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Es necesario limitar tu tiempo en los social media

Ya no es secreto que el uso o abuso de las redes sociales puede causar serios trastornos psicológicos y crear problemas de desatención. Diversos estudios muestran que redes sociales como Instagram están vinculadas a la ansiedad y a la depresión. En este sentido, ha surgido todo un movimiento ligado a la higiene digital.

Recientemente, un grupo de investigadores de la Universidad de Pensilvania intentaron cuantificar los efectos de las redes sociales y ver si las personas se sentían mejor si limitaban su uso de social media. El estudio arrojó una cifra interesante: para que una persona no tenga efectos negativos significativos, no debe pasar más de 30 minutos al día usando redes sociales.

Para el estudio, se reclutó a 143 estudiantes universitarios que tenían cuentas de FB, Instagram y Snapchat en su iPhone. Se monitoreó su uso semanal de estas aplicaciones en los teléfonos y luego los participantes contestaron un cuestionario en el que evaluaron cosas como su sensación de soledad o de estarse perdiendo de algo (aka FOMO por sus siglas en inglés), su autonomía, autoaceptación, ansiedad, depresión, autoestima y el sentirse apoyados.

Después de esto, se llevó a cabo el experimento: un grupo siguió usando las redes sociales como siempre lo hacia, y otro tuvo que limitar su uso a 10 minutos al día. Al final, los investigadores concluyeron que "usar menos las redes sociales de lo que normalmente se utilizan lleva a una significativa reducción de la depresión y la soledad". Ya que saben que eliminar del todo el uso es poco plausible, llegaron a una cifra límite: 30 minutos.

En general, resulta evidente que en nuestra sociedad se abusa al utilizar los medios sociales, y esto se debe en parte a que los usuarios no son conscientes de los efectos que tiene su uso y de las formas en que las compañías manipulan a los usuarios para mantenerlos enganchados, queriendo siempre más. Alguien ha comparado a los teléfonos inteligentes con las máquinas tragamonedas de los casinos que dejan a los clientes con una mezcla de deseo e insatisfacción, con la noción de que quizá la próxima vez ganarán, o que la próxima vez que se metan a su Instagram recibirán likes y verán las imágenes que quieren de sus amigos. Esto se debe a que los diseñadores y ejecutivos de estos productos utilizan mecanismos para inquietar el sistema de recompensa del cerebro, basado en la dopamina (sobre esto, escribimos extensamente en este artículo).

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Medios y Tecnología

Por: pijamasurf - 11/13/2018

Una de las voces más calificadas hace sonar una alarma ante el desastre en ciernes que representa la tecnología digital

Jaron Lanier es una de las personas más impactantes que uno puede encontrar en Silicon Valley, con sus dreadlocks, su mirada fulminante, su inteligencia filosa y su carácter explosivo. Lanier fue parte de la creación del protocolo de Internet, es considerado el padre de la realidad virtual y uno de los informáticos más brillantes en la historia de Silicon Valley. Es escritor, filósofo y un destacado compositor de música clásica y electrónica, que ha colaborado con músicos como Terry Riley y Philip Glass. Y en la última década, se ha convertido en uno de los principales críticos del uso de la tecnología digital. Hace unos años publicó un libro con el poco sutil título de No eres un gadget, y su más reciente libro es Ten Arguments for Deleting your Social Media Accounts Right Now (Diez argumentos para borrar tus cuentas de redes sociales en este momento).

Actualmente Lanier es consultor para Microsoft y no duda en decir que es una voz calificada para criticar la tecnología digital, pues él mismo sabe cómo están siendo diseñados los algoritmos. "En realidad, conozco los algoritmos. No soy un extraño que mira y critica", dice Jaron. "Hablo como científico informático, no como científico social o psicólogo. Desde esa perspectiva, puedo ver que el tiempo se está acabando. El mundo está cambiando rápidamente bajo nuestro mando, por lo que no hacer nada no es una opción". Y agrega:

El algoritmo está tratando de captar los parámetros perfectos para manipular el cerebro, mientras que el cerebro, para hallar un significado más profundo, está cambiando en respuesta a los experimentos del algoritmo... Ya que el estímulo no significa nada para el algoritmo, pues es genuinamente aleatorio, el cerebro no está respondiendo a algo real, sino a una ficción. El proceso -de engancharse en un elusivo espejismo- es una adicción.

Lanier mantiene que los algoritmos de los gigantes de datos han creado una nuevo modelo en el que "el comportamiento de los usuarios es el producto", un comportamiento que está constantemente siendo modificado, pues la gran apuesta es justamente esa, usar lo más avanzado informáticamente para aprender a modificar la conducta de la manera más provechosa para los intereses de las corporaciones. Básicamente, lo que Lanier (quien se considera optimista) cree es que Internet puede ser salvado, pero es necesario abandonar las redes sociales y desbandar a los grandes monopolios que controlan las nubes de datos. Lanier utiliza la metáfora de una pintura que contiene plomo: cuando se descubrió que la pintura tenía plomo se creó una nueva pintura limpia, no se dejaron de pintar las casas. En su libro acuña el acrónimo Bummer (slang para una decepción): "Behaviours of Users Modified, and Made into an Empire for Rent". Se trata de una máquina estadística de manipulación de comportamiento, para crear un imperio espectral en beneficio de unos pocos. Lo que hay que hacer es identificar los sitios donde opera Bummer, esta máquina de modificación de conducta que usa las nubes de datos, y borrar esos sitios. 

El problema está en el modo de operar de estos algoritmos, que están siendo ajustados constantemente para capturar la atención de los usuarios y hacer que se comporten de una manera que sea más rentable. Esto genera una enorme negatividad, sensaciones de enojo, narcisismo, indignación, etc., pues estas plataformas han aprendido que las emociones negativas duran más en línea: el odio se canaliza mejor en línea. Según Lanier, las herramientas de estas plataformas funcionan mejor para las personas que buscan reproducir sentimientos negativos. "Por lo tanto, Isis tiene más éxito en las redes sociales que los activistas de la Primavera Árabe. Los racistas obtuvieron más impacto que Black Lives Matter, creando este aumento en el movimiento nacionalista racista en Estados Unidos de una manera que no hemos visto en generaciones".

Estos son los 10 argumentos de Lanier para dejar las redes sociales (que corresponden con los 10 capítulos de su libro):

1. Estás perdiendo tu libre albedrío.

2. Renunciar a las redes sociales es la manera más precisa de resistir a la locura de nuestros tiempos.

3. Las redes sociales te están volviendo un idiota.

4. Las redes sociales están minando la verdad.

5. Las redes sociales están haciendo que lo que dices no importe.

6. Las redes sociales están destruyendo tu capacidad de empatía.

7. Las redes sociales te están haciendo infeliz.

8. Las redes sociales no quieren que tengas dignidad económica.

9. Las redes sociales están haciendo que la política sea imposible.

10. Las redes sociales odian tu alma.

 

Lee aquí un pasaje del nuevo libro de Lanier (en inglés)