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Steve Jobs ingirió DMT en el momento de su muerte, según cuenta nuevo libro

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 07/14/2018

Un nuevo libro revela la historia secreta de Silicon Valley, incluyendo un posible viaje psicodélico de Jobs al morir

La publicación del libro Valley Genius: The Uncensored History of Silicon Valley del periodista Adam Fisher, quien ha trabajado como editor de la revista Wired, ha sacudido el Internet. Esta historia políticamente incorrecta es contada por las personas que vivieron el surgimiento de empresas como Apple, Google, Facebook y otras. Fisher compiló cientos de entrevistas con insiders, incluyendo importantes ejecutivos, para contar la historia a través de las personas que la vivieron. Se trata de un libro importante pues hoy en día, para bien o para mal, la cultura digital domina el mundo. 

Entre las varias historias jugosas que cuenta el libro, se encuentra una que el mismo Fisher consideró como probablemente la más llamativa en una entrevista con el sitio Cheddar. Como es sabido, la personalidad de Steve Jobs es probablemente la que más leyendas, polémica y fascinación ha generado en la historia de Silicon Valley. En el libro Fisher cuenta cómo Jobs se inspiró -o incluso "robó"- las ideas de Xerox (por ejemplo, el mouse) para crear su computadora personal, la Macintosh. Fisher sugiere que Jobs cambió la historia de la computación al tomar sólo los aspectos más simples que estaban desarrollando en Xerox Parc y luego, más tarde, al apostarle al iPod como el producto estrella que relanzaría a Apple, los cuales permitieron que la computación se convirtiera en algo que cualquiera podía usar y saber de ello. Así, la computación dejó de ser "una bicicleta para la mente" y pasó a ser "un nuevo opio de las masas". En otras palabras, esta tecnología tenía el potencial de utilizarse para aumentar las capacidades cognitivas, y en lugar de ese propósito tan loable, pasó a tratarse sobre todo de entretenimiento. Claro que esto no fue sólo culpa de Jobs.

Dentro de este perfil de Jobs, resalta su interés por los psicodélicos. Ya se sabía que el empresario tomó LSD en la universidad y que estas experiencias cambiaron su vida. Famosamente, Jobs dijo que su gran competidor, Bill Gates, se hubiera beneficiado de tomar ácido, ya que tenía poca imaginación. Jobs tomó LSD en Reed College, al tiempo que descubría la espiritualidad oriental en libros como Be Here Now y Autobiografía de un yogui. En esa época su roomate era Daniel Kottke, quien en una entrevista con CNN cuenta sobre sus viajes de LSD con Jobs y también sobre su viaje a la India, como "monjes wannabe". Kottke trabajó después con Jobs, cuando éste estaba lanzando Apple (fue el empleado número 12).

Fisher cuenta que sabía de un rumor en Silicon Valley que señalaba que Jobs había tomado una fuerte dosis de LSD en el momento de su muerte. Es muy conocido el caso de Aldous Huxley, el escritor británico que popularizó la literatura de drogas psicodélicas, quien tomó LSD para recibir a la muerte (puedes leer más sobre la experiencia de Huxley aquí). ¿Habría imitado Jobs a Huxley? Según Fisher, le preguntó esto a "la persona que le dio su primer viaje de LSD a Jobs", presumiblemente el mismo Kottke, quien fue uno de los grandes amigos del magnate y quizás uno de los pocos que se podría haber enterado de algo así (aunque puede que no se refiera a él). De acuerdo con Fisher, esta persona le dijo que no, que en realidad Jobs ingirió DMT -¿quizás una inyección de la "molécula del espíritu"?-. El DMT es un psicodélico de acción más corta y más potente, vinculado con viajes similares a los reportados durante las llamadas "experiencias cercanas a la muerte". Así que tal vez Jobs quizo tener una experiencia de la muerte doblemente cargada. Hay que mencionar que esto no es algo de lo cual podamos estar seguros, pero Fisher es un periodista de buena reputación y sus fuentes son sólidas. 

Además, Fisher cuenta que cuando Jobs fue enterrado, ante apenas una docena de personas, se cantaron "textos indios religiosos sobre el cuerpo". Fisher no explica bien si estos textos eran hindúes o budistas -se sabe que Jobs se interesó por el zen-. ¿Quizá Jobs leyó el Libro tibetano de los muertos (Bardo Thödol)? Este es un libro que contiene cantos a los muertos y que sirve para que una persona vaya hacia la luz y no reencarne; literalmente, el título significa "liberación a través de escuchar en el bardo". Si seguimos con la especulación -"por el agujero del conejo"- cabe destacar que el doctor Rick Strassman ha trazado una conexión entre el hecho de que la glándula pineal se forma a los 49 días en el feto humano -glándula donde se secreta el DMT en el cerebro- y los 49 días que, según los tibetanos, tarda una persona en reencarnar. (Puedes leer más sobre esto aquí).

Todo esto es algo un poco misterioso y especulativo... Habrá que leer este libro, que está recién salido del horno y que ya causa revuelo y polémica.

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La aceptación que están viviendo los psicodélicos es consecuencia de una crisis mundial de salud mental

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 07/14/2018

En un mundo cada vez más deprimido y ansioso, los psicodélicos ofrecen un tratamiento más efectivo

El reciente éxito del libro How to Change Your Mind de Michael Pollan, escritor de numerosos best sellers, comprueba el momento que están viviendo los psicodélicos y su recepción favorable en la cultura mainstream. Pollan escribe para el New York Times y su tour promocional ha aparecido en una cantidad innumerable de medios, incluyendo algunos de los talk shows más populares de la TV estadounidense.

Pollan es un periodista científico que se ha vuelto famoso por sus libros de comida y dietas, pero en su reciente libro abordó el tema de los psicodélicos, interesado, según él, por el creciente corpus de investigación científica que sugiere que sustancias como los hongos mágicos, la ayahuasca, el LSD y otras, pueden ayudar a tratar la ansiedad, la depresión, el trauma, etcétera.

Para escribir este libro el famoso "foodie" participó en diferentes sesiones de ingesta de psicodélicos, incluyendo fumar el sapo de Sonora (Bufo Alvarius) y una sesión con psilocibina guiada por un médico, en la cual experimentó lo que la literatura llama una "disolución del ego".

En una reciente entrevista con Erik Davis en su siempre genial podcast Expanding Mind, Pollan habló sobre el inesperado recibimiento positivo que ha tenido su libro en la cultura mainstream. Si bien todavía existen ciertos tabúes sobre los psicodélicos -y aunque es importante notar que pueden ser peligrosos, no tanto física como psicológicamente-, es evidente que la sociedad está mucho más abierta a estas sustancias. Obviamente, esto se debe en parte a los hallazgos de los estudios de universidades como Johns Hopkins, pero Pollan cree que hay una razón aún más llamativa. Según él, las instituciones de salud mental están rotas, no parecen estar resolviendo competentemente los problemas de las personas en el mundo actual. Hay cuantiosas estadísticas que muestran que los individuos sufren cada vez más ansiedad y depresión. La razón por la cual estaríamos aceptando estas nuevas (aunque realmente ancestrales) medicinas tiene que ver con la desesperación -los enfermos, de los cuales está compuesta en gran medida nuestra sociedad, están dispuestos a hacer cosas que no harían si no estuvieran sufriendo-. Esta enfermedad es de alguna manera un agente de cambio, incluso hacia una curación mayor. 

La forma en la que curan los psicodélicos tiene que ver con su asombrosa capacidad de producir experiencias místicas, o cuasi místicas, de integración con la naturaleza y disolución de la sensación del yo. En diversos estudios de resonancia magnética se ha notado que los psicodélicos disminuyen la actividad del área cerebral asociada con la sensación del yo. En la entrevista con Davis, Pollan bromea y dice que lo que realmente debería ser una sustancia controlada es el ego, no los psicodélicos. Por otro lado, si no estuviéramos tan aferrados a nuestro ego, tal vez no necesitaríamos psicodélicos. Esto invita a reflexionar sobre las causas de nuestra patología colectiva que seguramente tiene que ver con una alienación, un exceso de autoinvolucramiento o ensimismamiento al cual, sin duda, contribuyen la tecnología digital, un sistema capitalista y un paradigma materialista. A fin de cuentas, se trata de una crisis espiritual, y los psicodélicos ofrecen espiritualidad dentro de un paradigma materialista no religioso.

Hay que mencionar, como lo hace el mismo Pollan, que los psicodélicos no son la panacea y tomados bajo un "set and setting" inapropiado pueden, en vez de sanar, producir nuevas experiencias traumáticas.