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Una supertienda de cannabis con espectáculos para psiconautas abrirá en Las Vegas

La cannabis está revolucionando la economía de los estados que la han legalizado en Estados Unidos y pronto lo hará de manera nunca antes vista en todo Canadá.En los últimos años hemos visto cómo el marketing, la tecnología y el emprendedurismo han generado todo tipo de productos y experiencias ligadas al consumo de cannabis, pero probablemente la más llamativa es la que está por estrenarse en Las Vegas: Planet 13

Actualmente, Planet 13 es un dispensario de marihuana en Nevada, pero el 30 octubre abrirá "el primer complejo de entretenimiento de cannabis", una supertienda para "tripear". La idea es llevar al mundo de la cannabis todo el know-how de la industria del entretenimiento de Las Vegas, y algunos de los espectáculos que se planea ofrecer recuerdan a Disneylandia. Se trata de un parque de atracciones para turistas de la cannabis. 

El lugar tendrá unos 3 mil 700 metros cuadrados y contará con diferentes espacios de entretenimiento interactivo, además de unos mil 500 metros cuadrados donde habrá 50 cajas registradoras para adquirir productos de cannabis. El lugar ofrecerá espacios para rentarle a corporaciones que quieran explorar los aspectos lúdico-terapéuticos de la cannabis, o algo así.

El director de marketing, David Farris, describe así la experiencia de Planet 13:

Cuando los clientes entran a las instalaciones, primero entran en contacto con esta esfera, este planeta. Y tendrá agua en movimiento, vapor y luces que replican llamas. En el techo habrá lo que llamamos flores de loto, que serán multidimensionales con múltiples luces. Los clientes podrán tocarlas; hay botones en el piso con los que pueden programar las luces para que se muevan al ritmo de la música -o lo que quieran hacer-.

En otra área hay una pared de grafiti láser en la que los clientes pueden hacer dibujos o escribir con la luz, así como interactuar con visuales en 3D. Cuando se entra al área central, los clientes presencian un "show de orbs", que son una especie de pequeñas bolas de luz descritas por los ufólogos. Estos orbs siguen a los clientes por la sala durante unos minutos y luego se van volando a recargarse para el siguiente show. Según los ejecutivos de Planet 13, la idea es maravillar a los clientes con una poderosa experiencia estética.

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Psiconáutica

Por: - 08/14/2018

Las personas que toman microdosis de psicodélicos para ir por la vida normal con un cierto aumento de definición

Desde hace unos años se ha empezado a popularizar el hábito de tomar drogas psicodélicas -como LSD, MDMA u "hongos mágicos"- en dosis pequeñas, de tal forma que esta práctica pueda incorporarse a la actividad diaria, como una suerte de sutil estimulante que, idealmente, permite no sólo ser más productivos sino tener también una sensibilidad más sutil y despierta (escribimos una reflexión sobre los pros y los contras aquí). Recientemente esta práctica, que al parecer empezó entre psiconautas y atletas, se ha vuelto popular en Silicon Valley, aparentemente entre ingenieros y programadores que buscan tener una ventaja competitiva tanto en su productividad como en su creatividad y su capacidad de pensar al margen de lo convencional. Esto ha llamado ya la atención incluso de la BBC, que hizo un perfil de esta interesante moda.

Una chica que toma microdosis de hongos dice que su experiencia es la de tener un día normal y seguir haciendo la actividad normal, simplemente mejorando un poco la cualidad de la experiencia -por ejemplo, al notar el color azul del cielo con mayor intensidad-.

Otra persona entrevistada habla de cómo el LSD le sirve terapéuticamente para resignificar su trauma y evitar tomar antidepresivos y otros fármacos. Toma 1/4 de LSD cada 6 semanas y al parecer le funciona bien.

Otra mujer habla de cómo estaba a punto de suicidarse antes de empezar a tomar microdosis de LSD, y hace énfasis en que a través de los psicodélicos comenzó a notar los detalles y la belleza de la naturaleza. Y dice que los psicodélicos le sirven como su psiquiatra le dijo que los antidepresivos le iban a funcionar. 

Un médico entrevistado señala que no se tiene información confiable sobre esto y que podría haber riesgos; por ejemplo, aunque no existe un cambio subjetivo significativo, puede que las drogas sí afecten la coordinación y, por ejemplo, podría ser peligroso conducir. Otra preocupación es que las microdosis puedan -en vez de curar los traumas- hacer que emerjan a la superficie rasgos psicopatológicos. 

Por último, quizás sea bueno recordar que tradicionalmente estas sustancias -aunque el LSD es relativamente nuevo- no eran usadas regularmente sino en ocasiones especiales, dentro de ceremonias y ritos, y generalmente en altas dosis, para producir una experiencia de transformación. Lo cual no es una recomendación a tomar dosis más altas -lo cual, ciertamente, es más seguro tomar menos- sino a reflexionar si estas sustancias pueden adaptarse como drogas funcionales estilo el café y el té o tienen una naturaleza más chamánica. Esta es la reflexión que hace Erik Davis, quien cree que la esencia de los psicodélicos es el viaje que rasga la realidad ordinaria, no la dosis que le saca unos brillos. En su corta historia en la sociedad occidental, los psicodélicos han cumplido con la función más radical de cuestionar y crear cierta fricción creativa contra la realidad convencional y la percepción consensual. Es decir, el poder de estas sustancias parece existir esencialmente en los márgenes, en las zonas liminales, en la oscuridad que iluminan, y si los integramos a la sociedad y los hacemos parte del mercado, podrían perder cierta parte de su poder. Claro que esto no debe importarles mucho a las personas que toman microdosis y les funciona. Y finalmente, se trata de algo nuevo, así que no hay nada escrito en piedra, y tal vez pueda ser algo muy benéfico para muchas personas.