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La Mezquita del Sheikh Lotf Allah: uno de los lugares más hermosos del mundo (FOTOS)

Arte

Por: pijamasurf - 09/04/2018

Joya suprema de la arquitectura visionaria islámica, especialmente el interior de su domo es el deleite de la imaginación religiosa

Es difícil encontrar un lugar más hermoso que la mezquita del jeque Lotf Allah en Isfahán, Irán, una de las grandes joyas de la arquitectura islámica. Esta obra, que refleja la noción fundamental del islam, el ishan -la belleza y el gusto como consonancia con Dios-, tardó 16 años en construirse a principios del siglo XVII. Toda su magnificencia tiene como fundamento alabar la gloria divina, pero también proveer algo muy sencillo: un cuarto de rezo en el cual el devoto pueda transportarse al esplendor divino, un vínculo entre lo finito y lo infinito.

La arquitectura de la Mezquita del Sheikh Lotf Allah es comparativamente sencilla; lo que es excesivamente complejo e intrincado es su decoración, realizada con los materiales más finos y las formas más sublimes. Al interior del domo central se puede observar un pavo real dorado, de cuyo centro solar emergen plumas como rayos de sol. Esta es la cámara visionaria por excelencia y una de las más altas notas de la arquitectura sacra. El visitante debe antes atravesar un pasillo que lo va llevando en una especie de ascenso místico hasta ese punto central: el sol pavo real divino, que es como un ojo omnividente.

La arquitectura islámica intenta intimar a través de la forma, a través de la geometría sagrada, la intrincación armónica del diseño y la explosión espiritual del color, lo que es inefable. La esencia de la divinidad es incognosible e irrepresentable; lo más que se puede hacer es acercarse a ella, intimarla, a través de la belleza. Esto porque, como dice uno de los hadiths (palabras reveladas) islámicos: "Dios es belleza, Dios ama la belleza". La arquitectura y el arte en general regresan, a través de la forma y la percepción sensual, a las realidades arquetípicas; en ese sentido, la ornamentación y la sublime expresión geométrica son los umbrales hacia la realidad metafísica de la unidad divina.

 

 

 

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Las pinturas que hizo Picasso entre los 8 y los 13 años de edad

Arte

Por: pijamasurf - 09/04/2018

El genio florece entre la libertad y la práctica constante

En ocasiones, cuando se intenta explicar el “genio” de un artista (o de una persona que destaca en otros campos) se alude a un elemento inexplicable y extraordinario, como si se tratase de seres humanos que exceden esta misma condición y, al menos en un aspecto, se sitúan por encima de la mayoría. ¿Es un don metafísico que reciben? ¿Una combinación genética afortunada? ¿O, en el fondo, la explicación es más sencilla?

Las imágenes que acompañan esta nota son trabajos que Pablo Picasso realizó en su infancia. Picasso, que nació en 1881, es sin duda uno de los artistas más destacados e influyentes del siglo XX y uno de los pocos que se ganó ese lugar por su obra, que siempre realizó sin preocuparse de los laureles que cosecharía o de las opiniones que otros tendrían de su trabajo. 

El picador (1890)

 

A él, además, le sienta la etiqueta de genio porque gracias a esa misma libertad con que trabajó, revolucionó el arte de su época a través de su propia evolución como artista. Los distintos períodos en que se clasifica su obra (el “período azul”, su etapa cubista, su etapa abstracta, etc.) fueron subjetivos pero, al mismo tiempo, como la piedra que se arroja en un estanque, cada uno de esos cambios produjo efectos que tocaron las tendencias pictóricas que hasta entonces se tenían por aceptadas.

Torso masculino en yeso (1893)

 

Pero como vemos por sus pinturas de infancia, nada de esto es casual. Picasso no fue un “genio” espontáneo, sino que su talento puede explicarse también como resultado de las condiciones en que creció y, sobre todo, la práctica constante de las técnicas asociadas al dibujo y la pintura.

Estudio académico (1895)

 

Primera comunión (1896)

 

El padre de Picasso, José Ruiz y Blasco, era profesor de pintura en la Escuela de Artes y Oficios de San Telmo, en Málaga, profesión que practicó con su hijo desde que éste era muy pequeño, de tal suerte que a los 8 años de edad, el niño Pablo había dominado ya el óleo como técnica de pintura, a lo cual siguió, en los siguientes años, el dominio del dibujo (sobre todo del cuerpo humano) y de la pintura de objetos en movimiento. De ahí que, a los 13 años, Picasso considerara iniciada realmente su carrera artística. Para entonces pintaba con la perfección que otros soñaban con alcanzar.

Retrato de la madre del artista (1896)

 

Curiosamente, en una entrevista, Picasso afirmó que le tomó 4 años pintar como Rafael, pero toda una vida pintar como lo hace un niño. ¿Podría ser esa impresión un eco de la semejanza que Erich Fromm observó entre los artistas y los niños en la espontaneidad creativa que los caracteriza?

Ciencia y caridad (1897)

 

Entre el amor y la libertad, la enseñanza y la práctica, parece que se desarrolla el genio creativo. Al menos esto es lo que sugiere el ejemplo de Picasso. Todas estas, cualidades humanas, decididamente humanas.

 

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