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Las mujeres creen más en cosas como la astrología, la reencarnación o los poderes psíquicos, según encuesta

En una reciente encuesta del Pew Research Center se investigó la demografía de creencias que este reconocido centro asocia con el new age. Estas son: la creencia en que la energía espiritual puede existir en cosas físicas, la creencia en los psíquicos o en el poder psíquico, la creencia en la reencarnación y la creencia en la astrología. Hay que decir que algunas de estas ideas, aunque ciertamente son parte de la espiritualidad de la "nueva era", han sido parte de las creencias y de la inquietud intelectual de la humanidad durante milenios, y es sólo hasta tiempos recientes que han comenzado a ser vistas con desdén. 

El estudió arrojó que siete de cada 10 mujeres creen en alguna de estas cosas, mientras que sólo el 55% de los hombres tienen creencias que el Pew determina como "new age".

Otros sondeos del mismo Pew muestran que las mujeres tienden también a ser más religiosas. Y en esta encuesta se descubrió que las personas que tienen creencias religiosas se inclinan mucho más que los ateos a tener fe en estas fuerzas e ideas espirituales, aunque no mucho más que los agnósticos. Particularmente, las personas que se conciben como "espirituales pero no religiosas" tienen el más alto índice de creencias "new age".

Ahora bien, es un tanto complejo entender las razones por las cuales las mujeres tienden en general más a lo espiritual y a lo que el Pew llama "new age". Aunque uno puede imaginar una veta machista que rápidamente encuentre una razón misógina -sugiriendo una inferioridad femenina, o apelando a la correlación entre educación y creencias "new age"- resulta interesante considerar algo que va en contra del paradigma materialista dominante. Sin querer caer en el estereotipo de que las mujeres son más sensibles y los hombres tienden más a lo racional, es posible que, justamente como parte del mentado patriarcado que ha inculcado el rechazo masculino a la vulnerabilidad y a los sentimientos, los hombres hayan hecho opaca su percepción y poco ha poco se hayan vuelto insensibles a ciertas realidades sutiles que se oponen a sus creencias (así que esto podría ser una anestesia cultural a lo parapsicológico). Pues hay un hecho que debemos considerar: cosas como la telepatía y la precognición han sido demostradas en amplios estudios científicos, como los de Daryl Bem y Rupert Sheldrake, entre muchos otros. Y aunque suene a una creencia new age más, la ciencia está allí para analizarse (algo que a los científicos no les gusta mucho hacer, pues pone en duda su visión del mundo). Así que aunque para cierta mentalidad masculina creer menos en este tipo de cosas es visto con orgullo intelectual, en realidad podría reflejar una cierta arrogancia que impide percibir, incluso una cierta afectación intelectualoide que en realidad oculta una cierta estupidez, un embotamiento, un narcisismo, una excesiva dependencia a lo cerebral y una falta de uso del corazón -ese órgano "new age"- que impide inteligir el mundo como es. Evidentemente, esto es especulativo, pero vale la pensarlo y considerarlo. Otro tema es determinar si los servicios de psíquicos, las lecturas de tarot y los astrólogos que se consultan son auténticos o, más bien, charlatanes. Es posible que una auténtica intuición espiritual luego sea engañada y se convierta en víctima de los oportunistas.

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Luna nueva en Géminis; Mercurio y la Luna entran en recepción mutua

Este miércoles 13 de junio a las 14:43, hora de la Ciudad de México (a las 19:43, tiempo universal), ocurrirá la luna nueva. La luna nueva es el momento de completa conjunción entre la Luna y el Sol, en este caso en el grado 22 del signo zodiacal Géminis. Tenemos en este caso lo que se conoce astrológicamente como recibimiento mutuo: la Luna se encuentra en el domicilio de Mercurio (en Géminis) y Mercurio en el domicilio de la Luna (en Cáncer). Así, la luna nueva está teñida por la energía mercurial, la insaciable curiosidad y astucia de los gemelos, un signo que también connota un aspecto alquímico de la conjunción de los opuestos -tema que es intrínseco a todas las lunas nuevas-.

Evidentemente, la luna nueva es apenas una coordenada en un diagrama planetario mucho más complejo (actualmente dominado por Saturno retrógrado en Capricornio haciendo oposición a Mercurio en Cáncer y próximamente con la Luna y con el Sol), por lo cual la supuesta energía del día que pregona un horóscopo basado solamente en el signo solar o lunar es incompleta, a lo mucho una sugestión basada en un pequeño trazo. Dicho eso, algunas personas creen que los movimientos de la Luna son especialmente influyentes -por su cercanía- y se pueden observar sus efectos en las mareas y en ciclos hormonales, entre otras cosas. En todo caso, esta luna nueva de Géminis adopta el tema de la creatividad, la palabra, la curiosidad, la comunicación -o encontrar formas hábiles para comunicar las emociones: Mercurio con la Luna-. Mercurio es el Logos, la inteligencia racional cósmica, aunque en Géminis tiene una parte también traviesa y dinámica; la Luna simboliza el aspecto emocional; teóricamente se podría hacer una conjunción de estos aspectos masculinos y femeninos, del intelecto y la emoción. 

Tradicionalmente esta fase lunar era usada para realizar ayunos, limpias, purificaciones y sanaciones. En la agricultura, este es el momento de la siembra -si se siguen creencias antiguas-, de la inseminación de la nueva vida en el vientre de la Tierra. Utilizando el cosmos como un espejo simbólico de nuestra mente y nuestra vida sublunar, podemos jugar con los símbolos y los arquetipos y aprovechar este aparente momentum hacia lo nuevo para cerrar ciclos e iniciar nuevos proyectos o experimentos en nuestra forma de ser y relacionarnos con el mundo. Podemos, de alguna manera, impulsarnos con la fuerza y la claridad que creemos ver en estas fechas para convencernos e imaginar que las cosas pueden ser diferentes. La luna nueva es nacimiento pero, siempre, también muerte: un ejemplo simbólico de que podemos renovarnos y hasta renacer si dejamos atrás los atavismos de nuestra mente. La Luna es siempre un espejo de la energía del Sol, en sí misma sólo un vehículo de nuestra imaginación y nuestro deseo.