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Francia toma una medida responsable y prohíbe el uso de "smartphones" en todas sus escuelas

Una nueva ley, impulsada por la presidencia de la república en Francia, prohíbe desde este curso escolar el uso de teléfono portátiles en las escuelas. La medida pretende favorecer un "ambiente que permita la atención, la concentración y la reflexión, que son indispensables para la comprensión y la memorización", según afirma el comunicado oficial del gobierno francés. Al parecer, al presidente francés, quien es filósofo de formación, no le han pasado desapercibidos los efectos nocivos que tiene el uso excesivo de la tecnología, particularmente en lo que se refiere la facultad de la atención.

Además, la medida busca limitar la exposición a la pornografía a la que son susceptibles los jóvenes, especialmente a través de sus amigos de la escuela, pues suelen mostrarse tempranamente imágenes pornográficas en sus aparatos. En lugar de pasar el tiempo absortos en sus aparatos, el Ministerio de Educación francés cree que esto fomentará la interacción directa, no mediada -es decir, los niños se dedicarán a jugar entre sí-. En Francia, nueve de cada 10 personas entre los 12 y los 17 años tienen un teléfono móvil.

Las escuelas pueden decidir si queda prohibido traer el teléfono a la escuela o los alumnos pueden traerlos pero deben dejarlos en sus lockers. De cualquier manera, los alumnos que usen sus teléfonos en la escuela podrán ver como sus aparatos son confiscados.

Diversos estudios previos han demostrado que el desempeño escolar en escuelas que prohíben el uso de teléfonos celulraes mejora significativamente y equivale por lo menos a 5 días más de clases al año. 

Indudablemente, muchos países se beneficiarían de tomar medidas similares; sin embargo, son pocos los que se atreverían a enfrentar a la opinión pública -en Francia la opinión pública se quejó, pero aún así el gobierno hizo avanzar la medida- y al poder económico de las grandes compañías de tecnología.

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Elon Musk con Joe Rogan, fumando cannabis, tomando whisky y filosofando

Elon Musk, CEO de Tesla (aunque probablemente no por mucho tiempo más), ha tenido un año problemático, por decir lo menos. Hace unas semanas se metió en problemas por llamar pedófilo a uno de los buzos que rescataron a los niños atrapados en la cueva tailandesa (el buzo dijo que era absurdo intentar utilizar el submarino que Musk mandó); hace poco se reveló también que Musk está usando Ambien, un somnífero que tiene notorios efectos colaterales, frente a lo cual los miembros directivos de Tesla manifestaron preocupación. Y ayer Musk apareció en el show del comediante Joe Rogan fumando un blonde de marihuana y tomando whisky. El programa de Rogan se graba en California, donde la cannabis es completamente legal, así que ¿cuál es el problema?

Pues quizá no debería haberlo, pero los accionistas de Tesla reaccionaron negativamente a lo que el NY Times llamó un "stunt", una clara provocación; otros medios, como CNN, sugirieron que era una muestra de privilegio blanco -pues cientos de miles de negros y latinos están en la cárcel básicamente por lo mismo-. En Twitter sobrevino el esperado linchamiento público, la procesión de indignación. Al parecer, el error de Musk fue exponerse sin ninguna razón de peso, en una sociedad sobrepolitizada. Musk, quien es idolatrado por muchos como una especie de superhéroe genial de la sociedad emprendedora, parece no estar actuando con mucha inteligencia últimamente.

Por si esto fuera poco, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, que tienen contratos con la compañía SpaceX de Musk, están investigando el incidente, pues la marihuana es ilegal a nivel federal y existen ciertas normas que señalan que personas que tienen acceso a información confidencial no pueden consumir sustancias ilegales.

Mientras tanto, las acciones de Tesla cerraron con pérdidas del 6%, luego de que miembros de la directiva anunciaron que renunciarán a la compañía y la presión para que Musk deje su puesto como CEO ha aumentado. 

Por cierto, Musk dijo que no fuma regularmente, pues cree que la cannabis afecta la productividad, algo que parece haber comprobado con su reciente tropiezo. A él le gusta hacer cosas útiles para las personas.

En la entrevista con Rogan, Musk habla sobre su compañía mascota, The Boring Company, que desarrolló un "lanzallamas". Hizo 20 mil artefactos, y en pocas semanas se vendieron todos. En un momento extraño, Musk sugiere que la inteligencia artificial ya existe y que empresas como Google son colectivos cibernéticos formados por humanos y máquinas (15:30). En la hora 02:10:00, fuma marihuana. Rogan le dice: "¿Probablemente no puedes, por los accionistas?"; a lo que Musk responde: "Pues es legal, ¿no?". Además de este momento, la entrevista realmente es bastante buena y extraña. Musk cuenta cosas sumamente íntimas e interesantes.