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Tom Waits lanza cover de canción antifascista, después de 2 años de ausencia creativa

Arte

Por: pijamasurf - 09/20/2018

Luego de pasar un par de años en el silencio creativo, el músico Tom Waits presenta una nueva producción

El regreso de un artista que ha pasado cierto tiempo en el retiro, la inactividad o el silencio suele ser motivo de asombro, especialmente cuando se trata de una persona que abandona las apariciones públicas o su producción creativa en un momento especialmente fértil o al menos boyante.

En cierta forma ese es el caso de Tom Waits, un músico cuyo trabajo goza de una buena apreciación entre un gran público. Waits es uno de esos pocos artistas en quienes se deja ver que crea sobre todo por convicción y por placer, y no tanto por otros intereses, y acaso por eso su obra ha sido tan bien recibida.

Prueba de ello, en ambos sentidos, es una canción que Waits acaba de lanzar, después de pasar un par de años sin hacer pública una pieza. Se trata de un cover de “Bella Ciao”, una canción originalmente italiana que surgió en la década de 1940, particularmente en los momentos más críticos de la presencia fascista y nazi en Italia. La canción gozó entonces de tanto éxito que con el tiempo se convirtió en un canto de protesta, resistencia y oposición a cualquier tipo de posición política de derecha.

Sin embargo, cabe señalar que la canción tiene una historia más amplia. Según cuenta Josh Jones en el sitio Open Culture, sus raíces se extienden al folclor judío, gitano, eslavo, húngaro y armenio, una mezcla que ahora podría parecernos extraña pero que tiene sentido histórico si tomamos en cuenta que durante mucho tiempo estas fueron culturas cercanas, con intercambios frecuentes entre sí.

El momento en el que Waits lanza este cover probablemente no sea casual, en vista del resurgimiento de movimientos políticos de extrema derecha en toda Europa, notablemente en Suecia, Alemania, Francia, España e Italia, en donde el “problema” de la inmigración provocada por las guerras en Siria y otros países de Oriente y África (entre otras causas) ha servido a ciertas agrupaciones para ganar poder político, al abanderar causas como el orgullo nacional o la defensa de cierta idea de identidad.

 

También en Pijama Surf: Las 14 características del fascismo según Umberto Eco

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¿Qué es lo que hace a Borges un escritor tan especial? Roberto Calasso lo explica

Arte

Por: pijamasurf - 09/20/2018

Uno de los grandes sabios de nuestra época, sobre uno de los grandes escritores de la historia

Borges imaginó el paraíso como una biblioteca y dijo que se preciaba no de lo que había escrito, sino de lo que había leído. Pocas personas han vivido de una manera tan total las letras. En uno de sus poemas, cuando ya empezaba a perder la vista, escribió: "Dios, que con magnífica ironía/me dio a la vez los libros y la noche". Una de sus ideas favoritas era aquella de Valéry que sugería que toda la literatura había sido escrita por un único autor -el Espíritu- y todos los escritores eran sólo amanuenses, de un único "caballero omnisciente". 

Roberto Calasso, el gran erudito italiano, sugiere que en Borges tenemos un ejemplo de la literatura absoluta, de aquella literatura que presenta un universo en sí mismo, una "potencia antagonista" a la superstición de la sociedad que se ha convertido en una entidad metafísica. Es decir, una literatura en la que se admite la presencia de lo invisible y se dialoga con el pasado (con su propia mitología llena de dioses y palabras numinosas), en un mundo que se ha cerrado sobre sí mismo, con su propio mito, que es la sociedad secular. Calasso explica en La literatura y los dioses:

Cuando leemos los ensayos de Baudelaire o de Proust, de Hofmannsthal o de Benn, de Valéry o de Auden, de Brodsky o de Mandelstam, de Marina Tsvietáieva o de Karl Krauss, de Yeats o de Montale, de Borges o de Nabokov, de Manganelli o de Calvino, de Canetti o de Kundera, advertimos en seguida -aunque cada uno de estos poetas pudiera detestar al otro, o ignorarlo o incluso combatirlo- 'que todos hablan de lo mismo', aunque no por ello se muestren ansiosos por nombrarlo. Amparados en múltiples máscaras, saben que la literatura a la que se refieren se reconoce, más que por la fidelidad a una teoría, por una cierta vibración o luminosidad de la frase (o del párrafo, la página, el capítulo, el libro entero). Esa especie de literatura es un ser que se basta a sí mismo.

En una entrevista con el diario El País, Calasso ahonda sobre Borges:

Borges es un ejemplo casi perfecto de literatura absoluta. Borges nos permite comprender cómo bajo la palabra literatura puede caber absolutamente todo. Es una de las novedades que aporta, porque comprende cómo todo el universo de lo escrito, que puede ser la historia natural, la teología, la crónica de los periódicos, todo se convierte en material de la literatura, esta es su aportación. No es que sea completamente nuevo, porque es un fenómeno que aparece en los últimos 200 años, pero en Borges se muestra con gran claridad. Él evita, con una astucia enorme, abordar los temas en formas ya predispuestas, por ejemplo la forma de tratado, es decir, de aquello que dice lo que es. Usa la literatura, una forma que no es conducible a una afirmación, eso es típico de Borges. Por casualidad, mi primer escrito traducido se publicó en Sur, en 1962, era un ensayo sobre Adorno y el surrealismo. A Borges lo conocí mucho más tarde cuando vino a Europa. Hoy Adelphi publica sus obras completas.

Calasso, quien es el director de Adelphi, posiblemente la casa editorial más exquisita del mundo, hace énfasis en esta capacidad transfiguradora de Borges de todo hacerlo literatura, de todo llevarlo a la palabra, cada cosa un signo en un universo infinito de signos, donde las líneas en la piel de un tigre pueden ser signos divinos. Como los cabalistas que tanto le interesaban, Borges sabía que el universo era un enorme texto, pero no sólo en un sentido posmoderno, sino en el sentido del Logos y del Aleph: palabra, letra, cifra cuyo significado era el enigma del hombre, imagen del Todo.