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En busca de poder evaluar qué noticias son falsas o hate speech, Facebook desarrolla un índice para medir la reputación de sus usuarios

Facebook tiene un problema enorme: con más de 2 mil millones de usuarios y una cantidad innumerable de contenido generado diariamente, es sumamente difícil determinar si las historias que circulan en su plataforma son verdaderas o falsas o si contribuyen a generar un clima de odio, racismo y demás.

En el último año ha crecido la presión para que Facebook resuelva de alguna manera el problema de las fake news y su injerencia política. Una de las medidas que ha tomado la red social es hacer que circulen menos las historias publicadas por las páginas de medios de comunicación y evaluar la reputación de cada medio (si son promotores de fake news o no). Aun así, tiene que lidiar con innumerables historias que se viralizan y que pueden ser falsas. Esto supera la capacidad actual de su algoritmo, por lo cual depende, en buena medida, de usuarios que reportan los contenidos como inapropiados. Obviamente, esto ha hecho surgir armadas de trolls que buscan empujar ciertas agendas y, en general, presenta el problema de que las preferencias personales suelen nublar los juicios. Un seguidor de Trump podría, por ejemplo, decir que todas las noticias del New York Times son fake news.   

Por esto, según han informado medios como el Washington Post y Slate, Facebook ha empezado a crear un sistema de reputaciones que evaluará a cada usuario de 0 a 1.0. Esta evaluación será tomada en cuenta cuando se revise una denuncia de contenido inapropiado aunque, de acuerdo con Facebook, no será el único factor a considerarse en la circulación de un contenido. Este puntaje será dinámico, según informó la red social a la revista Slate, y no será usado para crear un sistema de crédito social externo a la plataforma, como se teme. Aquí yace el peligro y la polémica, pues, por ejemplo, en China existe un sistema de reputación en línea que el gobierno toma en cuenta para todo tipo de acciones. Una persona en este sistema con un bajo puntaje difícilmente obtendrá crédito, e incluso podría encontrar dificultades para viajar al extranjero. 

Evidentemente, Facebook debe lidiar con el problema de las fake news si quiere impedir que los gobiernos empiecen a regular su uso pero, por otro lado, evaluar a los usuarios tiene complejas aristas que podrían ser utilizadas de manera perversa. Si se fuera a repetir un data breach como el de Cambridge Analytica, quizás diversas empresas podrían obtener el ranking de los usuarios. Por otra parte, no queda claro si los usuarios tendrán acceso a su puntaje, y está el tema orwelliano de ser evaluados por cada acción. Y, además, el sistema de reputación no resuelve del todo el hecho de que pueda seguir existiendo una especie de juego manipulador en el que se cultive a ciertos usuarios para poder influir en la circulación de las publicaciones en momento estratégicos, ya que, aunque Facebook ha hecho más difícil crear cuentas falsas, sigue habiendo cientos de miles de cuentas creadas para hacer avanzar ciertas agendas. Así, podría surgir una cuidadosa manufactura de las reputaciones. Claro que esto no descalifica lo que intenta Facebook, solamente muestra la complejidad a la que se enfrenta al intentar lidiar con este asunto.  

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Un duro golpe para Facebook

Este ha sido un año difícil para Facebook. La red social más grande del mundo ha estado bajo intenso escrutinio a partir de que se reveló que Cambridge Analytica otuvo acceso a millones de perfiles para influir en las elecciones de Estados Unidos y, aparentemente, permitió la injerencia de Rusia. Zuckerberg tuvo que presentarse ante el Congreso y el Senado de Estados Unidos para responder numerosos cuestionamientos.

En respuesta a un clima enrarecido de serio cuestionamiento, Facebook ha hecho importantes cambios que al parecer podrían no ser muy rentables, aunque son indispensables para sanear su imagen pública. Entre ellos está una mayor transparencia, más privacidad y un giro más hacia lo social y menos hacia las noticias (la idea es ser, otra vez, más una red social y menos un medio).

Ante esta situación, los ingresos de Facebook se vieron afectados. Si bien la compañía reportó ganancias de 13.2 mil millones de dólares, esto fue mucho menos de lo que se esperaba en Wall Street, lo cual colocó en un estado de volatilidad sus acciones, que pasaron de 217 dólares por acción hasta 176 dólares en un solo día. La pérdida es realmente monumental -cerca de 120 mil millones de dólares-, no sólo porque alcanzó el 20% del total, sino por el valor total de la empresa, por lo cual podría ser la caída de valor más grande de la historia, comparada al producto interno bruto de varios países. 

Zuckerberg, quien perdió en la jornada unos 15 mil millones, pasó en 5 minutos de ser el cuarto hombre más rico del mundo a ser el sexto. Y eso no es todo. Según se ha empezado a especular, la junta directiva de Facebook podría estar ya buscando un reemplazo para Zuckerberg, en aras de cuidar el negocio. Algo que no sería del todo raro, ya que muchas de estas compañías que cotizan en la bolsa avanzan, con el tiempo, a tener un CEO que no es el fundador. Sin embargo, Zuckerberg ha sido especialmente reticente a soltar el control de la empresa que creó cuando era un estudiante universitario.