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La elegancia está en la cabeza: 20 grandes escritores usando épicos sombreros

Arte

Por: pijamasurf - 08/14/2018

El estilo de los sombreros y la palabra literaria unidos en una lista de grandes escritores que fueron también estilistas del chapeo

Desde los albores de la historia, los sombreros han estado asociados con cierta sofisticación estilizada. Algunos de los primeros registros que se tienen del uso de sombreros vienen del antiguo Egipto, donde las clases altas se rasuraban la cabeza y usaban sombreros cónicos. Posiblemente también los hierofantes los usaban, quizás porque les atribuían algún poder celeste puesto que, para gran parte de las culturas antiguas, la cabeza simboliza la conexión con el cielo. Por supuesto, esta adherencia sacra a los sombreros ha pasado al poder religioso, como ocurre con la Iglesia católica y sus jerarcas, pero también aparece en la magia, como sucede con los druidas y el famoso sombrero de Merlín. 

Ya más cerca de nuestro tiempo, los sombreros alcanzaron la máxima popularidad entre la aristocracia y la burguesía, particularmente en la Inglaterra victoriana y en la Belle Epoque parisina. Aunque diferentes profesiones, particularmente aquellas ligadas con la protección pública o de las autoridades, han usado tradicionalmente algún tipo de sombrero, el sombrero se ha asociado fundamentalmente con el estatus, con la elegancia e incluso con la expresión creativa y hasta la extravagancia. Más allá de su función ocasional de proteger del Sol, usar sombrero parece ser la afirmación de una actitud de consideración estética -y en esto, es similar a lo que los lentes oscuros han llegado a simbolizar-.

Esta asociación estética aparece especialmente entre los artistas y escritores, quienes justamente dedican su vida a la creación estética o a la estilización de la palabra o el sonido. Ciertamente hay otro tipo de elegancia, que es la palabra y la imaginación: saber elegir entre innumerables posibilidades para presentar una obra estéticamente placentera y significativa. Pero en este caso hemos querido conjuntar estas dos formas de refinamiento que son los sombreros y la literatura -particularmente, la ficción: las novelas y la poesía-. Ambos reflejan tanto el aspecto lúdico como la importancia del gusto, de saber elegir y saber llevar, que es la esencia de la elegancia. 

Hemos reunido una lista de autores legendarios que además procuraron un estilo llamativo, elegante, sui géneris o estrafalario, y que fueron asiduos portadores del sombrero.  

El máximo estilista de la prosa inglesa del siglo XX, James Joyce, fue un hombre de sombreros (y sus problemas con la vista le dieron un toque de arrogante pirata que no debe pasar desapercibido). En esta foto se le ve con su esposa Nora.

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Otro gran escritor irlandés, el famoso dandy Oscar Wilde, la persona que mejor entendió la importancia del estilo y la belleza en sí misma: inútil, pero sublime. Wilde fue famoso por su estilo radical y extravagante, además de por su mordaz ingenio, la esencia del wit británico.

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El cantante y también ganador del Premio Nobel de Literatura es un indiscutible "hat-man". Desde los años 60, Dylan constantemente aparece con variados sombreros.

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El gran patriarca de la poesía estadounidense, Walt Whitman, fue un hombre cósmico; una multitud de hombres, en realidad. Y algunos de ellos usaban sombrero.

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Truman Capote, además de ser uno de los escritores y periodistas más influyentes de su época, fue reconocido justamente por su estilo y por ser un socialité. Aquí puedes ver fotos de la legendaria fiesta de máscaras que hizo Capote en Nueva York en 1966.

Ernest Hemingway en su relajada esencia. Amante de la bebida, la pesca, la caza, los toros, el box, las mujeres y demás cosas asociadas con la masculinidad, Hemingway vivió la vida prototípica que asociamos con un escritor, y a su manera, fue un gran estilista: la prosa debía ser cristalina, sin ningún exceso u ornamento que no fuera al grano.

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La escritora Ursula K. Le Guin, una de las grandes autoras de ciencia ficción, hace un guiño lúdico a la imaginación.

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Juan José Arreola, el gran escritor mexicano, mostró siempre dotes histriónicas a la par de su gran imaginación y erudición. 

Maya Angelou, en su alegre gloria pastel. Una oda al sur. 

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Alan Moore, el gran mago de los cómics y también novelista, muestra un colorido sombrero, extravagante pero elegante, justamente el día de su boda. En la foto aparece también el autor Neil Gaiman.

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La poeta estadounidense Marianne Moore, conocida por su innovación en la poesía, aquí muestra una imagen más clásica y conservadora.

El escritor Tom Wolfe, autor del clásico psicodélico The Electric Kool-Aid Acid Test, sobre Ken Kesey y sus "Merry Pranksters". Cabe destacar que pese a su enorme influencia en la contracultura, Wolfe no experimentó con las drogas. 

La novelista Agatha Christie, en una época donde usar sombrero era el signo fundamental de la elegancia. Rebelándose ante esto, la autora Simone Weil, a manera de statement, se negó a usar sombrero, y de esta manera manifestó que no le era importante parecer atractiva. Además de su estilo impecable Christie fue supercool, al ser una de las primeras personas en surfear en Gran Bretaña.

El gran poeta beat Allen Ginsberg fue una de las principales figuras de la contracultura en los años 60 y 70. Ginsberg fue un brillante poeta visionario, pero también mantuvo siempre una dosis de humor.

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Virginia Woolf fue una de las grandes novelistas del siglo XX, al crear su propio estilo de stream of conciousness. Vemos aquí a Woolf vestida con el clásico sombrero de plumas.

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Langston Hughes fue un importante activista y poeta estadounidense, que innovó con lo que se llamaría poesía jazz.

El autor de Huckleberry Finn fue un gran amante de los sombreros. En esta foto vemos a Twain disfrazado de la manera más extravagante.

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El escritor gonzo Hunter S. Thompson, con su gran amigo Johnny Depp (quien lo encarnó en la versión fílmica de Fear and Loathing in Las Vegas). Cuando Thompson murió, Depp gastó más de 3 millones de dólares en disparar sus cenizas desde un cañón de colección. 

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Tal vez esta es una selección controversial, pues no es exactamente un sombrero lo que usaba David Foster Wallace. Pero su pañuelo en la cabeza se convirtió en su sello. El escritor más importante de su generación -aunque le guste a los fashionistas- fue capaz de imponer una metamoda, e incluso trastornó el buen gusto. Además, este es un fácil y buen disfraz para Halloween: ir de David Foster Wallace.

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El escritor Bohumil Hrabal -que quizá no es tan conocido- aparece aquí en una actitud épica, escribiendo al aire libre en un clima visiblemente frío y con su sombrero ruso puesto. 

 

Imágenes vía Flavor Wire y Esquire

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10 películas sobre la ansiedad: qué es, cómo entenderla y qué hacer al respecto

Arte

Por: pijamasurf - 08/14/2018

10 cintas que exploran la ansiedad y cómo se expresa en la vida cotidiana

En los últimos años, la noción de “ansiedad” ha adquirido tanto una popularidad como una resignificación de las que carecía en el pasado. Así como la depresión fue la enfermedad mental característica de las últimas décadas del siglo XX, pareciera que la ansiedad ocupó ese lugar en estas primeras del XXI: de la mano de estudios científicos, artículos en Internet, libros y otros productos culturales, el término “ansiedad” se ha ido colando a nuestro lenguaje cotidiano para darle nombre a ese malestar que no entendemos pero que, a veces, tampoco nos damos el tiempo de explorar y conocer mejor. Para muchas personas es mucho más fácil llamarle “ansiedad” a eso que sienten –porque han escuchado antes la palabra– que esforzarse por comprender sus propias emociones, reacciones, respuestas inconscientes, etcétera.

Como sea, por algo se empieza y, en todo caso, parece que es mejor al menos darse cuenta de que algo en nuestro interior no marcha tan bien como quisiéramos, que pretender sólo ignorarlo. 

En el ánimo de fomentar ese conocimiento de sí que, a decir de los antiguos griegos, es componente indispensable del cuidado de uno mismo, enlistamos a continuación 10 películas que han explorado la noción de ansiedad de forma creativa, sensible y reflexiva. Como en otras ocasiones, la selección no es exhaustiva, pero esperamos que sí sea estimulante.

Adaptation, Spike Jonze (2002)

La dupla de Spike Jonze como director y Charlie Kaufman como guionista ha resultado en algunas películas sumamente originales. Adaptation es una de ellas. Kaufman tiene un particular talento poco común para crear historias que, como las muñecas rusas o como ciertas narraciones de Jorge Luis Borges, están construidas bajo el principio del reflejo entre distintos planos de ficción. 

Esta cinta iba a ser originalmente la adaptación cinematográfica de El ladrón de orquídeas, un relato biográfico escrito por Susan Orlean. Sin embargo, Kaufman encontró dificultades, bloqueos y otros obstáculos de tipo psicológico para lograr un buen guión a partir del libro. Curiosamente, su manera de salir del problema fue convertir su propio dilema en la historia de la cinta. 

En relación con la ansiedad, la película muestra hasta qué punto nuestra propia mente presente cualidades contradictorias: aunque Kaufman era ya un guionista reconocido (su opera prima fue nada más y nada menos que el guión de Being John Malkovich, dirigida también por Jonze en 1999), al mismo tiempo no era un ser humano exento de las dudas, los temores y la angustia que tantas veces nos impiden hacer lo que queremos e incluso lo que sabemos que somos capaces de realizar. 

En cierto sentido el nombre del filme, Adaptación, sugiere al menos ambos significados: por un lado, alude al hecho de “adaptar” un libro para el cine, pero también puede pensarse en el sentido de la palabra como aquello que una persona necesita hacer para sobreponerse a una adversidad: adaptarse a las circunstancias presentes, para aprovecharlas de la mejor manera posible.

 

Le Fabuleux Destin d'Amélie Poulain, Jean-Pierre Jeunet (2001)

Probablemente la comedia romántica francesa más célebre de los últimos años, Amélie retrata con exactitud y al mismo tiempo con mucho cuidado la vida de una persona con una fuerte inclinación a la introversión: el exceso de pensamiento, el fantaseo, la sensibilidad tanto emocional como física profundamente desarrolladas, el contacto intenso y continuo con la vida interior y, en contraste, el temor frente al mundo exterior, etcétera. 

Sin embargo, un rasgo que hace de Amélie una gran cinta sobre la ansiedad y la introversión es que si bien en buena parte de la película parece dominar cierta celebración de dichos rasgos, eventualmente se muestra que el sujeto necesita moverse a otro lugar si quiere conseguir lo que desea. 

 

Frank, Lenny Abrahamson (2014)

El elemento de esta película que sin duda salta a la vista, incluso sin haberla visto, es la enorme máscara de papel maché que porta el personaje principal. En cierta medida, esa es también su principal virtud en relación con la ansiedad, pues a través de dicho objeto y bajo una clave humorística, la cinta consigue hacer una metáfora de las dificultades tanto personales como sociales asociadas con la ansiedad.

 

Inside Out, Pete Docter y Ronnie del Carmen (2015)

Conocida en español como Intensa Mente o Del revés, esta película de los estudios Pixar es un acercamiento ingenioso a la comprensión de las emociones y la manera en que inciden en nuestra conducta, nuestras decisiones (y omisiones) y el tipo de relaciones que entablamos tanto con otras personas como con el mundo en sí, todo ello un campo cuyo efecto en nuestra vida solemos subestimar hasta que es demasiado tarde.

En particular, vale la pena resaltar el efecto que el personaje de la Tristeza tiene en la historia. En una sociedad que nos insta a ser siempre felices, a ver el lado “positivo” de las cosas y a seguir sin nunca hacer una pausa para preguntar o reflexionar, en ocasiones ignoramos inconscientemente emociones que aprendimos a considerar “negativas”, sin darnos cuenta de que son justamente éstas las que nos enseñan a desarrollarnos y adquirir una mejor conciencia de nosotros mismos, de lo que somos y de aquello que dirige nuestros actos.

 

The Graduate, Mike Nichols (1967)

Esta película ha sido elogiada por distintas razones cinematográficas, pero en este listado en especial se encuentra por un motivo específico: su historia enseña, de algún modo, que la persona que no habla, que no se manifiesta, que no pide, que cede frente a su propio deseo e intenciones, al final permite que sean otros quienes definan e incluso dirijan su vida.

 

The King's Speech, Tom Hooper (2010)

Esta cinta lleva la consigna de estar basada en hechos reales, lo cual puede o no ser importante pero de algún modo le otorga cierta legitimidad al proceso del protagonista, nada menos que el rey Jorge VI de Inglaterra, quien a pesar de su posición, su origen familiar y todas las ventajas asociadas con ello, tenía miedo de hablar en público.

La película destaca por el lugar que concede a las emociones en el desarrollo existencial de una persona. Sin prestar la atención necesaria a éstas, es difícil llegar lejos.

 

Punch-Drunk Love, Paul Thomas Anderson (2002)

Un filme de uno de los directores estadounidenses más notables de los últimos años, Punch-Drunk Love narra la historia de un hombre notablemente introvertido y tímido que se encuentra con una mujer que es su opuesto exacto: extrovertida, arriesgada, intempestiva y, por encima de todo, se siente atraída a él.

La película hace ver que si bien la ansiedad puede parecer en ocasiones una barrera imposible de traspasar, tanto el deseo mismo del sujeto como ciertas condiciones externas hacen posible pasar a otra cosa en la existencia.

 

Girl Interrupted, James Mangold (1999)

Conocida en español como Inocencia interrumpida, esta cinta es una adaptación del relato autobiográfico de Susanna Kaysen publicado en 1993, que relata la experiencia de la autora en un hospital psiquiátrico en Estados Unidos, adonde fue conducida luego de recibir un diagnóstico de trastorno depresivo mayor y después de trastorno de límite de la personalidad.

Si bien la historia parece de inicio ir más allá de la ansiedad “cotidiana” que muchas personas experimentan, también hace ver hasta dónde puede llegar la mente cuando no se le concede la atención que, por así decirlo, pide a gritos.

 

A Fantastic Fear of Everything, Chris Hopewell y Crispian Mills (2012)

Además de ser un buen ejemplo de humor inglés, esta película destaca por tratar la ansiedad desde una perspectiva más ligera y, quizá por ello, más libre. En otro sentido, es también un buen retrato de aquello que Sigmund Freud caracterizó como la “neurosis obsesiva”, cuyos rasgos coinciden mucho con la ansiedad moderna.

 

Eagle vs Shark, Taika Waititi (2007)

Una película sui géneris que retrata con ingenio la relación amorosa entre dos introvertidos, sin duda una combinación difícil en la medida en que los rasgos de personalidad que suelen asociarse con la introversión (la timidez, el silencio, la reserva, etc.) no son, en general, los más propicios para entablar relaciones personales.

Con todo, como en otras cintas que hemos enlistado, aquí también se deja ver que la ansiedad y sus expresiones son en realidad signo de otra cosa. 

 

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