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Por si no era obvio

Hay una cierta ironía en que los teléfonos celulares recientes son llamados "smartphones", pues aunque ciertamente tienen muchas funciones que pueden ser muy útiles, a grandes rasgos parecen tener el efecto contrario a hacernos más inteligentes. En especial, si notamos la importancia fundamental que tiene la facultad de atención para todo proceso cognitivo.

La revista de la Escuela de Medicina de Harvard publicó hace poco un artículo sobre un estudio que vincula el uso de los "teléfonos inteligentes" con el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (ADHD en inglés). En esta investigación, los científicos sondearon a 2 mil 500 estudiantes de escuela preparatoria que no tenían este trastorno al inicio del estudio y les pidieron que les contestaran qué tan frecuentemente realizaban 14 diferentes actividades, incluyendo enviar mensajes de texto, revisar sus redes sociales, ver videos, jugar juegos y otras actividades que suelen llevarse a cabo en los teléfonos.

Los investigadores monitorearon a los estudiantes durante intervalos regulares y los examinaron para medir factores asociados con trastornos de la atención. Notaron que sólo el 4.6% de los adolescentes que no reportaron una alta frecuencia de uso de medios digitales tenían síntomas, mientras que 9.5% de los jóvenes que indicaron que utilizaban mucho su smarthpone para siete diferentes actividades mostraban síntomas de trastorno de déficit de atención; la cifra subió a 10.5% en el caso de los que hacían un uso frecuente de sus teléfonos para realizar hasta 14 de las actividades mencionadas. Los investigadores sostienen que el uso frecuente de medios digitales aumenta en un 10% la posibilidad de desarrollar trastorno de déficit de atención e hiperactividad, riesgo que, además, resulta más común en los niños que en las niñas.

Por supuesto, muchos son los factores que deben considerarse, incluido el ambiente en el que viven los jóvenes, sus familias, su predisposición genética (si es que la hubiera), etc., pero además de los resultados, hay algo más poderoso que las estadísticas. Nos referimos a la observación cotidiana que cualquiera puede hacer de los efectos de la tecnología y también, la lógica contundente que existe en el hecho de que dividir la atención entre un teléfono que de manera fragmentaria requiere nuestra atención y el mundo físico en el que nos movemos es simplemente un mal hábito para el cultivo de la atención, la facultad que William James, psicólogo de Harvard, consideraba la más importante para la educación de una persona. 

Otros estudio han vinculado la percepción de la felicidad entre los adolescentes con un bajo uso de los medios digitales.

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El misterio internetero de Laurel vs Yanny

Hace un par de meses este misterio sacudió la Web, particularmente en Estados Unidos. Un joven grabó un audio que, misteriosamente, era escuchado por algunas personas como "Laurel" y por otras como "Yanny", sin que existiera en un principio una explicación. ¿Qué es lo que hace a una persona ser "más Laurel" y a otra ser "más Yanny"? ¿Y qué dice esto de nuestra psique o de nuestros sentidos? A continuación, el audio original. ¿Qué escuchas?

Al parecer, el enigma de este audio tiene que ver con que la grabación se ensució con un sonido de fondo y entraron otras frecuencias. 

El nombre que escucha una persona tiene que ver con su capacidad de escuchar frecuencias altas o bajas. Los sonidos como "a" y "m" tienen frecuencias bajas; los sonidos como "i" tienen frecuencias altas. El tema es que algunas personas no pueden escuchar muchos sonidos de frecuencias altas.  Además, a la confusión se suma el medio en el que se escuche, pues con ciertos audífonos se captan más las frecuencias altas. En el teléfono, por ejemplo, se suele escuchar Laurel, es decir, no se captan las frecuencias altas.

Aprende a escucharlo de las dos maneras:

Se ha revelado que el audio original era "Laurel"; sin embargo, la distorsión puede hacer que se escucha de manera diferente, así que no hay realmente una respuesta acertada. Por otro lado, los que oyen "Yanny" pueden tener una mayor capacidad para escuchar frecuencias altas.