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Leonardo da Vinci padecía estrabismo, asegura investigador

Arte

Por: pijamasurf - 11/05/2018

Una condición médica pudo ser la ventaja creativa de Da Vinci

¿Qué convierte en genio creativo a una persona? Esta pregunta ha suscitado las respuestas más variadas, pues mientras algunos consideran que se trata de una cualidad innata, acaso genética, para otros el genio es más bien resultado de la tenacidad, la constancia y la curiosidad

Sin embargo, también puede ser que el azar intervenga más de lo que creemos, pues a veces la circunstancia más impensada se convierte en el factor distintivo que conduce al cultivo de la creatividad.

Ese puede ser el caso de uno de los genios más admirables de todas las épocas: Leonardo da Vinci. Pintor, inventor, teórico del arte, escritor en sus momentos libres, científico y varias otras cosas más. El artífice de imágenes ahora icónicas como la Mona Lisa o La última cena ha sido por muchos años objeto de interés y enigma, pues no puede entenderse cómo una persona puede ser capaz de crear tanto y con tanta calidad.

De acuerdo con un estudio reciente, es posible que al menos la singularidad que llevó a Da Vinci a convertirse en un pintor excelso haya sido nada menos que el estrabismo ocular, esto es, dicho coloquialmente, que el genio italiano haya sido bizco.

La investigación que sugiere esta posibilidad fue dirigida por Christopher Tyler, profesor de la Escuela de Optometría de la City University of London, quien analizó seis pinturas de Da Vinci y del maestro de éste, Andrea del Verrocchio, en particular el alineamiento en los ojos de las personas retratadas. Entre otras, Tyler realizó observaciones sobre El hombre de Vitruvio y Salvator Mundi.

En su análisis, Tyler encontró que Da Vinci tuvo una capacidad especial para representar escenas tridimensionales en planos de dos dimensiones, particularmente en sus obras pictóricas pero también en sus esculturas. En otras palabras, es posible que el artista pudiera alternar voluntariamente entre mirar con ambos ojos (y tener una visión estereoscópica) o con uno solo (y tener una visión monocular), esto debido a una forma particular de estrabismo conocida como exotropía.

En la historia del arte, se sabe que otros grandes pintores como Rembrandt, Picasso y Degas también padecieron algún tipo de estrabismo. Si a estos nombres se suma el de Da Vinci, queda claro que una condición médica no es en modo alguno un obstáculo para desarrollar un talento y, más bien, paradójicamente, puede convertirse en una ventaja.

 

También en Pijama Surf: Rutinas diarias de genios creativos (INFOGRÁFICO)

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Una prueba de ingenio de una época que suele considerarse oscura e ignorante

La Edad Media suele considerarse una época de profunda ignorancia. Frente al apogeo de culturas como la griega o la romana, el Medioevo se suele presentar como una época menos luminosa, llena de represiones para el pensamiento y la expresión creativa, y en general limitada en recursos de distinta índole.

Como todo, esta idea es cierta, pero sólo parcialmente, pues si bien la Edad Media vivió momentos verdaderamente oscuros –la mayor parte propiciados por la guerra, la enfermedad y la codicia del poder económico y político–, ello no impidió el florecimiento de ciertas artes, del pensamiento filosófico y de otras actividades del espíritu humano. 

Una prueba de ello es este libro, verdadero ejemplo de ingenio, tanto de un punto de vista material y técnico como creativo, pues por su formato singular permite la lectura de seis obras distintas en un mismo volumen.

Como objeto, el libro es expresión de un formato de edición no del todo extraño a la publicación medieval, conocido con el término en francés “dos à dos” (“espalda con espalda”). De acuerdo con Erik Kwakkel, historiador especializado en la Edad Media, este tipo de libros se conoció sobre todo en los territorios germánicos, hacia mediados del siglo XVI, donde sirvieron para difundir textos devocionales.

Con todo, llama la atención que haya sido ideado en una época que justamente tiene fama de haber censurado toda expresión creativa. Por sus alcances, pareciera más bien el resultado de un atrevimiento vanguardista del siglo XX, acaso uno de esos libros imposibles que imaginó Mallarmé, para quien todo en el mundo no existe más que para acabar entre las páginas de un libro.

Quizá este libro nos demuestra que después de todo el ingenio triunfa y brilla, incluso ahí donde la noche más oscura se cierra sobre sus posibilidades.