*

X

11 formas de incrementar tu producción de oxitocina, la hormona del amor

Salud

Por: pijamasurf - 10/04/2018

La oxitocina tienen numerosos beneficios; por ejemplo, hace a las personas más empáticas y abiertas. Aprende cómo incrementarla de manera natural

La oxitocina es una hormona y neurotransmisor involucrado en la formación de lazos afectivos; a veces es llamada "la hormona del amor", pues se secreta en cantidades importantes durante y después del orgasmo. Esa sensación de confianza, relajación y dicha que ha sido llamada el "afterglow" del sexo se debe, en parte, a la oxitocina. El nombre oxitocina significa "nacimiento veloz", en referencia a que ocurre naturalmente durante el parto, para estimular las contracciones uterinas (aunque también es inyectada en los hospitales). En los últimos años ha habido intentos de comercializar esta hormona. Sin embargo, no se tienen resultados convincentes de que los métodos comerciales de ingestión sean efectivos (debe de ser inyectada o inhalada en un espray, pero su efecto es de corta duración), si bien se han realizado "fiestas de oxitocina" en las que, aparentemente, las personas que reciben una dosis de espray de esta sustancia tienen mayores facilidades para relacionarse. Por su parte, el doctor Paul Zak ha realizado experimentos que sugieren que la oxitocina está involucrada en la moralidad, pues al generar empatía, las personas se vuelven más morales y generosas. Zak prefiere llamar a la oxitocina "la hormona de la moralidad".

En líneas generales, lo que la oxitocina permite es que un individuo sienta confianza y conecte con los demás, y a su vez, que las demás personas no se sientan amenazadas por él; por el contrario, hace que se sientan relajadas y atraídas a ese individuo. Por ello, también se le llama el "químico del apapacho" o del abrazo. Se cree, además, que la oxitocina ayuda a hacer que una pareja sea fiel.

Además de los beneficios prosociales, especialmente recomendados para personas que sufren de ansiedad, la oxitocina reduce el cortisol, mejora el estado de ánimo, estimula el nervio vago, eleva el umbral del dolor, estimula la producción de endocannabinoides -es medicinal, como la marihuana- y en general mejora las sensaciones de empatía, calidez y apertura. 

 

1. El contacto físico (la medicina de los abrazos)   

Nada está más relacionado con la producción de oxitocina que el contacto físico, los abrazos, los besos y las caricias. Evidentemente, muchas personas buscan aumentar su producción de oxitocina justamente para poder estar en un estado donde les sea más fácil relacionarse amistosamente y recibir las mieles del contacto físico,  por lo cual esto puede ser un predicamento. Pero aun así recibir masajes, e incluso el automasaje o las clases de yoga, puede ayudar a abrir este caudal. Aunque, por supuesto, no hay nada como abrirse y pedir o dar abrazos. El doctor Zak, uno de los principales expertos en el tema, sugiere un mínimo de ocho abrazos al día.

 

2. La meditación de compasión o el amor bondadoso

En el budismo existe una larga tradición que práctica la meditación compasiva, Metta o maitri en el budismo theravada y mahayana y tonglen en el tibetano. A grandes rasgos, esta meditación consiste en entrar en un estado de relajación e invocar una sensación de amor para dirigir ese amor en sincronía con la respiración hacia una persona querida o, a veces, absorber el dolor de alguien más con una actitud amorosa (aquí puedes leer sobre cómo practicar esta meditación).

También debe hacerse una mención especial sobre la oración pues, como el mismo Paul Zak ha notado, la oración o rezo también incrementa la oxitocina en la sangre. 

 

3. La acupuntura 

La estimulación estratégica de ciertos puntos energéticos del cuerpo es una buena forma de producir oxitocina, ya que la circulación de la sangre llega a estimular la producción de ciertos neurotransmisores, incrementando la concentración de los mismos en la sangre. 

 

4. Las mascotas

Otra forma excelente de suplir o complementar la oxitocina que recibimos del contacto físico es teniendo una mascota; algo particularmente efectivo puede ser un perro cariñoso que nos lama y se suba en nosotros.

 

5. La música

Otra forma de evocar el estado de calidez emocional característico de la producción de oxitocina es escuchando música o cantando. Esto es especialmente efectivo cuando uno se concentra en la música y no sólo la escucha mientras hace algo más. El tipo de música puede variar; para algunas personas puede funcionar una canción que les recuerde un amor, pero para otras puede ser desde unos cantos gregorianos hasta un poco de death metal

 

6. El cine

De manera similar a la música, ver una película que nos conmueva y que nos haga empatizar con alguno de los personajes es una buena forma de producir oxitocina. Se recomienda sobre todo ir al cine, donde el poder del medio hace más fácil dejarse llevar y meterse en la cinta, como si fuera, viviéndola en carne propia.

 

7. Dar regalos

Una forma de generar situaciones prosociales en las cuales puede haber una derrama de oxitocina es dar regalos. Esta es una forma de detonar abrazos o de crear situaciones de amabilidad.

 

8. Un baño de tina

Regalarse un baño de tina, especialmente con hierbas, flores o aromas, puede hacer que se dispare un estado de "autoabrazo".

 

9. Asistir a una boda

Paul Zak midió los niveles de oxitocina en la sangre durante una boda y notó que éstos se elevan. Particularmente, la novia y la madre de la novia tienen enormes picos de oxitocina. Así que ir a una boda y pasar tiempo con la novia es una buena forma de elevar los niveles de esta hormona.

 

10. Los masajes

Como ya mencionamos, los masajes quizá sean la mejor manera de estimular la producción de oxitocina, además de los lazos afectivos. El mundo del masaje es vasto y existen numerosas técnicas que realmente pueden ayudar a una persona a recibir los beneficios del contacto físico, relajarse y, asimismo, quitarse nudos energéticos y demás.

 

11. Las vitaminas y los suplementos

La vitamina C, la vitamina  D, el magnesio, probióticos como el Lactobacillus reuteri, el estrógeno, la manzanilla y la melatonina pueden contribuir a que el organismo esté en un estado favorable para producir oxitocina. Hay que mencionar que en especial las sustancias que estimulan la testosterona, dificultan la producción de oxitocina. Es por ello que, en cierta forma, es una hormona más femenina que masculina. A la par, las situaciones de alto estrés impiden su producción.

Aquí puedes ver una TED Talk de uno de los principales expertos mundiales en la oxitocina:

Te podría interesar:

Crónicamente enfermo, rico, tomando pastillas diario: así es el paciente perfecto para la industria farmacéutica

Salud

Por: pijamasurf - 10/04/2018

Médico de la Universidad de Columbia muestra cómo el sistema de salud basado en la intervención y no en la prevención es la fuente de todo tipo de problemas

El médico Clayton Dalton ha escrito un notable artículo en la revista de filosofía Aeon. En dicho texto, Dalton analiza primero la situación de la industria médica y sobre todo del mercado financiero, que hace que las grandes empresas farmacéuticas y de salud necesiten de la existencia de pacientes crónicos. El médico considera que el paradigma económico en el que vivimos y ciertas tendencias del mercado hacen que sea muy poco rentable curar de raíz una enfermedad y no sólo tratar los síntomas.

Un caso que ejemplifica esto parece ser el del medicamento Harvoni, que cura completamente la hepatitis C. De un año astronómico de 13.8 mil millones de ingresos en el 2015, en el 2018 se proyecta que por la venta de Harvoni y otros cuatro medicamentos que tratan la hepatitis C ingresarán solo 4 mil millones de dólares. La siempre perversa Goldman Sachs ha investigado el caso y advierte a los inversionistas que el caso del Harvoni revela algo de lo que se debe tener cuidado: un fármaco que cura demasiado y erosiona su propio mercado. En otras palabras, es mal negocio curar completamente una enfermedad, pues de esta manera no se tienen enfermos que son clientes frecuentes. "En un sistema movido primordialmente por obtener ganancias, algunas enfermedades o tratamientos están condenados a languidecer simplemente porque no son lucrativos", escribe Dalton. 

Dalton explica que otro elemento que juega en contra del desarrollo de tratamientos verdaderamente curativos tiene que ver con la llamada "Orphan Drug Act". En 1982 se aprobó una ley que incentivaba a las farmacéuticas a desarrollar medicamentos para enfermedades raras o "huérfanas", las cuales no eran rentables. Las farmacéuticas recibían subsidios y 7 años de exclusividad en el mercado. Esto ocurrió luego de que Quincy, la serie de TV, transmitiera un episodio en el que se contaba la historia ficticia de un niño con el síndrome de Tourette que se suicidaba. Se investigaba el caso y se entrevistaba a representantes de la industria farmacéutica, los cuales explicaban que no había medicamentos para estas enfermedades porque no eran rentables. La ficción probó ser verdad.

Ahora bien, esto parece ser una buena idea, pero como Clayton Dalton señala, en realidad la apuesta por las "orphan drugs" ha distorsionado al mercado, pues con el tiempo estos medicamentos se han convertido en enormemente rentables, ya que al tratar enfermedades raras, la mayoría de las cuales son crónicas, suelen venderse a grandes costos -además del subsidio-. La apuesta por estos medicamentos evita que se desarrollen mejores tratamientos para enfermedades más comunes. En el 2010, el 30% de los medicamentos aprobados por la FDA fueron para medicamentos huérfanos, pese a que las enfermedades que entran dentro de esta clasificación sólo afectan al 10% de la población. Mientras tanto, el tratamiento para condiciones cardiovasculares y el desarrollo de antibióticos se ha anquilosado. 

Dalton analiza quizás el momento más significativo y en cierta forma oscuro en la historia del sistema de salud estadounidense -modelo que es común a muchos otros países-. Al tiempo que se estableció la industria de los seguros médicos a finales de los años 50, se desarrolló también un modelo en el que "los doctores eran pagados por intervenir en lugar de prevenir". Esto significó que los medicamentos "que podían ser comprados y vendidos, se priorizaran por sobre cambios de estilo de vida que no podían [comprarse o venderse]". Estos medicamentos, estando el tratamiento cardiovascular en la vanguardia, han probado ser efectivos en el caso de la extensión de vida, pero no proveen una cura, sólo ofrecen control sin lidiar con la causa. El negocio es enorme: las estatinas producirán en un par de años más de 1 billón de dólares anuales, y las compañías de seguros también se benefician, ya que entre más tengan que gastar para reembolsar a los médicos, más dinero ganan. Sin embargo, Dalton advierte que no se trata de una teoría de la conspiración de malignas compañías farmacéuticas, sino de una consecuencia lógica de la noción de que el cuidado a la salud es una industria y no un servicio. 

Por otro lado, Dalton considera que es posible, con ideas innovadoras, seguir generando ganancias y cambiar el modelo hacia uno preventivo. Tal es el caso del médico e investigador Dean Ornish, cuyo programa ha reducido los gastos por procedimientos cardíacos en un 50% en 3 años y aun así ha producido ganancias para una compañía de seguros que le apostó a su programa. Para que estos planes funcionen es necesario que la persona asegurada se mantenga durante un período largo con su aseguradora, para que ésta se dedique a invertir en un cambio de estilo de vida para su cliente. En vez de recibir dinero del seguro para comprar medicinas, pagar doctores y estudios, la aseguradora provee comida orgánica, dietas, entrenadores para hacer ejercicio, terapia, etc. Menos pastillas y más vida. Pero, por supuesto, no son muchas las aseguradoras que se atreven a jugársela por un programa así. A fin de cuentas, lo que resulta esencial es un cambio de paradigma hacia una visión de la salud y asimismo de la economía a mediano y largo plazo, y no a corto plazo. No pensar en sentirse bien hoy o en ingresar mucho el siguiente cuatrimestre, sino en invertir en algo sustentable.