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Uno de los ingredientes activos de la ayahuasca hace que los escorpiones brillen bajo luz ultravioleta

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 09/11/2018

El brillo cian de los escorpiones bajo luz ultravioleta tiene una fuente psicodélica

Los escorpiones son de los animales más temidos, por su veneno y por sus hábitos nocturnos (si bien, sólo 25 de las más de mil 753 especies resultan venenosos para los seres humanos). En 1954, los zoólogos M. Pavan y R. F. Lawrence descubrieron que los escorpiones emiten una fluorescencia cuando se iluminan con luz ultravioleta. Literalmente, los escorpiones brillan bajo la luz negra, lo cual hace que sean muy fáciles de  avistar si se tiene una lámpara de este tipo (aunque no es muy recomendable, pues abundan en los lugares cálidos, y la ignorancia es más dulce).

La fluorescencia de los escorpiones se debe a dos compuestos químicos que se encuentran en su cutícula: B-carbolina y 6 hidroxi-4-metilcumarina. Las beta-carbolinas son sustancias (alcaloides) que tienen una estructura similar a las triptaminas. De hecho, estas sustancias, presentes en la liana Banisteriopsis caapi, son esenciales para hacer psicoactivo el DMT en el brebaje de la ayahuasca, ya que inhiben la monoaminooxidasa. Más aún, la harmina y la harmalina -betacarbolinas que se encuentran en la Banisteriopsis caapi- son psicoactivas por cuenta propia y tienen numerosos beneficios, incluidos los efectos antidepresivos. Los etnobotánicos han notado que las visiones particulares de la ayahuasca no se deben exclusivamente al DMT sino, también, a la harmina. Seguramente esto explica la extraña práctica en Afganistán y la India, de fumar escorpiones para obtener un high psicodélico.

Aunque es fácil explicar cómo es que los escorpiones brillan bajo luz UV, por qué desarrollaron esta particular cualidad constituye uno de los grandes enigmas de la biología. Las hipótesis abundan, pero ninguna goza de una aceptación generalizada. Se ha propuesto que les sirve para reconocerse y comunicarse, para mejorar su agudeza visual, para atraer presas, para evitar depredadores o para detectar luz ultravioleta. Todo esto es sumamente general y no dice mucho. La teoría que parece ser la más popular es la de Douglas Gaffin, quien mantiene que los escorpiones convierten la luz UV de las estrellas y la Luna en el color que mejor ven, el cian. Lo cual explicaría también por qué los ojos de los escorpiones son tan sensibles, pues pueden observar el brillo de las estrellas en el cielo nocturno: podrían ser que los escorpiones amplifiquen estas señales y conviertan sus propios cuerpos en recolectores de luz -en realidad, todo su cuerpo sería, así, un ojo enorme-. Todo ello por una importante razón: para poder ocultarse más fácilmente, ya que, según Gaffin, cualquier objeto que produce una sombra sobre su piel podría reducir su brillo e indicar un escondite potencial. La pregunta que queda es: ¿para qué convertir la luz UV en otro color, en lugar de detectar directamente la luz UV? 

Este video muestra cómo en realidad los escorpiones están por todas partes, sólo que no los vemos, pues son expertos en ocultarse, pero con luz ultravioleta se vuelven fácilmente visibles.

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La deslumbrante belleza del faisán gran argus

Sin duda, el faisán gran argus (o gran argos) es una de las aves más hermosas e hipnóticas que existen, acaso sólo superada por el pavo real, y eso ya depende de gustos. Como el pavo real, este faisán realiza una danza de atracción en la que despliega sus plumas para que la hembra lo elija y pueda pasar sus genes. El gran argos hace primero su llamado en un claro del bosque y despliega sus plumas, que en ocasiones alcanzan tintes dorados sumamente brillantes, creando una especie de vórtice deslumbrante que la hembra atiende o ignora; si es efectivo, poco después puede montarla para reproducirse.

Esta ave galliforme fue llamada "argos" por el gran naturalista Carlos Linneo, quien se inspiró en Argos, el gigante de cien ojos de la mitología griega. Las plumas del faisán parecen rutilantes ojos iterados. Uno puede pasar horas viendo estos hipnóticos despliegues, en los cuales se revela el alto aprecio que tiene la naturaleza por la belleza, un despliegue de ornamentación que al parecer no tiene otra función más que deslumbrar. Las aves tienen ojos aún más sensibles al color, así que para ellas este fenómeno debe de ser equivalente a uno de esos paraísos árabes; y sin embargo, algunas se muestran indiferentes al pase mágico del gran faisán Panoptes.