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Una poderosa razón por la cual es importante empezar el día haciendo algo que nutra el espíritu

Salud

Por: pijamasurf - 07/10/2018

Sabiduría ancestral demuestra que es vital cómo empiezas el día

En el hinduismo se dice que en el día está el año, es decir, el día es un microcosmos del año. El año, a su vez, como es evidente, es un microcosmos de la vida: en un año hay diferentes estaciones en las cuales hay crecimiento, madurez, decadencia, muerte, etc. Esta misma idea aparece en numerosas cosmovisiones tradicionales y tiene un claro sentido intuitivo.

En todas las tradiciones espirituales es una costumbre empezar el día realizando meditación, contemplación, oración y/o purificación y no simplemente pararse e ir a trabajar o quedarse distraído. Generalmente, este tipo de prácticas se sincronizan con el amanecer o incluso antes, para aprovechar el silencio. Hay, por supuesto, razones devocionales detrás de esto. Pero felizmente, estas razones devocionales coinciden con motivos psicológicos. Por ejemplo, en un estudio reciente se descubrió que las mujeres que se levantan temprano se deprimen menos.

Ahora bien, si tomamos en serio esta idea de que un día es como una pequeña vida en sí misma, resulta aún más importante empezar el día con una inercia positiva que le dé sentido a la jornada. Sabemos que el ser humano es un ser de hábitos, y que los hábitos se refuerzan positiva o negativamente. Asimismo, sabemos que no hay nada que mejore el desempeño como la motivación y la confianza. Si tomamos todo esto en cuenta, resulta aún más obvio por qué es importante empezar el día realizando algo que nos coloque en una inercia positiva.

Otro ejemplo puede ilustrarlo mejor. Sabemos la importancia que tienen los primeros años de la vida en el desarrollo emocional, psicológico y físico de una persona. Un niño que no recibe amor y no es educado en sus primeros años de vida generalmente vivirá muchas dificultades a lo largo de la existencia, lo cual no significa que está condenado a sufrir por siempre, pero ciertamente le costará más trabajo. De igual manera, si vemos el día como un microcosmos, resulta lógico que si comenzamos la jornada sin darle amor y atención a nuestra vida y a nuestros procesos, nos costará más trabajo encontrar un vector positivo tanto en nuestro estado de ánimo como en nuestras capacidades cognitivas.

Es por todo esto que es tan importante empezar el día con ciclos virtuosos. No necesariamente debe ser rezando o meditando; puede ser quizás cantando, yendo a caminar, haciendo ejercicio, leyendo algún texto que nos inspire. Lo fundamental es que la actividad nos permita concentrarnos y nos haga sentir auténticamente bien, es decir, no como una indulgencia al placer, sino algo que nos haga conectarnos con nosotros mismos o con algo superior. Este envión anímico inicial se hará sentir durante el día, y será una capa de protección y fuerza para afrontar las diferentes circunstancias que se presentan en la jornada.

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Estudio muestra que el yoga y la meditación aumentan el egoísmo

Salud

Por: pijamasurf - 07/10/2018

El yoga y la meditación inflan el ego en vez de reducirlo, según estudio; sin embargo, esto aplica solamente a las prácticas seculares

La meditación y el yoga se han popularizado en Occidente, y actualmente han llegado a convertirse en prácticas cotidianas de cientos de millones de personas. Estas disciplinas, que provienen del budismo y del hinduismo (aunque, en gran medida, se imparten de manera secularizada y desconextualizada), enseñan una filosofía ligada a eliminar la importancia personal. Ya sea en el budismo (donde se enseña la doctrina del anatman o ausencia de un yo independiente y, en el caso del mahayana, de la compasión como método hacia la iluminación) o en el hinduismo (donde se enseña que el verdadero yo no es el yo individual (aham-karam) sino el yo universal o espíritu universal), estas filosofías religiosas, uno pensaría, deberían contribuir a la reducción del egoísmo

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Southampton sugiere lo contrario. Los investigadores reclutaron a 93 practicantes de yoga alemanes y evaluaron lo que llaman "self-enhancement" (lo que podemos traducir como "aumento o engrandecimiento del yo"). Para analizar esto, los participantes realizaron pruebas que indican tendencias narcisistas y evaluaciones de autoestima. Los resultados sugieren que la práctica del yoga está relacionada con el engrandecimiento del yo.

Un segundo estudio evaluó de manera similar a 162 meditadores reclutados a través de grupos de Facebook y encontró resultados similares, aunque en este caso los practicantes de yoga fueron los que mostraron mayor engrandecimiento del yo. Los investigadores concluyen que "ni el yoga ni la meditación aquietan el ego; en cambio, lo aumentan". Además, sugieren que los beneficios del yoga y la meditación tienen que ver con este aumento del yo, el cual, por su parte, "eleva el bienestar", según ellos.

Ahora bien, es necesario tomar este estudio con un grano de sal y explicar que las personas que participaron en él no eran meditadores budistas ni practicantes de yoga que siguieran estrictamente el yoga como disciplina espiritual, sino que practican el yoga como se enseña en Occidente, mayormente como fitness espolvoreado de un poco de exotismo hindú. De hecho, este estudio confirmaría lo que los maestros budistas han enseñado durante décadas en Occidente: las llamadas prácticas espirituales, sin la filosofía y la ética que las sostienen, no contribuyen realmente a la espiritualidad genuina. En cambio, son las trampas que utiliza el ego para agrandarse, fingiendo su muerte. El maestro Chögyam Trungpa entendió esto tempranamente y lo llamó "materialismo espiritual". Lo que tenemos aquí es una confirmación solamente del materialismo espiritual y no, por supuesto, una refutación de las enseñanzas del yoga y la meditación. No obstante, los resultados de esta investigación merecen considerarse seriamente, ya que muestran que el yoga y la meditación, desconextualizados y secularizados, pierden su poder espiritual genuino y se convierten en mecanismos para hacer más agradable y menos pesada la experiencia del samsara, algo así como sofisticadas aspirinas, paliativos y mecanismos de adaptación que evitan tener que enfrentar seriamente las profundidades de la propia mente y la realidad. Como dijo Krishnamurti, no es realmente sano "estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma", y en gran medida, en la era de la ansiedad y las selfies, esto es lo que el yoga y la meditación secularizados hacen; como dice la canción de Radiohead, nos vuelven solamente fitter, happier, more productive.

La enseñanza dentro de una tradición es fundamental, pues la "teoría" y los principios éticos sobre los que se sustenta la práctica ayudan a promover la correcta motivación para la misma. Un meditador budista o un yogui hindú tradicionalmente no practicaban para hacerse mejores o más poderosos, sino para encontrar la verdad y liberarse del sufrimiento. Claro que en la historia existen casos que contradicen esto -particularmente, los yoguis que buscaban poderes, llamados siddhas-; sin embargo, la tradición advierte continuamente en contra de una práctica con una motivación incorrecta.