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10 sugerencias para ampliar, mediante el conocimiento, el placer de la música

Con frecuencia, una disciplina se compone de dos elementos fundamentales: la teoría y la práctica. Naturalmente, la práctica suele aparecer primero: nos inclinamos a hacer algo, lo intentamos, puede ser que descubramos que nos agrada esa actividad y así, poco a poco, al hilo de la constancia, nos perfeccionamos en tal o cual habilidad.

Sin embargo, la teoría también es necesaria y, de hecho, hace toda la diferencia. En cierto momento, es necesario interrumpir la práctica para ejercer una actividad un tanto más intelectual: documentar el proceso, reflexionar al respecto, plantearse algunas preguntas sobre la disciplina, pensar en nuevos caminos. Todo ello forma parte de un contrapeso necesario para mejorar. Y esto es válido en prácticamente cualquier campo de acción humano.

En ese espíritu, compartimos ahora una serie de libros que contribuyen a un mejor entendimiento de la música. La mayoría de nosotros sin duda disfruta de la música, pues una de las virtudes de este arte es que le basta con entrar por nuestros oídos para conmovernos y seducirnos. Pero, al mismo tiempo, esa sencillez esconde una enorme complejidad. De todas las actividades que el ser humano ha inventado, probablemente la música sea la más sublime y también la más enigmática.

Los libros que elegimos tienen como propósito dar otro matiz a ese placer. 

 

Cómo escuchar la música, Aarond Copland

En este libro, el compositor Aarond Copland explicó con amenidad y sencillez los fundamentos teóricos que hacen posible la composición musical. A lo largo de su trayectoria, Copland dedicó buena parte de su tiempo a formar nuevos escuchas y a difundir lo más posible la idea de que cualquiera puede apreciar y entender la música, y esta obra es fruto de esa intención.

 

El ruido eterno, Alex Ross

Este libro recorre la historia de la música del siglo XX, una etapa verdaderamente revolucionaria que dejó atrás la mayoría de las nociones que hasta entonces se habían creído fundamentales para la composición musical. Su título original en inglés, The Rest is Noise, es un guiño al último verso de Hamlet.

 

La escritura del gesto. Conversaciones con Cécile Gilly, Pierre Boulez

Este es un libro breve que, no obstante, es capaz de detonar múltiples reflexiones. Si bien Pierre Boulez publicó algunas obras escritas a propósito, sobre todo, de la teoría musical, esta serie de conversaciones resulta lo mismo una introducción a su pensamiento que una clara muestra del genio y el trabajo que hicieron de él uno de los compositores más importantes del siglo XX y, por otro lado, un director de orquesta con un espíritu siempre vanguardista. 

 

La música como discurso sonoro, Nikolaus Harnoncourt

Para la interpretación de la música en el siglo XX, Nikolaus Harnoncourt representó el polo de la conservación y la tradición, en su caso, sin embargo, con un acento muy particular. Durante toda su trayectoria, Harnoncourt trabajó para devolver a la música de Bach, Beethoven, Mozart y varios otros, el sonido con que originalmente irrumpieron en el mundo. Esta premisa puede parecer sencilla, pero al director de origen berlinés le valió toda una vida de investigación, estudio y esfuerzo, tanto individual como colectivo. Este libro presenta algunas de las reflexiones surgidas en ese proceso.

 

New Order, Joy Division y yo, Bernard Sumner

Incluimos este libro en parte para no olvidar que la música, por más sublime que nos parezca, es hecha por seres humanos. Como miembro fundador tanto de Joy Division como de New Order, Sumner ofrece un testimonio de primera mano de los hechos que dieron origen a ambas agrupaciones, importantes en la historia del rock pero además marcadas por un hecho trágico: el suicidio de Ian Curtis en 1980, poco antes de que cumpliera 23 años de edad.

 

La música en Cuba, Alejo Carpentier

Alejo Carpentier es conocido, sobre todo, por su labor como escritor. Algunas de las novelas más ambiciosas del idioma español salieron de su pluma, y también al menos un cuento verdaderamente asombroso: "Viaje a la semilla". Pero Carpentier era también un gran estudioso de prácticamente todos los temas que alguna vez le interesaron, a los cuales se abocaba con curiosidad y tesón. Fue así como adquirió un conocimiento vasto de la música, por la cual siempre se sintió atraído, en muchas de sus manifestaciones. Este libro reúne los artículos que Carpentier escribió a propósito de la música de su país natal, Cuba, en particular el ensayo que da título al volumen y en el cual el escritor nos hace mirar la música desde otra perspectiva: no sólo como disciplina artística, sino también como síntesis de las múltiples influencias culturales que la hacen posible.

 

Cómo funciona la música, David Byrne

Frontman durante casi 20 años de Talking Heads, David Byrne ha explorado en los últimos años la escritura como medio para su creatividad. Como su título lo anuncia, Byrne intenta responder a la pregunta nada sencilla de cómo funciona la música. En su caso, el proceso de elaborar una respuesta es sumamente atractivo, pues se trata de un libro atípico que oscila entre la experiencia del autor y la exposición de la teoría musical, la reflexión y la experimentación, el relato y el ensayo.

 

Cancionero popular mexicano, Mario Kuri-Aldana y Vicente M. Mendoza

De la música puede decirse que es eminentemente popular. Sus alturas, sin duda, rozan las cúpulas más sublimes, pero todo nació en la sencillez de una madre que murmuró una tonada a su hijo, de un pastor que improvisó alguna melodía o de un obrero que silbó algún acorde. Para no olvidar ese origen que, aunque sencillo, mucho tiene de milagroso, quisimos incluir esta compilación ampliamente conocida en el ámbito académico especializado pero no del todo entre el gran público. Se trata de un trabajo de investigación en que los autores reunieron la poesía popular que en México ha tomado la forma de una canción: corridos, coplas, romances, entre otros.

 

Musicofilia, Oliver Sacks

Oliver Sacks fue conocido por sus obras de divulgación en torno a la neurociencia. Fascinado por los caminos que a veces toma el cerebro humano y sus órganos y tejidos asociados, Sacks entregó alguno títulos memorables a propósito de casos no menos asombrosos. En esta obra, también desde una perspectiva científica, Sacks analizó la presencia que la música puede tener en la mente, por ejemplo, en personas cuyas alucinaciones son musicales, en otras que son incapaces de procesar una experiencia musical o en otras que desarrollan un miedo irracional a la música.

 

The Geese Book

Un diccionario

Entre todos estos libros es muy posible que de vez en cuando se te presente la necesidad de consultar tal o cual término, ubicar la época de determinado autor, etc. Si es el caso, te recomendamos tener a la mano un diccionario especializado. Algunas sugerencias al respecto son:

Diccionario de la música, Manuel Valls i Gorina

Diccionario de la música y los músicos, Mariano Perez Gutierrez

Diccionario Akal/Grove de la música, Stanley Sadie

 

¿Qué te parece? ¿Tú tienes otras sugerencias? No dudes en compartirlas con esta comunidad a través de la sección de comentarios de esta nota.

 

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Libros

Por: pijamasurf - 09/29/2018

Una peculiar relación entre la aptitud para una relación de pareja y los hábitos de lectura

Nuestro hábitos tienen, por su propia naturaleza, una condición paradójica, pues dado que los realizamos prácticamente todos los días y desde hace mucho tiempo (por eso se volvieron hábitos), solemos reflexionar poco en ellos, e incluso podemos llegar a creer que todas las personas hacen lo mismo. Sin embargo, aunque parezca una obviedad decirlo, no es así y, más bien, lo cierto es que cada una de esas prácticas recurrentes es resultado de nuestra propia historia de vida. Incluso, con cierta curiosidad podríamos trazar nuestra biografía a partir de nuestros hábitos, aun los aparentemente más triviales o, sobre todo, a partir de ésos: la manera en que desayunamos, el tipo de ropa que elegimos, nuestra forma de caminar, las cosas que hacemos para entretenernos, etc. He ahí, como en un caleidoscopio, algunos puntos en donde se condensa lo que somos y lo que nos ha traído hasta este momento.

En ese sentido, los libros que elegimos para leer por gusto y placer son una de las mejores maneras de conocer nuestras inclinaciones. Entre las características más atractivas de la literatura se encuentra el hecho sorprendente de que aunque las obras expresan una perspectiva singular del mundo, al mismo tiempo son capaces de conectar con otras personas, de crear una especie de zona de encuentro paradójica en donde caben la coincidencia y la diferencia, esto es, donde el lector puede estar de acuerdo con el autor pero también aceptar la disparidad de ideas y aun así reflexionar a partir de ese desacuerdo. Un proceso dialéctico en donde la simpatía y la aversión conforman, un libro después de otro, nuestra propia bibliografía personal.

Hablamos de esta cualidad de los libros a propósito de un estudio realizado recientemente sobre la relación entre los géneros de la fantasía y la ciencia ficción y las aptitudes de una persona en el marco de una relación de pareja. Sin duda se trata de dos elementos que de inicio puede parecer que no tienen ningún tipo de relación, pero si, como decíamos, a partir de cualquier hábito se puede desprender la historia de vida una persona, y si los libros son capaces de crear conexiones profundas con la subjetividad y las emociones, entonces la investigación mencionada no resulta tan descabellada.

El estudio corrió a cargo de un equipo de psicólogos de la Universidad de Oklahoma, dirigidos por la profesora Stephanie C. Stern. En la investigación se reunió virtualmente a un grupo de 404 personas adultas, hombres y mujeres distribuidos equitativamente, a quienes se les pidió que identificaran los nombres de autores especializados en siete géneros literarios: literatura clásica, ficción contemporánea, romántica, fantástica, ciencia ficción, thriller y terror. Acto seguido, cada uno de los participantes dieron su opinión en torno a ciertas creencias sobre las relaciones de pareja expresadas en forma de afirmaciones contundentes:

“El desacuerdo es destructivo”
“Leer la mente es esperado”
“Una pareja no puede cambiar”
“Los sexos son diferentes”
“La perfección sexual es esperada”

Al analizar las respuestas de ambos cuestionarios, los investigadores encontraron que las personas con un conocimiento amplio de la literatura de fantasía y ciencia ficción estaban más inclinadas a considerar falsas todas las afirmaciones anteriores, con excepción de aquella sobre la perfección sexual.

En contraste, los lectores de literatura clásica consideraron cierto que el desacuerdo en una relación es destructivo y los de literatura romántica que los sexos (masculino, femenino) son fundamentalmente diferentes.

Según los investigadores, dichos resultados sugieren que los lectores de ciencia ficción y fantasía poseen una perspectiva sobre las relaciones de pareja mucho menos idealizada o francamente irreal, lo cual contribuye a su vez a generar mejores vínculos, pues en la medida en que nos relacionamos con una persona como es (y no como creemos o esperamos que sea), las relaciones suelen desarrollarse con mayor estabilidad.

¿El estudio tiene razón? ¿Los libros que leemos afectan a ese grado la manera en que nos relacionamos con otras personas, incluso íntimamente? Es muy posible que sí, pero sin duda, cada cual tendrá su propia experiencia al respecto.

 

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