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Las experiencias cercanas a la muerte son psicodélicas, no religiosas (ESTUDIO)

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 08/16/2018

Una nueva hipótesis sobre este tipo de vivencias

En torno a la muerte existen toda clase de mitos, en buena medida porque esta es la experiencia última del ser humano, después de la cual no queda ningún registro ni testimonio. Además, como es el fin de la vida, para nosotros que somos animales conscientes, se trata también del último enigma, pues si ya sabernos vivos puede parecer un misterio, a la muerte tampoco la entendemos: no entendemos por qué tenemos que morir, por qué nuestros seres queridos tienen que irse y por qué la muerte llega tan inesperadamente.

En esa ambigüedad, las interpretaciones más trascendentes respecto de la muerte son de índole religiosa. Hasta la fecha y prácticamente desde que el ser humano comenzó a tener cultura, la muerte tomó su lugar en las explicaciones del pensamiento mágico sobre la realidad en la que vivimos y, según sea el caso, se le miró como una especie de paso necesario para arribar a otro mundo: el Cielo o el Infierno, el inframundo, otra vida, otro plano de realidad, etcétera. 

Y como en el ser humano un significado siempre forma parte de una cadena, nunca existe aislado, dichas interpretaciones de la muerte han estado asociadas a “visiones" diversas: una luz que guía, una oscuridad que todo lo cubre, una voz desconocida que nos encamina, un recuerdo grato que de pronto surge de la memoria, una sensación desconocida de paz y tranquilidad infinitas, etc. Estos signos abundan en los relatos de personas que, por distintos motivos, han estado a punto de morir pero se salvan en el último momento.

Sin embargo, un estudio reciente produjo una nueva hipótesis sobre esas experiencias cercanas a la muerte, las cuales, inesperadamente, parecen surgir de las mismas regiones del cerebro involucradas en los efectos que se desencadenan en el cuerpo al consumir sustancias psicodélicas.

La investigación en la que se analizó este singular fenómeno se realizó en el Imperial College London bajo la dirección de Chris Timmermann y la supervisión de Robin Carhart-Harris. Como hemos reseñado antes en Pijama Surf, Carhart-Harris encabeza uno de los pocos proyectos en nuestra época de estudio científico sobre los psicodélicos, en el cual se ha descubierto que el cerebro de una persona en LSD y el de un niño tienen prácticamente las mismas características creativas, que los psicodélicos pueden contribuir notablemente a reducir la neurosis o que los hongos alucinógenos son capaces de curar la depresión.

En este caso, el estudio en cuestión involucró a 13 voluntarios, divididos en dos grupos. Los integrantes de uno de los grupos recibieron dos dosis de solución salina y los del otro dos dosis de dimetiltriptamina (o DMT, considerada la sustancia psicodélica más poderosa del mundo, la cual existe naturalmente), en dos sesiones separadas cada una por 1 semana. Cabe resaltar que en ninguno de los dos casos se les comunicó a los participantes qué tipo de sustancia habían recibido, con el propósito de no propiciar ningún tipo de sugestión en la experiencia o los efectos.

En el caso de quienes recibieron las dosis de DMT, el relato de sus experiencias fue confrontado con un cuestionario desarrollado en 1983 para analizar las experiencias cercanas a la muerte y clasificarlas después en función de una escala conocida en inglés como NDE Scale (por near-death experiences). En aquellos años, dicho instrumento de investigación se usó en 67 personas, de las cuales se obtuvieron testimonios sobre los elementos que quienes han estado a punto de morir ven, escuchan, sienten, piensan, etcétera.

En el experimento dirigido por Carhart-Harris, se observó que las experiencias que provoca el DMT son sumamente similares a las que tuvieron aquellas personas al borde de la muerte, a tal grado que las respuestas recabadas en el cuestionario NDE de los años 80 fueron casi idénticas a los relatos de quienes consumieron la poderosa sustancia psicodélica sin saber que lo hacían. En específico, las coincidencias estuvieron en la impresión de “disolución del ego” y sentirse “unificado” con el entorno.

En esta ocasión la actividad cerebral de los participantes no fue examinada, pero se espera que en experimentos próximos se añada dicho análisis que, por razones obvias, no ha sido tomado en cuenta al estudiar las experiencias de muerte inminente. De acuerdo con Carhart-Harris, de este modo podrían comprenderse mejor los procesos psicológicos y biológicos provocados en el ser humano ante el fin de la vida.

Si estas investigaciones prosiguen, probablemente se descubra científicamente el sustento de intuiciones que el ser humano ha tenido sobre sí mismo en relación con la muerte y las cuales ha expresado más bien metafóricamente, en un código religioso o filosófico. Desde hace algunos años se sabe, por ejemplo, que el DMT segregado naturalmente desde la glándula pineal participa tanto en la generación de sueños como en las experiencias místicas. Más allá de la muerte, el entendimiento de este fenómeno podría, más bien, arrojar luz sobre un fenómeno que hasta ahora permanece todavía incomprendido. ¿Qué pasaría si el ser humano comprendiera cómo funciona esa segregación natural de DMT y pudiera aprender a controlarla? 

 

También en Pijama Surf: La misteriosa relación entre la glándula pineal, el DMT y los 49 días de la reencarnación del alma

 

Imagen de portada: The Fountain, Darren Aronofsky (2006)

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La terrorífica experiencia fumando veneno de sapo (5-MeO-DMT) del famoso foodie Michael Pollan

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 08/16/2018

El trip-report del periodista del New York Times

Michael Pollan se ha convertido involuntariamente en un vocero del movimiento psicodélico en el mainstream de la cultura. Aunque muchas celebridades han empezado a hablar de sus experiencias transformadoras e importantes universidades han realizado estudios muy prometedores en los últimos años, Pollan es probablemente la persona más "normal" o "seria" y a la vez con mayor prestigio intelectual que ha compartido una serie de experiencias personales investigando plantas psicodélicas en el último tiempo. Su libro How to Change your Mind, como varios de sus libros anteriores, es uno de los best sellers del año.

Para escribir el libro Pollan realizó "investigación de campo" e ingirió ayahuasca, psilocibina, LSD, 5-MeO-DMT y otros psicodélicos. Destacamos aquí algunos de sus trip-reports más destacados.

Llama la atención su experiencia fumando el veneno del sapo de Sonora (Bufo Alvarius), el cual contiene la poderosa molécula psicodélica 5-MeO-DMT, que es considerada una de las sustancias psicodélicas más potentes del mundo. A diferencia de otras experiencias más suaves y amorosas, esta fue un contacto directo con el aspecto terrible de lo numinoso, aunque también, con el aspecto misterioso y maravilloso:

Tuve una experiencia terrorífica. No todas fueron dulzura y luz. Hubo episodios de terror en todas, pero fue especialmente aterradora la expriencia con el 5-MeO-DMT. Este tipo de experiencia es sobrecogedora -no sólo el ego se disuelve, sino que todo se disuelve-, toda la materia se disuelve en pura energía, al menos según mi experiencia. Y eso fue terrorífico.

Lo mejor del viaje fue que sólo duró 15-20 minutos. Cuando acabó tenía una sensación de gratitud como nunca antes. Gratitud no sólo por estar vivo, sino porque existe la vida. Que exista algo me pareció un regalo -porque podría no haber nada-.

Pollan nota que el rasgo sobresaliente de este tipo de sustancias psicodélicas, también llamadas enteógenos, es que suelen producir una experiencia de disolución del ego. Esto es sumamente interesante pues al perder rigidez la sensación del ego, la experiencia de la conciencia se vuelve más abierta y es posible sentir una sensación de profunda conexión -con la naturaleza, el universo, etc.-. Pollan no es una persona religiosa, así que prefiere identificar la espiritualidad con la ausencia de egoísmo.

En otra experiencia tomando psilocibina en su jardín, Pollan cuenta que empezó a tomar conciencia como nunca antes de que él no era el único sujeto allí que percibía; las plantas también eran sujetos. Aunque ya creía esto intelectualmente, por primera vez lo supo emocionalmente. En esta experiencia pudo sentir que su ser más íntimo no era idéntico a su ego, lo cual le ayudó a tomar distancia de su comportamiento neurótico.

Hay que mencionar que Pollan no recomienda tomar plantas psicodélicas sin una guía (la mayoría de sus experiencias fueron guiadas por terapeutas). Y una vez que se han tenido estas experiencias, él sugiere que hay que buscar hacer reales, a través de la meditación, los entendimientos que producen estas sustancias, lo cual es el verdadero reto de la vida.  

 

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