo una pequeña fracción es realizada. Hasta qué punto hace elecciones reales o hasta qué punto un electrón es consciente, es difícil de decir y quizás indecidible, pero las cosas se vuelven más interesantes cuando consideramos sistemas más  grandes, como el Sol o la galaxia. Si la conciencia emerge de patrones eléctricos de actividad en el cerebro, como muchos materialistas asumen, el Sol tiene patrones de actividad eléctrica más complejos que nuestros cerebros, y entonces, ¿por qué esto no sería asociado con la conciencia?, ¿por qué el Sol no tiene una mente? Y si el Sol tiene una mente, ¿por qué no las estrellas? Y si las estrellas tienen una mente, ¿por qué no las galaxias?, con vastas corrientes de electricidad de plasma vinculándolas por todas las partes... ¿Y por qué no podría tener una mente todo el universo? Podría haber muchos niveles de conciencia, conciencias anidadas, como ocurre en la naturaleza y en el cuerpo humano -órganos, tejidos, moléculas, átomos-, así podría haber conciencias anidadas [Ver, por ejemplo, la red de filamentos que parece unir todas las galaxias]

Sheldrake explica que no considera que la conciencia del Sol, de existir, sea similar a la conciencia humana. Nos es sumamente difícil imaginar cómo es la conciencia de otro animal e incluso de otra persona, así que no podemos imaginar cómo sería tal cosa. Por último, el científico ahonda en la noción de cómo la conciencia podría ser lo que elige la realidad que se presenta a nivel cuántico.

La estructura de probabilidad no está separada de la realidad física... la realidad física se abre hacia el futuro a través de un rango de posibilidades. Todas las cosas que tienen conciencia tienen una realidad física, un cuerpo físico con patrones rítmicos, que se relacionan con posibilidades futuras, acopladas al sistema, al presente... La conciencia es una nube de posibilidad que envuelve todas las cosas.