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Euforia en Canadá por la legalización de la marihuana

Sociedad

Por: pijamasurf - 10/18/2018

Comienza para Canadá una etapa de “experimento nacional”

Este 17 de octubre fue una fecha histórica para Canadá y en general para el mundo, pues este país se convirtió en el segundo en el mundo en legalizar el consumo de marihuana con fines recreativos, luego de que el gobierno de Uruguay hiciera lo propio en agosto de 2013.

Ya en su campaña, el entonces candidato Justin Trudeau (ahora primer ministro) había propuesto legalizar el consumo recreativo de marihuana, que de cualquier modo ocurre (particularmente entre la población joven) pero que, en un contexto de prohibición, se encuentra en la raíz del tráfico ilegal y otras consecuencias asociadas (extorsiones, homicidios, asociación delictiva, etcétera). 

Ahora, con esta promesa cumplida, comienza para Canadá una etapa de “experimento nacional”, tal y como lo señala The New York Times, pues esta legalización permitirá saber si, en efecto, se trata de una medida capaz de enfrentar los efectos negativos de la prohibición.

Además del consumo recreativo, la nueva legislación permite a una persona portar y trasladar hasta 30g de marihuana y cultivar hasta cuatro plantas en una propiedad, esto último en la mayoría de las provincias del país. Asimismo, la ley considera la comercialización de productos como cigarros, flores frescas o secas de marihuana y aceites extraídos de la planta, pero no otros como mantequilla de maní o café mezclados con marihuana (cuya compra y venta será legal el próximo año).

Por otro lado, cabe mencionar que el uso medicinal de la marihuana fue legalizado en Canadá desde 2001 y diversas encuestas realizadas en los últimos años mostraban una aceptación generalizada y sistemática de la legalización con fines recreativos. De acuerdo con estadísticas oficiales, cerca de 5 millones de canadienses fumaron marihuana en el último año con fines recreativos. En este sentido, la iniciativa puesta en marcha por la administración de Trudeau no es del todo sorpresiva para la sociedad canadiense.

Christopher Katsarov/AP

Prueba de ello es la euforia con que fue recibido el primer día de legalización: personas fumando en las calles, haciendo fila para comprar marihuana en tiendas dedicadas expresamente a esta mercancía y, en general, celebrando en las calles.

Chris Young/The Canadian Press vía AP

Sin duda vale la pena seguir de cerca la iniciativa, sobre todo en cuanto a sus efectos sobre el crimen organizado y la delincuencia asociada con la prohibición, pero asimismo, vale la pena recordar también ciertas líneas del Discurso sobre la servidumbre voluntaria de Étiennne de La Boétie, quien vio en el “embrutecimeinto” de una sociedad un recurso que el poder utiliza para mantener la sujeción:

A este maquiavélico recurso de embrutecer a sus súbditos apeló también Ciro contra los lidios, cuando se apoderó de Sardes su capital, rindió a Creso, su rico rey, y se lo llevó cautivo. Dijéronle un día que los sardenses se habían sublevado. Pronto quedaron sujetos, bajo su mano. Pero no queriendo recurrir al saqueo de tan bella ciudad, ni al mantenimiento de una guarnición numerosa; por medios menos violentos y más seguros consiguió esclavizarles. Estableció burdeles, abrió tabernas, ordenó juegos públicos y destinó premios a cuantos inventasen deleites nuevos. Estas medidas llenaron de tal manera las miras del tirano, que no tuvo ya necesidad de desenvainar otra vez la espada contra los lidios […].

 

Imágenes vía CNN

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Este profesor del MIT calculó en 1973 el año en que la humanidad colapsaría (y hasta ahora ha acertado en todo)

Sociedad

Por: pijamasurf - 10/18/2018

Jay Forrester, profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts y creador de la “dinámica de sistemas”, predijo en 1973 el año en que la civilización humana podría colapsar

Es muy posible que la humanidad se encuentre en un momento crucial, una especie de encrucijada en donde, por un lado, se presenta la posibilidad de tomar ciertas decisiones, emprender algunas modificaciones sustanciales y actuar de otra manera o, por otro lado, hacer lo mismo que hemos hecho hasta ahora, sin cambios de ningún tipo, ni en nuestros hábitos ni en nuestras ideas, en la manera en que se maneja la economía o se educa a las nuevas generaciones, o en el cuidado del planeta. 

Un camino conduce a cierta restauración del lugar del hombre en el panorama más amplio de la vida en este planeta, a una existencia si no en equilibrio, sí al menos respetuosa de las otras formas de vida con quienes convivimos, y acorde a la condición finita de la Tierra en sí.

El otro camino nos lleva a la destrucción de la vida (como ya ocurre), quizá incluso a la extinción misma de la especie humana, pues nuestra supervivencia está ligada a todos los ciclos naturales del planeta, mismos que desde hace varias décadas hemos afectado seriamente.

¿Este segundo pronóstico es sombrío? Algunos dirán que simplemente es realista. Y, por otro lado, no es nada nuevo. Sobre todo en la segunda mitad del siglo XX, varios personajes de cierto renombre e instituciones igualmente prestigiosas comenzaron a levantar la voz de alarma respecto del futuro del ser humano, el cual, según esas perspectivas, estaba seriamente amenazado.

Una de esas predicciones fue elaborada por Jay Forrester en 1973. En esa época, Forrester era un profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), en donde fue reconocido por desarrollar la “dinámica de sistemas”, un método inicialmente concebido para proyectar el impacto de las políticas gerenciales de grandes empresas. En aquel entonces, fue General Electric quien propuso y financió el proyecto. 

Sin embargo, una vez que Forrester continuó por cuenta propia con sus investigaciones, aplicó el método que había creado a la realidad global del ser humano y su presencia en la Tierra. El profesor tomó en cuenta el ritmo de crecimiento de la población humana, los niveles de industrialización de nuestro modo general de vida, la producción de alimentos y su consumo, las conexiones entre proveedores y consumidores (a gran escala), las condiciones climáticas del planeta, los niveles generales de contaminación provocada por el ser humano y la cantidad de países existentes, entre otras variables. 

Ayudado con los instrumentos computacionales que existían entonces, Forrester llegó a una cifra precisa del año en el que la especie humana colapsaría: el 2040.

Ante este pronóstico, Forrester sugirió la posibilidad de limitar el crecimiento, en varios sentidos, incluso de la población, lo cual fue visto con recelo y le valió ser señalado como un “neomalthusiano” (en alusión a Thomas Malthus, uno de los primeros economistas en recomendar el control de la población como única medida eficaz frente a la finitud de los recursos naturales). 

Pero, por otro lado, en términos generales el profesor no se equivocó en el futuro proyectado. Si ponemos atención a la situación actual, lamentablemente puede decirse que el tiempo le dio la razón. En este video se explica con más detalle la predicción de Forrester:

Si este es el caso, ¿la humanidad tendrá realmente tan poco tiempo de supervivencia? ¿Y por qué si vemos que el colapso es tan evidente, no somos capaces de tomar las medidas adecuadas para evitarlo?

 

También en Pijama Surf: Esta gráfica muestra las decisiones personales que realmente combaten el cambio climático