*

X

Científicos de Harvard creen que tal vez fuimos visitados por una sonda extraterrestre el año pasado

Ciencia

Por: pijamasurf - 11/07/2018

Un asteroide que atravesó el Sistema Solar hace unos meses podría haber sido un "velero solar"

El año pasado, una de las grandes noticias en la comunidad astrofísica fue la visita de un misterioso objeto que irrumpió en nuestro sistema solar. Se descubrió que el objeto ahora llamado Oumuamua era un asteroide con forma de cigarro, el primero jamás observado que viajaba desde otro sistema solar. Al observar este objeto, los científicos empezaron a notar ciertas propiedades extrañas que llevaron a algunos a teorizar que tal vez el objeto podría denotar la actividad de una inteligencia extraterrestre. El mismo nombre que los científicos le dieron parece reflejar esta posibilidad: Oumuamua significa "mensajero" en hawaiano. La excitación llegó al punto de que se intentaron "comunicar" con el intruso interestelar.

Esta semana se ha dado a conocer un artículo científico escrito por investigadores del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian en el que se considera la posibilidad de que este objeto, que viajaba a una velocidad de hasta 196 mil millas por hora, tenga un "origen artificial". Los científicos sugieren que Oumuamua puede haber sido una sonda de exploración enviada por extraterrestres de un sistema solar vecino.

La teoría se basa en el "exceso de aceleración" del objeto, es decir, el hecho de que de repente haya acelerado su velocidad al atravesar nuestro sistema, en un patrón de movimiento que lo distingue de un cometa. Si esto fuera así, es posible que se tratara de un velero ligero (light sail) o velero solar, propulsado por la radiación del Sol. Los científicos señalan que "veleros" de dimensiones similares ya han sido diseñados por nuestra civilización, incluyendo el IKAROS Project, y esta tecnología podría ser un lugar común entre civilizaciones avanzadas para transportar cargamentos entre planetas y estrellas.

Otras posibilidades de inteligencia extraterrestre observadas recientemente son algunas señales de radio que parecen haber exhibido ciertos patrones inteligentes, como la teorizada "megaestructura extraterrestre" de la estrella de Tabby (aunque recientemente, los investigadores han postulado una teoría que sugiere que los extraños pulsos de esta estructura se deben al polvo).

Aunque el trabajo de los investigadores de Harvard ha generado enorme interés, acaso por el deseo de no "estar solos" en el universo, otros científicos han contestado a los resultados del estudio realizado señalando que no son completamente convincentes.

Te podría interesar:

¿Por qué a algunas personas no les gusta recibir abrazos? La ciencia lo explica

Ciencia

Por: pijamasurf - 11/07/2018

Aunque el ser humano es un ser social, el contacto corporal no le agrada a todo el mundo

Puede parecer o no increíble, pero lo cierto es que el contacto corporal no es recibido de la misma manera por todas las personas. En algunos casos, esta diferencia se origina en la cultura: como es sabido, algunas sociedades son más reservadas que otras, mientras que en algunas el cuerpo es un protagonista de todo tipo de intercambio social. 

Sin embargo, el contexto cultural podría no ser la única causa que explique las formas tan variadas en que una persona se expresa a través del cuerpo y, más particularmente, la dificultad o franca molestia que un individuo puede sentir al ser tocado espontáneamente por alguien más, incluso cuando se trata de un contacto afectuoso o amistoso. Hay quienes experimentan cierta incomodidad cuando reciben un abrazo, incluso si viene de alguien en quien confían y a quien quieren.

Este peculiar fenómeno ha sido explicado por un estudio realizado por los investigadores suecos Lena M. Forsell y Jan A. Åström, quienes analizaron el fenómeno del abrazo según se expresa en distintas culturas, así como la historia del gesto y sus efectos en términos psicológicos e incluso bioquímicos, para entender desde esa perspectiva todas las circunstancias implícitas en algo aparentemente tan sencillo como la acción de abrazar a alguien.

En ese análisis, los investigadores notaron que la reacción que una persona tiene frente a los abrazos está relacionada directamente con el entorno familiar donde creció. 

De entrada, los niños que crecen en familias que no suelen practicar las demostraciones de afecto mediante el cuerpo repiten ese mismo patrón con otros niños y aun con los adultos con quienes tienen trato, al menos en los primeros años de infancia. 

Sin embargo, al crecer puede ocurrir un fenómeno peculiar. Como señala Suzanne Degges-White, profesora de pedagogía en la Universidad del Norte de Illinois, en vez de preservar dicha conducta de reticencia frente al contacto corporal, los niños que crecieron en dicho contexto experimentan cierta “sed” y entonces se vuelven hacia el extremo opuesto, esto es, desarrollan la necesidad de acompañar toda muestra de afecto de algún gesto, desde un abrazo hasta una palmada en el hombro o algún otro ademán de ese tipo.

Con todo, es necesario tomar en cuenta que el ser humano, en tanto primate, es un animal social. Nuestros antepasados sobrevivieron gracias a la capacidad de formar comunidades y evolucionaron también por la fortaleza que encontraron en esa comunión. Sin duda, ese elemento también explica la necesidad de contacto corporal que experimentamos a lo largo de nuestra vida.

 

También en Pijama Surf: Las 10 conductas más típicas de la condición humana (que seguramente has hecho alguna vez en tu vida)