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La terrorífica experiencia fumando veneno de sapo (5-MeO-DMT) del famoso foodie Michael Pollan

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 07/11/2018

El trip-report del periodista del New York Times

Michael Pollan se ha convertido involuntariamente en un vocero del movimiento psicodélico en el mainstream de la cultura. Aunque muchas celebridades han empezado a hablar de sus experiencias transformadoras e importantes universidades han realizado estudios muy prometedores en los últimos años, Pollan es probablemente la persona más "normal" o "seria" y a la vez con mayor prestigio intelectual que ha compartido una serie de experiencias personales investigando plantas psicodélicas en el último tiempo. Su libro How to Change your Mind, como varios de sus libros anteriores, es uno de los best sellers del año.

Para escribir el libro Pollan realizó "investigación de campo" e ingirió ayahuasca, psilocibina, LSD, 5-MeO-DMT y otros psicodélicos. Destacamos aquí algunos de sus trip-reports más destacados.

Llama la atención su experiencia fumando el veneno del sapo de Sonora (Bufo Alvarius), el cual contiene la poderosa molécula psicodélica 5-MeO-DMT, que es considerada una de las sustancias psicodélicas más potentes del mundo. A diferencia de otras experiencias más suaves y amorosas, esta fue un contacto directo con el aspecto terrible de lo numinoso, aunque también, con el aspecto misterioso y maravilloso:

Tuve una experiencia terrorífica. No todas fueron dulzura y luz. Hubo episodios de terror en todas, pero fue especialmente aterradora la expriencia con el 5-MeO-DMT. Este tipo de experiencia es sobrecogedora -no sólo el ego se disuelve, sino que todo se disuelve-, toda la materia se disuelve en pura energía, al menos según mi experiencia. Y eso fue terrorífico.

Lo mejor del viaje fue que sólo duró 15-20 minutos. Cuando acabó tenía una sensación de gratitud como nunca antes. Gratitud no sólo por estar vivo, sino porque existe la vida. Que exista algo me pareció un regalo -porque podría no haber nada-.

Pollan nota que el rasgo sobresaliente de este tipo de sustancias psicodélicas, también llamadas enteógenos, es que suelen producir una experiencia de disolución del ego. Esto es sumamente interesante pues al perder rigidez la sensación del ego, la experiencia de la conciencia se vuelve más abierta y es posible sentir una sensación de profunda conexión -con la naturaleza, el universo, etc.-. Pollan no es una persona religiosa, así que prefiere identificar la espiritualidad con la ausencia de egoísmo.

En otra experiencia tomando psilocibina en su jardín, Pollan cuenta que empezó a tomar conciencia como nunca antes de que él no era el único sujeto allí que percibía; las plantas también eran sujetos. Aunque ya creía esto intelectualmente, por primera vez lo supo emocionalmente. En esta experiencia pudo sentir que su ser más íntimo no era idéntico a su ego, lo cual le ayudó a tomar distancia de su comportamiento neurótico.

Hay que mencionar que Pollan no recomienda tomar plantas psicodélicas sin una guía (la mayoría de sus experiencias fueron guiadas por terapeutas). Y una vez que se han tenido estas experiencias, él sugiere que hay que buscar hacer reales, a través de la meditación, los entendimientos que producen estas sustancias, lo cual es el verdadero reto de la vida.  

 

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Lecciones de conciencia que Albert Hofmann obtuvo al experimentar con LSD

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 07/11/2018

Un sencillo viaje en bicicleta transformó para siempre la conciencia de Hofmann

En 1938, Albert Hofmann y Arthur Stoll trabajaban en el laboratorio de la empresa farmacéutica suiza Sandoz (Novartis a partir de 1996) en busca de un analéptico que pudiera derivarse del hongo Claviceps purpurea, conocido al menos desde la Edad Media porque fácilmente puede contaminar el centeno (uno de los cereales más comunes para el consumo humano) y porque exponerse excesivamente a él causa la enfermedad del ergotismo.

Sin embargo, el ergot (como también se conoce al hongo) también posee en su estructura química una sustancia capaz de detener las hemorragias, y por mucho tiempo fue utilizado con ese fin durante la labor de parto. Hofmann y Stoll pretendían sintetizar una sustancia capaz de estimular el sistema nervioso de manera tal que contrajera el útero de una mujer (o la hembra, en otras especies animales).

Los experimentos, sin embargo, no marchaban del todo como esperaban. Algunos años después, en 1943, los científicos sintetizaron una molécula, pero al experimentar con ella se dieron cuenta de que sus efectos eran más bien psicotrópicos. Eso ocurrió el día 16 de abril. Unos días después, el 19, Hofmann decidió por cuenta propia tomar 0.25mg de la sustancia por vía oral; acto seguido, tomó su bicicleta (el uso del automóvil estaba prohibido entonces, a causa de la guerra) y emprendió el camino de regreso a su casa. Ese viaje en apariencia trivial, cotidiano, transformó su mundo para siempre.

En Pijama Surf hemos relatado antes el viaje de conciencia que el doctor Hofmann experimentó al probar por primera vez el ácido lisérgico (abreviado popularmente como LSD). En esta ocasión quisimos compartir otros testimonios que se derivaron de la exploración que el científico continuó por su cuenta y que muestran una faceta no siempre considerada de la sustancia: no tanto una droga recreativa sino más bien una sustancia que propicia el conocimiento de sí, no una droga que confunde y distrae sino más bien una sustancia que puede ayudarnos a descubrir la consistencia auténtica de la realidad.

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Afuera todo es energía pura y sustancia sin color. Lo demás ocurre a través del mecanismo de nuestros sentidos. Nuestros ojos ven sólo una pequeña fracción de la luz en el mundo. Es un truco haber creado un mundo de color que en realidad no existe más allá del ser humano.

 

Comparto con muchos de mis contemporáneos la idea de que la crisis espiritual que impregna todas las esferas de la sociedad industrial occidental sólo puede remediarse mediante un cambio en nuestra visión del mundo. Tendremos que pasar de la creencia materialista y dualista de que las personas y su entorno están separados, hacia una nueva conciencia de una realidad omnicomprensiva, que abarca el ego que experimenta, una realidad en la que las personas sienten su unidad con la naturaleza y toda la creación.

 

La historia del LSD demuestra ampliamente las consecuencias catastróficas que pueden sobrevenir cuando su efecto profundo no se recibe de la manera adecuada y se confunde la sustancia con una droga de placer.

 

Lo más importante para mí fue el hallazgo que obtuve como comprensión fundamental de todos mis experimentos con LSD: aquello que comúnmente se considera "la realidad", incluida la realidad individual, de ninguna manera es algo fijo, sino más bien ambiguo; no una sola realidad, sino muchas, y cada una comprende una conciencia diferente del ego.

 

¿Cuál es la diferencia esencial y característica entre la realidad cotidiana y la imagen del mundo experimentada en la embriaguez del LSD? En la realidad cotidiana, en la condición normal de la conciencia, el ego y el mundo exterior están separados: uno se encuentra cara a cara con el mundo exterior, éste se ha convertido en un objeto. En el LSD, los límites entre el ser que experimenta y el mundo exterior desaparecen (más o menos, dependiendo de la profundidad del estado alterado de conciencia).

 

Como un camino hacia la percepción de una realidad más profunda y completa, en la que el individuo que experimenta también está acogido, la meditación, en sus diferentes formas, ocupa un lugar prominente hoy en día.

 

Podría ser de gran importancia, y no sólo una moda pasajera, si más y más gente hoy en día adquiera el hábito diario de dedicar 1 hora, o al menos unos pocos minutos, a la meditación. Como resultado de la penetración meditativa y la ampliación de la visión del mundo científico-natural, una conciencia de realidad nueva y más profunda tendría que evolucionar, lo cual se convertiría cada vez más en autenticidad para toda la humanidad. Esto podría convertirse en la base de una nueva religiosidad, que no estaría basada en la creencia en los dogmas de varias religiones, sino en la percepción a través del "espíritu de la verdad".

 

Pienso que la verdadera importancia del LSD está en la posibilidad de ayudar a la meditación orientada a la experiencia mística de una realidad más profunda y completa. Dicho uso concuerda completamente con la esencia y el carácter de trabajo del LSD como una droga sagrada.

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Salvo el primer fragmento, que proviene de una entrevista que Hofmann le concedió a The New York Times, el resto de los pasajes que compartimos provienen del libro LSD–Mein Sorgenkind, publicado en Stuttgart en 1979 y que en español se publicó como LSD: Cómo descubrí el ácido y qué pasó después en el mundo (aunque el título original puede traducirse simplemente como LSD, mi hijo problemático).

Como sabemos, el código social que usualmente se aplica a las "drogas" es más bien severo. La prohibición que se impuso a muchas de éstas, los fenómenos sociales que se derivaron de ello y en general el discurso de demonización que se les impone, suelen nublar el juicio con que podríamos considerarlas. El ser humano, después de todo, ha sentido desde siempre el impulso de explorar su conciencia, y a veces esta exploración ha significado alterarla: no es casual que las sustancias capaces de llevarnos a otro estado se encuentren en prácticamente todas las épocas de la humanidad. 

Hay quien elige recorrer ese camino pasando primero por la experimentación con las llamadas drogas psicodélicas o psiconáuticas, y hay quienes siguen otras vías. Cuando el fin último es descubrir el enorme potencial que la conciencia tiene para el ser humano, ¿quién podría cuestionar la elección personal de cada método?

 

También en Pijama Surf: El desafío de lograr estados elevados de conciencia sin drogas psicodélicas: ¿crees poder hacerlo?

 

Imagen de portada: Alex Grey