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5 maneras de recuperar el ánimo después de pasar el día con personas tóxicas

Buena Vida

Por: pijamasurf - 08/26/2018

A veces la toxicidad emocional de una persona o un ambiente puede traspasarse a tu vida, pero si no quieres que sea así, puedes evitarlo

En la vida cotidiana es más o menos inevitable encontrarnos en situaciones que nos desagradan, nos molestan o nos desaniman. A veces se trata de situaciones inesperadas en las que nos vemos envueltos sin saber muy bien cómo o por qué. En otras, se trata del orden “natural” de la existencia humana: los problemas del trabajo, los conflictos con la pareja o la familia, la dificultad de la propia vida, etcétera.

Sin embargo, que esas situaciones sean inevitable o propias de la vida no quiere decir que, al experimentarlas, tengamos que “sufrirlas”. Es decir, sin duda es necesario encararlas, porque forman parte de la vida, pero ello no implica añadirles una especie de sufrimiento suplementario que las hace doblemente pesarosas. Nada de eso. Se trata, en todo caso, de una adversidad que es necesario entender y resolver de la mejor manera posible, pero en esa ecuación el sufrimiento no tiene un lugar per se.

Los cinco consejos que presentamos a continuación tienen dicha orientación. Invitan a no dejarse llevar por la perspectiva innecesariamente pesimista con que algunas personas acometen la vida y que, a su vez, transmiten a los demás o a los ambientes en donde se encuentran. 


“Todo está mal…” ¿Pero eso es cierto?

Las personas que son capaces de desanimar a otras suelen transmitir una perspectiva de la realidad particularmente negativa, porque así es como experimentan su propia vida. Sus temas de conversación pueden ir de una enfermedad a la situación terrible que se vive en cierta parte del mundo, sus problemas o los de otras personas, lo difícil que es todo, lo horrible que es el trabajo que tienen o el lugar donde viven, lo mucho que sufren con su pareja, etc. En una palabra: malestar. 

En este sentido, luego de estar con alguien así es posible que nosotros mismos nos “contagiemos” de su manera de ver las cosas y empecemos a no ver más que la dificultad, los problemas, el sufrimiento, etc. Y aunque, en efecto, esto puede ser o es real, ello no significa que la única manera de entenderlo sea desde la queja estéril o la visión pesimista de la existencia. 

Así, es importante encuadrar nuevamente la perspectiva y preguntarse: ¿es cierto que todo en la vida, en mi vida, está mal? ¿O esa es sólo la versión de otra persona, que mira las cosas de ese modo?

 

Apóyate en ti mismo

¿Por qué la “toxicidad” emocional de un individuo o de un ambiente afecta a unas personas y a otras no? La respuesta a esta pregunta puede ser múltiple, pero hasta cierto punto parece posible decir que en el segundo caso se trata de gente que no se deja afectar, ya sea porque tienen bien cultivada cierta indiferencia o, en la mejor de las situaciones, porque tienen la confianza suficiente en sí mismos como para no dejarse arrastrar en la corriente de pensamiento o conducta de otros.

En este sentido, se trata de una forma de ser que evoca el consejo que dio Marco Aurelio en sus Meditaciones: “Sé fuerte como las rocas que las olas del mar no dejan de golpear: se mantienen firmes mientras que a sus pies la espuma se agita y desaparece”.

Cultiva esa confianza en ti necesaria para no perder pie, para que las olas, en efecto, se presenten y quizá te golpeen, pero no te hagan caer, porque eres lo suficientemente firme en tus convicciones, tus objetivos y tus ideas.

 

¿Te sientes angustiado? ¿Por qué?

Una de las ideas centrales del psicoanálisis es que la angustia es una señal que no engaña. De todas las emociones que el ser humano puede experimentar, la angustia es la única que no puede compararse con ninguna otra, que arriba ella misma, sin confusiones de ningún tipo. La angustia se presenta y nos pide poner atención de inmediato en nuestra existencia. Si después de un día particularmente difícil sientes esa angustia, más que intentar evitarla, pregúntate por qué sientes eso. 

¿Estar con ciertas personas en especial te provoca esa angustia? ¿Dejar pasar cierto tipo de situaciones o comportamientos? ¿Hay cosas que te molestan pero prefieres no señalarlas, por temor a iniciar un conflicto? 

Debido a la formación del ser humano, la mayoría de nosotros estamos habituados, inconscientemente, a eludir la angustia: con comida, con alcohol, con la compañía de otros, con entretenimiento, etc. Pero este es un patrón de conducta que nos mantiene en una etapa de “minoría de edad”, en la que no hemos tomado conciencia de nuestra capacidad de encarar la vida con los recursos de nuestro entendimiento.

 

Haz algo que te haga sentir bien

En ocasiones, después de un día difícil puedes recurrir a algo que te ofrezca una experiencia de bienestar auténtica. Ver a una persona muy querida, quizá comer ese chocolate que hace tiempo guardas en tu alacena, pasar al cine a mirar una película que te causa curiosidad, hacer ejercicio, etc.

Sólo ten cuidado con la trampa de la evasión. No se trata de que eludas tus problemas o tu propio malestar mirando la televisión, comiendo o comprando cosas, por ejemplo, pues en el fondo esto implica no hacer nada con lo que te molesta, es decir, intentar “remediarlo” con una solución que en realidad lo deja en el mismo lugar donde está.

Recurre a ese placer una vez que hayas entendido para ti mismo (a) que te sientes mal, por qué te sientes mal y qué necesitas hacer para resolver realmente ese malestar.


Regresa a lo tuyo

Después de pasar tiempo enfrascados en algún problema, rodeados de personas que fomentan el malestar o en ambientes emocionalmente arduos, podemos sentirnos un tanto “fuera” de nosotros mismos, como si hubiéramos perdido la brújula o como si se tambalearan nuestras propias ideas de la vida y del mundo.

Si es el caso, recupera la conciencia de ti. Date cuenta de que cada quien habla de la existencia tal y como la experimenta, pero ello no quiere decir que su perspectiva sea ni la correcta ni la verdadera. Igualmente, aprende a diferenciar entre tu responsabilidad y la responsabilidad de otros, entre tus problemas y los problemas de otros y, finalmente, a confiar en la capacidad de cada persona de hacerse cargo de su propia vida.

Si eres capaz de entender esto, entonces ocúpate de lo tuyo, de aquello que, como dijera Epicteto, sí te corresponde.

 

La dificultad es propia de la vida porque ésta lo tiene casi siempre todo en contra; no obstante, ese es justamente su motor. Porque la vida es difícil es necesario esforzarse por continuar con vida, trabajar para disfrutarla y, en el caso del ser humano, entenderla para vivirla con plenitud.

 

También en Pijama Surf: La dificultad de vivir: una entrevista a Jacques Lacan

 

Imagen de portada: Broken isn't Bad

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Mientras unos viajan a tierras exóticas o lo hacen a través de otras experiencias, te recomendamos algo más cerca para encontrarte a ti mismo: Uruapan, Michoacán. 

 

Conocido también como “la capital mundial del aguacate”, Uruapan se ubica entre la región de Tierra Caliente y la meseta Purépecha, la creación de esta ciudad data de la época mesoamericana, lo que hace que sus secretos y energías positivas vuelvan a este municipio un espacio ideal para el autodescubrimiento.

 

1. Encuéntrate en el clima ideal

En la segunda ciudad más importante de Michoacán, el clima templado es la combinación perfecta entre la humedad y el crecimiento de la vegetación, un paraíso en toda la extensión de la palabra.

Y la calidez no sólo se queda en el clima, sino que también vive en los habitantes de esta pintoresca ciudad, así que no pierdas tiempo para conocer las leyendas que se cuentan y pedir recomendaciones a los lugareños.

 

2. Lección verde

Si bien la vegetación da una muy atractiva vista para que descanses de la ciudad, te inicia hacia el camino de explorar quién eres, porque si la naturaleza puede florecer para dar paso a todo, tu también te puedes adaptar a cualquier clima y/o situación.

 

3. No estamos destinados a una sola cosa en esta vida

El recorrido por el Parque Nacional Barranca del Cupatitzio es una de las mejores formas para adentrarse de lleno a este viaje de autoexploración. Ahí encuentras paisajes que te llenarán de tranquilidad con los sonidos del agua en forma de fuentes naturales o caídas. Cuenta con 452 hectáreas, más de 300 especies de plantas y árboles, y experiencias que no se comparan con ningún otro lugar en el mundo.

Está muy cerca del centro de la ciudad, dentro del Parque Nacional de Uruapan, donde nace el río Cupatitzio, el cual se divide en múltiples corrientes y cuyo nombre proviene de la lengua purépecha y significa “río que canta”.

 

4. Explórate en el espacio perfecto

También debes visitar la Casa más Angosta del Mundo, construida en 1985 y que tiene una mención en el libro de los récords Guinness, y ya que la conozcas entenderás por qué sus 1.41m de ancho y 10.20m de fondo son una gran curiosidad por observar -y, obvio, no dejes pasar la oportunidad de tomarte una foto aquí-.

 

5. Entre las ruinas

Continuando el recorrido, a lo lejos podrás apreciar el Paricutín, el volcán más joven del mundo. Y antes de llegar ahí, se puede observar la ciudad sepultada por la lava. Explora con los locales los recorridos y caminatas especiales. Muévete entre las piedras y descubre cómo un pueblo se levantó de entre las cenizas.

 

6. Descubre si puedes llegar al destino

Paseando por la zona, si te diriges hacia el sur, encontrarás el paraje natural de la Tzaráracua, una cascada de más de 50m de altura donde podrás realizar actividades retadoras como rapel, tirolesa y bicicleta de montaña.

Para llegar, tienes dos opciones que dependen mucho de tu condición física: puedes montar a caballo por un camino lateral o ir a pie y recorrer más de 500 escalones.

 

7. Doma la naturaleza, cara a cara

Sin duda, encontrarse frente a frente con una belleza natural te dará otra razón para maravillarte de ti mismo: ¿puedes ser uno con la naturaleza de manera tranquila? A la par de confrontarte con ella y conquistarla, si eres fan de las actividades al aire libre, en Uruapan encontrarás una gran cantidad de espacios para practicar deportes extremos que van desde el gotcha, la escalada y el rapel hasta paseos en cuatrimotos.

 

8. Disfruta de nuevos sabores en tu vida

Bien dicen que a través de la comida conoces a la gente y celebras el deleite que es viajar. Busca las recomendaciones locales y encanta a tu paladar con las clásicas carnitas y los exquisitos platillos con aguacate, y prueba a qué sabe la charanda. La primera impresión no lo es todo, ¡anímate a probarlo!

 

9. Descubre un lado más divertido de ti

Finalizando una deliciosa comida te recomendamos visitar la Zona Rosa, un lugar de bares y clubes localizado sobre Paseo Lázaro Cárdenas, para renovarte entre la música y la gente. Trata de pasar el menor tiempo posible en el hotel, crea tus recorridos diarios y sólo llega a descansar; eso sí, busca un lugar de acuerdo a tus necesidades de descanso. No olvides que también puedes ahorrar acampando y que así, puedes divertirte con agradables fogatas o pláticas nocturnas.

 

10. Recuerda mantener todo esto en tu interior

Al final Uruapan es el inicio del recorrido, un comienzo para este viaje que tenemos que realizar en la vida para saber quiénes somos en realidad y qué es lo que podemos alcanzar. Así que empieza a pensar: ¿en qué otro destino me puedo encontrar? México está lleno de espacios mágicos y encantadores, llenos de cultura, tradiciones y mucho sabor.

 

Viaja para descubrirte, asombrarte y despejarte de todo. A pocos kilómetros, tienes la respuesta.

 

 

Fuente: visitmexico.com