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Gobierno de Estados Unidos autoriza prueba clínica de psilocibina para tratar depresión

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 08/27/2018

La FDA aprueba un estudio clínico para investigar la efectividad de la psilocibina en personas deprimidas

Como hemos informado repetidas veces aquí, el ingrediente activo de los "hongos mágicos", la psilocibina, ha despuntado como un agente muy prometedor en el tratamiento de diversos trastornos o condiciones, entre ellos la ansiedad, la depresión o las adicciones. Seguramente estamos viviendo un renacimiento de la medicina psicodélica, y recientemente ocurrió una de las noticias más importantes en este sentido. 

La Food and Drug Administration (FDA), el organismo encargado de regular los medicamentos en Estados Unidos, ha aprobado un estudio en el que se investigará el uso de psilocibina como tratamiento para la depresión. La compañía Compass Pathways recibió la aprobación y realizará un estudio con 216 pacientes deprimidos de Estados Unidos y Europa. La prueba iniciará este mes y, de tener éxito, se podría empezar a aplicar para autorización de mercado en 2 o 3 años, lo cual significa que eventualmente tendríamos un medicamento legal hecho a base de psilocibina.

Una vocera de la empresa dijo que existen más de 300 millones de pacientes en el mundo y 100 de éstos no responden al tratamiento que reciben. Diversas investigaciones de la Universidad Johns Hopkins sugieren que una o dos dosis de psilocibina pueden sacar de la depresión a un paciente durante un lapso de por lo menos 6 meses. Asimismo, distintas pruebas muestran que los "hongos mágicos" no son peligrosos fisiológicamente -salvo en dosis difíciles de ingerir en un corto período-. Sí existe cierto peligro por el estado psicológico en el que pueden colocar al individuo -si se consumen sin alguien que supervise la ingesta-, estado que ciertamente no se recomienda para manejar vehículos o realizar actividades peligrosas.

Cada vez queda más claro que, en algún momento, la mayoría de nosotros seguramente podrá vivir en un mundo donde se pueda ir al doctor y recibir psilocibina, ayahuasca, MDMA y otras sustancias como medicina en entornos controlados o con una receta médica. Hace 10 0 15 años, esta revolución psicodélica parecía un sueño remoto.

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En un mundo cada vez más deprimido y ansioso, los psicodélicos ofrecen un tratamiento más efectivo

El reciente éxito del libro How to Change Your Mind de Michael Pollan, escritor de numerosos best sellers, comprueba el momento que están viviendo los psicodélicos y su recepción favorable en la cultura mainstream. Pollan escribe para el New York Times y su tour promocional ha aparecido en una cantidad innumerable de medios, incluyendo algunos de los talk shows más populares de la TV estadounidense.

Pollan es un periodista científico que se ha vuelto famoso por sus libros de comida y dietas, pero en su reciente libro abordó el tema de los psicodélicos, interesado, según él, por el creciente corpus de investigación científica que sugiere que sustancias como los hongos mágicos, la ayahuasca, el LSD y otras, pueden ayudar a tratar la ansiedad, la depresión, el trauma, etcétera.

Para escribir este libro el famoso "foodie" participó en diferentes sesiones de ingesta de psicodélicos, incluyendo fumar el sapo de Sonora (Bufo Alvarius) y una sesión con psilocibina guiada por un médico, en la cual experimentó lo que la literatura llama una "disolución del ego".

En una reciente entrevista con Erik Davis en su siempre genial podcast Expanding Mind, Pollan habló sobre el inesperado recibimiento positivo que ha tenido su libro en la cultura mainstream. Si bien todavía existen ciertos tabúes sobre los psicodélicos -y aunque es importante notar que pueden ser peligrosos, no tanto física como psicológicamente-, es evidente que la sociedad está mucho más abierta a estas sustancias. Obviamente, esto se debe en parte a los hallazgos de los estudios de universidades como Johns Hopkins, pero Pollan cree que hay una razón aún más llamativa. Según él, las instituciones de salud mental están rotas, no parecen estar resolviendo competentemente los problemas de las personas en el mundo actual. Hay cuantiosas estadísticas que muestran que los individuos sufren cada vez más ansiedad y depresión. La razón por la cual estaríamos aceptando estas nuevas (aunque realmente ancestrales) medicinas tiene que ver con la desesperación -los enfermos, de los cuales está compuesta en gran medida nuestra sociedad, están dispuestos a hacer cosas que no harían si no estuvieran sufriendo-. Esta enfermedad es de alguna manera un agente de cambio, incluso hacia una curación mayor. 

La forma en la que curan los psicodélicos tiene que ver con su asombrosa capacidad de producir experiencias místicas, o cuasi místicas, de integración con la naturaleza y disolución de la sensación del yo. En diversos estudios de resonancia magnética se ha notado que los psicodélicos disminuyen la actividad del área cerebral asociada con la sensación del yo. En la entrevista con Davis, Pollan bromea y dice que lo que realmente debería ser una sustancia controlada es el ego, no los psicodélicos. Por otro lado, si no estuviéramos tan aferrados a nuestro ego, tal vez no necesitaríamos psicodélicos. Esto invita a reflexionar sobre las causas de nuestra patología colectiva que seguramente tiene que ver con una alienación, un exceso de autoinvolucramiento o ensimismamiento al cual, sin duda, contribuyen la tecnología digital, un sistema capitalista y un paradigma materialista. A fin de cuentas, se trata de una crisis espiritual, y los psicodélicos ofrecen espiritualidad dentro de un paradigma materialista no religioso.

Hay que mencionar, como lo hace el mismo Pollan, que los psicodélicos no son la panacea y tomados bajo un "set and setting" inapropiado pueden, en vez de sanar, producir nuevas experiencias traumáticas.