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Guía de actividades, eventos y lugares para disfrutar del verano en la Ciudad de México

Buena Vida

Por: pijamasurf - 07/02/2018

Una guía alternativa para divertirse y cultivarse en la ciudad este verano

Entre tardes lluviosas y días soleados, partidos de fútbol y elecciones, el verano ya empezó... Para algunos es el momento de las vacaciones, pero muchos otros deben permanecer en la Ciudad de México. Por fortuna, la CDMX es un sitio que ofrece una amplia oferta de vida nocturna, cultural y gastronómica. 

A continuación presentamos una pequeña guía de actividades veraniegas. No se trata de una guía de bares y restaurantes (la CDMX se ha convertido en una de las capitales gastronómicas del mundo y es imposible dar una imagen completa de su riquísima oferta). Se incluyen solamente algunas recomendaciones para pasar unos días de manera agradable y hacer algo distinto.

 

CONCIERTOS

Os Mutantes

El 4 de julio en el Plaza Condesa se presenta Os Mutantes, una de las bandas más importantes de la historia del rock psicodélico. Originarios de Sao Paulo, Brasil, pero más bien cósmicos, está banda es un deleite de ritmos hipnóticos, euforia rockera, canciones de cuna y sabrosos momentos contemplativos. 

 

Yann Tiersen

El 6 de julio, en la Sala Nezahualcóyotl, se presenta el prodigioso músico francés Yann Tiersen, autor de las bandas sonoras de películas como Amélie y muchas otras. Tiersen tiene un repertorio variadísimo, y se sirve de numerosos instrumentos. La Sala Nezahualcóyotl es uno de los recintos de la ciudad donde mejor puede escuchar música.

 

La Orquesta Nacional de Jazz Tributo a Esquivel

El 15 de julio en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, la Orquesta Nacional de Jazz hará un homenaje al compositor Juan García Esquivel por su centenario. Esquivel fue uno de los pioneros mexicanos de la música electrónica, compuso la música del programa Odisea Burbujas y llegó a abrirle a Sinatra en Las Vegas.

 

Cut Copy 

El 21 de agosto en el Plaza Condesa se presenta la banda australiana de electrónica Cut Copy. Esta banda de música electropop y house llena de vocales y guitarras -para algunos épica- es una de las favoritas de los chilangos, habiendo venido ya en varias ocasiones con enorme éxito.

 

EXPOSICIONES

MUAC
En el Museo Universitario de Arte Contemporáneo sigue la exposición Tania Bruguera: Hablándole al poder, donde la artista de origen cubano presenta sus proyectos desarrollados entre 1985 y 2017, que realizó con la idea de transformar el efecto emocional y simbólico del arte hacia la eficacia política. Otra exposición es Proyecto para el día que me quieras, muestra que reúne nueve instalaciones que resumen el trabajo del argentino Leandro Katz sobre la imagen del Che Guevara, atravesada por el registro fotográfico que da cuenta del trágico desenlace durante su lucha guerrillera en Bolivia. También continúa todavía la exposición de objetos coleccionados por el mexicano Melquiades Herrera, que testimonia su práctica de arte acción y estudio de la cultura. Ubicado en Insurgentes Sur 3000, Centro Cultural Universitario.

 

El Eco

El Museo Experimental El Eco exhibe El presente, mañana, un proyecto de Carla Zaccagnini, argentina radicada en Brasil, artista plástica y maestra de poéticas visuales, que cuestiona la fiebre del oro del siglo XVII y su relación con las figuras del esclavo, el mártir y el traidor, y toma de la historia relatos míticos que son traídos al presente para abogar por el modernismo. Ubicado en James Sullivan 43, colonia San Rafael. 


Antiguo Colegio de San Ildefonso
Durante este verano, en el Antiguo Colegio de San Ildefonso se podrá visitar la recientemente inaugurada exposición Vaticano, de San Pedro a Francisco, que abarca 2 mil años de arte e historia. En ella se recorren 20 siglos de la cristiandad, ligada a las civilizaciones y las culturas del mundo. Se exhiben 180 piezas que proceden de la Pinacoteca Vaticana, entre las que destacan obras de Tiziano, Rafael, Bernini y "El Veronés". El museo se localiza en el Centro Histórico de la Ciudad de México, en el número 16 de la calle Justo Sierra. 


 

Para mayores informes sobre estas exposiciones y otros eventos culturales visita www.cultura.unam.mx

 

¿QUÉ HACER EN EL DÍA?

Jardín Botánico

Con más de mil 600 especies de plantas, el Jardín Botánico del Instituto de Biología de la UNAM es un excelente lugar para pasar un día viendo flores y plantas raras, e incluso algunos animales. Puedes caminar entre la naturaleza y hacer una especie de picnic. Ubicado en Circuito Zona Deportiva 53, Ciudad Universitaria.

 

Audiorama

Una especie de lugar secreto en la parte más tranquila y mejor cuidada del Bosque de Chapultepec. El Audiorama está ubicado detrás de la Tribuna Monumental, donde antes estaba la caverna Cinacalco, que se decía que conducía al inframundo, un portal dimensional en el bosque. En las mañanas se pone música clásica y en las tardes se tienen jornadas temáticas que van de jazz al new age, el ambient o la world music. Además, hay una selección de libros que puedes tomar para leer entre los árboles.

 

Caminatas volcánicas

La CDMX está rodeada de montañas y volcanes imponentes, donde se puede practicar el senderismo y refrescar el ojo y el alma. Entre los lugares recomendados están el Nevado de Toluca, el Pico del Águila, el Iztaccíhuatl, el Pico de Orizaba y el Tepozteco, entre varios otros más. Se recomienda ir temprano, para intentar evitar las lluvias. 

 

¿QUÉ HACER EN LA NOCHE?

Páramo

Arriba del ya clásico lugar de tacos gourmet (sin ser caros) El Parnita, se ubica Páramo, un lugar de comida mexicana, especialmente tacos y ceviches con un ambiente muy cool, como de cantina, lleno de extranjeros y gente interesante. Además, a esta familia de lugares se une allí mismo un nuevo expendio de maíz para desayunar, donde se rinde culto al maíz en todas sus formas más tradicionales. Así que puedes desayunar en el expendio de maíz, comer en El Parnita y cenar en Páramo, si tienes suficiente entusiasmo. Ubicado en Yucatán 84, colonia Roma.

 

Yu Yu

Un lugar que lleva menos de 1 año pero ya genera fuertes ondas vibracionales en la colonia Juárez, la colonia que se ha convertido en el hotspot del momento de la vida nocturna en la ciudad. Yu Yu es lo más cercano a los clubs de techno de Berlín: un sótano pequeño con un sonido enorme, oscuro y lleno de gente de todas partes del mundo. Es el lugar para ir a bailar en serio. Cuenta con un programa de DJs y productores internacionales curado por la gente de Comunité, el festival de música y cultura de Tulum. Ubicado en Versalles 94.

 

Tachinomi Desu

Uno de los bares con más estilo de la ciudad, donde se bebe sake, whisky japonés y vinos naturales. Se escucha blues y sonidos melancólicos. No hay mesas; la gente se queda parada como los oficinistas japoneses cuando pasan a beber algo después del trabajo. Un lugar muy pequeño y con cierta elegancia.

 

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15 formas de autosabotaje que te impiden desarrollar tu potencial de vida

Buena Vida

Por: pijamasurf - 07/02/2018

No seas el artífice de tu propia frustración

De todo lo que experimentamos en la vida y sucede en el mundo, la mente y el cuerpo son los únicos territorios verdaderamente nuestros, aquellos sobre los cuales es posible ejercer nuestra intención, nuestra voluntad y nuestro deseo en plenitud, sin obstáculos de ningún tipo… A no ser, nosotros mismos.

Por las condiciones en que el ser humano se desarrolla, es relativamente común que no seamos del todo conscientes tanto de dicha autonomía como de esa fuerza vital que nos recorre. Crecemos y experimentamos la vida con limitaciones que otros nos impusieron en algún momento de nuestra vida y que nosotros mismos aprendimos no sólo a obedecer sino además a preservar, de modo tal que aun cuando objetivamente somos ya “mayores de edad”, en el pensamiento y en las acciones seguimos viviendo más bien como menores, obedientes y temerosos quizá, esperando la sanción o la recompensa por seguir adaptados a ese cerco en donde nos enseñaron a quedarnos.

Ese, sin embargo, no es el propósito de la vida. Si ésta tiene uno, no puede ser otro más que manifestarse con plenitud, hacerse presente en todas nuestras acciones y todas nuestras decisiones, salir de su propio cauce para inundar nuestra existencia con su ímpetu. Nada de lo cual se logra si nosotros mismos le cerramos el paso e impedimos que fluya.

Compartimos a continuación 15 formas en que dicho autosabotaje ocurre. Quizá, al darnos cuenta de estos trucos que aprendió a realizar nuestra mente, seamos capaces de dejar de ejecutarlos.

 

Filtrar únicamente cierto tipo de pensamientos

Frente a una situación determinada, ¿en qué te fijas primero? ¿En las dificultades o en las oportunidades? ¿En las críticas o en los elogios? ¿En aquello que has logrado o en todo lo demás que no has podido hacer aún? Esta inclinación de la mente dual es también una operación de “filtrado” por la cual ponemos atención únicamente en una cara de la moneda, por decirlo así, lo cual puede tener a su vez efectos en nuestro ánimo y después en nuestra existencia. No es lo mismo comenzar un proyecto con entusiasmo porque el desafío nos emociona que, por el contrario, con dudas porque este mismo nos atemoriza.

 

Pensar todo en absolutos

Bueno o malo, blanco o negro, todo o nada… la mente que piensa sólo en absolutos suele ser rígida y, por ello mismo, no fluye con facilidad por los cambios propios de la vida. Pensar de esa manera puede hacer que una persona pierda la riqueza que se encuentra en los matices, los aprendizajes que se obtienen de éstos, y quizá incluso provoque cierto aislamiento, pues es difícil tratar con una manera de pensar tan cerrada.

 

Generalizar

Generalizar nos hace perder de vista los detalles propios de una situación específica. Todas las mujeres son iguales, todos los hombres son iguales, todas las personas que provienen de tal o cual país son iguales, esto siempre me pasa a mí, etc. Como vemos, la generalización es un mal hábito de percepción por el cual dejamos de lidiar con la realidad misma y, más bien, lo hacemos con la imagen de ésta que nos hemos hecho en nuestra mente.

 

Querer “leer la mente” de otra persona

Nadie es capaz de leer la mente, claro, pero en ocasiones lo intentamos inconscientemente, casi siempre porque otorgamos una importancia excesiva a aquello que otras personas puedan pensar de nosotros. Sin embargo, vivir buscando la aprobación o el contento de otros casi siempre debilita los intereses y deseos personales.

 

La mente catastrófica

¿Algo sucede y de inmediato piensas lo peor? Una llamada trivial, un equívoco menor, un incidente sin importancia: tu mente lo magnifica pero, además, con el sentido bien definido de la catástrofe y el desastre inminente. Si bien este hábito puede no ser sencillo de “desactivar”, comienza a reflexionar: ¿Por qué piensas así? ¿Te das cuenta de que podrías no hacerlo? ¿Que puedes frenar el momento en que la máquina comienza a funcionar, para no terminar en el peor escenario posible?

 

Personalizar

Tomarse personal todo es otro de los hábitos más nocivos que podemos tener en nuestra vida emocional y mental. Por ejemplo: alguien hace un comentario negativo y de inmediato lo sentimos como un juicio personal, lo cual a su vez afecta nuestro ánimo y quién sabe, quizá hasta arruina nuestro día. ¿Por qué no pensar, en cambio, que dicho comentario es más bien un resultado de la persona que lo emite, de su manera de vivir y experimentar la realidad e incluso de su historia de vida? 

 

Sentirte “al cuidado” de alguien más

Esta sensación puede tener raíces profundas, pues de algún modo es efecto de la manera en que transcurre comúnmente la infancia humana. El cuidado, sin embargo, necesario como es, también genera otras sensaciones, como la idea de sentirse desprotegido, vulnerable y también dependiente de alguien más. En pocas palabras, te impide darte cuenta de que eres una persona autosuficiente, responsable y capaz de dar dirección a tu propia vida. 

 

La idea personal de que algo “no es justo”

Cuando nos quejamos de que algo “no es justo” pero desde un punto de vista un tanto infantil, caprichoso, en el fondo queremos decir que algo no es como quisiéramos o esperábamos que fuera, pero en vez de plantar cara a la nueva situación, el revés nos decepciona o nos frustra; es decir: en vez de adaptarnos y seguir adelante, nos frenamos y quizá incluso corremos el riesgo de quedarnos en ese mismo lugar hasta que las circunstancias sean como las esperamos.

 

“Culpar” a otros de algo que es tu responsabilidad

Aunque llega el momento de la vida en que es necesario hacerte responsable de tu vida, hay quienes mantienen cierta tendencia inconsciente a declinar dicha responsabilidad y más bien “culpan” a otros de su situación. Los maestros en la escuela, los compañeros en el trabajo, la gente en la calle… todos los demás son los artífices de su infortunio, pero nunca ellos mismos ni sus decisiones (u omisiones). Mientras no asumas tu propia responsabilidad sobre tu vida, ésta no marchará en el sentido de tu deseo y tu satisfacción.

 

Las obligaciones

Vivir la vida limitada por reglas estrictas suele marchitar su frescura y su ímpetu. Por un lado, impide que la vida fluya, y por el otro, mantiene a las personas en un estado de tensión constante en donde no pueden moverse más allá de ciertos límites y, si lo hacen, suelen experimentar esa “transgresión” con sufrimiento y culpa. ¿Pero quién dijo que tienes que obedecer todas esas reglas que alguien más impuso en tu vida? 

 

Razonar las emociones

La cultura en la que vivimos privilegia el pensamiento lógico, la planeación, el cálculo y demás expresiones del pensamiento racional, a tal grado que esta forma de pensar ha conseguido opacar otras no menos válidas y necesarias. Una de éstas se encuentra en las emociones, que en cierto modo constituyen otra forma de entender y experimentar la realidad, tanto interior como exteriormente. Aunque las emociones pasan por nuestra percepción, no son propiamente racionales, e intentar llevarlas a ese modelo de entendimiento puede llevarnos a equívocos sobre lo que somos y lo que sentimos. Más aún: en no pocas ocasiones, el razonamiento es una forma de “matar” la espontaneidad de una emoción, de ponerle un freno porque aprendimos no a entregarnos a lo que sentimos, sino a adaptarnos a ciertas formas de sentir.

 

Esperar que los otros cambien

En las relaciones personales es relativamente común encontrarse con la expectativa de que la persona con quien nos relacionamos sea distinta. Con gestos a veces inconscientes, intentamos “reconfigurarla” para que se adapte mejor a nuestras necesidades. Sobra decir que estos esfuerzos no sólo son vanos, sino que además casi siempre son también nocivos y, en no pocas ocasiones, desgastan una relación hasta terminar con ella.

 

“Etiquetar” a las personas

Como la generalización, el mal hábito de “etiquetar” a las personas nos impide tratar con ellas directamente, pues en realidad estamos partiendo de una premisa (casi siempre falsa): que por tratarse de cierto “tipo” de individuo tendrá ciertos rasgos que creemos bien determinados. Por otro lado, es muy posible que si así procedes con los demás, lo mismo hagas contigo; es decir, que tú mismo te pienses bajo ciertas etiquetas y no te permitas salir de esa definición que consideras propia. ¿Has pensando en todo lo que pierdes, de los demás y de ti mismo, por creer que el mundo está organizado en categorías inamovibles?

 

Creer que estás siempre en lo correcto

La verdad, lo correcto, lo cierto, son nociones que aunque se pretenden absolutas, en realidad son más cuestionables de lo que parece. En los tres casos se trata de conceptos cuya validez es en todo caso circunstancial, pero nunca absoluta; es decir, puede ser que algo sea cierto, correcto o verdadero en determinada situación, pero fuera de ello su validez puede cambiar radicalmente. Sentir que poseemos la verdad, que estamos incuestionablemente en lo correcto o que sólo nuestras palabras o nuestros actos son ciertos y válidos: esto puede darnos fuerza, sí, pero también puede impedirnos aprender de otros elementos que van cruzando por nuestra vida y que por esa rigidez con que experimentamos la realidad dejamos de apreciar.

 

La falsa expectativa de una recompensa

No hay otro mundo más que este. No hay otra vida más que esta que ya tienes. Si esperas que tu dolor o tu sufrimiento tengan una especie de “recompensa”, harías bien en comenzar a pensar y experimentar la vida de otra manera, pues de algún modo estás invirtiendo parte de tu energía vital en sostener ese patrón de pensamiento y de conducta. Hay una dimensión del malestar que nadie más que tú eres responsable de entender y, eventualmente, transformar. 

 

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Ilustración de portada: Ricard Lopez Iglesias