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9 ilustradores y blogs de arte erótico que desaparecerán pronto de Tumblr

AlterCultura

Por: pijamasurf - 12/08/2018

Una selección de arte erótico y creatividad que quizá no sobreviva a la censura de Tumblr

La semana pasada, la plataforma Tumblr anunció que a partir del 17 de diciembre de 2018 todo contenido considerado pornográfico será eliminado automáticamente. La medida causó cierto revuelo porque entre los medios sociales o de blogging existentes, Tumblr era uno de los pocos en no haber implementado una censura de ese tipo, por lo cual persistía como una especie de paraíso para quienes gustaban de consumir contenidos porno sin el requisito de pagar o registrarse.

Con todo, esta nueva regla también amenaza con arrastrar consigo expresiones creativas que se encuentran en la frontera del erotismo y la pornografía. Decenas o quizá miles de artistas de todo tipo encontraron en los últimos años en Tumblr una plataforma para hacer público su trabajo, pero ahora la posibilidad de dicha difusión se tambalea.

Antes de que la maquinaria acabe con todo, compartimos esta breve selección de artistas y blogs que celebran con su creatividad el arte erótico. Un consejo para su visualización puede ser agregar /archive a la URL original, para así acceder a la visualización por archivo, que puede resultar más cómoda. Por lo demás, cada imagen conduce al post original del blog donde hasta ahora está alojada.

 

Phazed

Phazed es quizá el artista erótico más conocido de Tumblr. En buena medida, su salto a la fama se dio paradójicamente gracias a la censura. En 2015, el artista compartió algunas de sus piezas en Facebook, pero a los pocos días de haberlas subido, recibió la notificación de que el contenido había sido borrado y su cuenta corría el riesgo de ser eliminada. Al denunciar esta situación, muchísimas personas que ya lo conocían y otras más que se encontraron con su trabajo por primera vez le manifestaron su apoyo, catapultando así su celebridad.

Pero más allá de esta circunstancia, es innegable que Phazed (pesudónimo de Jean François Painchaud) ha triunfado también gracias a su talento y cierta noción de originalidad de sus diseños. Si bien el artista toma imágenes elaboradas por otros (fotografías e ilustraciones), su capacidad para darles una nueva vida a través del color y el movimiento es notable, y el resultado es atractivo y seductor. 

 

Mike McDonnell

Mike McDonnell es un ilustrador de origen canadiense que hace un tiempo hizo una serie dedicada al sexo y el erotismo. En buena medida su trabajo destaca porque muestra el sexo crudamente, podría decirse, nada más que el cuerpo en la sensación pura, la respuesta al estímulo que significa un beso, una caricia, una penetración. 

Sin embargo, en el caso del sexo sabemos que el cuerpo no es sólo el cuerpo. Eso que sentimos está vinculado a ciertos significantes que también forman parte de la energía que nos recorre, que nos revitaliza, que gastamos y que se recupera por sí misma cuando besamos o acariciamos o compartimos la cama con alguien.

 

Apollonia Saintclair

Otra pionera de la ilustración erótica en Tumblr, la francesa Apollonia Saintclair fue también una de las primeras en dar valor a esta plataforma en su capacidad de dar a conocer trabajo creativo admirable. 

En los dibujos de Saintclair hay una fuerte tendencia hacia el realismo que sin embargo, en un instante, se interrumpe con la inclusión inesperada de un elemento imposible que trastorna nuestra idea de normalidad.

 

Stephanie Sarley

Stephanie Sarley, de quien hemos hablado antes en Pijama Surf, se destaca por su combinación muy peculiar de erotismo y, podría decirse, gastronomía. Sarley fue censurada hace un par de años en Instagram por subir videos en donde dispensaba un tratamiento poco común a frutas y verduras, que acariciaba y tocaba deliciosamente, logrando que éstas expulsaran sus jugos al contacto de sus dedos.

 

Regards Coupables

Con sede en París, la artista detrás de los trazos de Regards Coupables ha utilizado Tumblr desde el inicio de su carrera para difundir su trabajo. En su caso se trata de ilustraciones en donde la sobriedad se encuentra con el ingenio. Un mismo fondo sólido en casi todas las imágenes, líneas suaves y delgadas, algunas pocas muestras de color y, si acaso, un mensaje adicional: he ahí una fórmula sencilla que, nutrida de una manera inteligente y arriesgada de considerar el sexo, ha conseguido cautivar a miles. 

 

Eromática

La joven artista que da vida a estas ilustraciones reside en México. La profusión de colores y de motivos es parte de su sello personal, al igual que cierta sana irreverencia para acercarse a todas las posibilidades del sexo.

 

Terminamos esta lista con tres blogs en Tumblr que no pertenecen a ningún artista en particular pero, a cambio, han realizado durante varios años una labor muy admirable de compilación de arte erótico de distintas épocas y distintos orígenes. Quisimos incluirlos porque con la censura en dicha plataforma contra toda forma de “contenido explícito”, se pierde también ese trabajo y la oportunidad de conocerlo.

 

Historic Erotic Art from Around the World

Este sitio destaca por el acercamiento histórico con que ha incorporado sus imágenes, pues cada una de éstas lleva la compañía de un comentario (en inglés) que precisa datos como la época a la cual pertenece o la cultura de la cual surgió.

 

Erotic and bizarre art

Una compilación de imágenes con cierta estética kinky como denominador común. Una curaduría que explora los límites de la perversión en el erotismo.

 

INPASSIONED | EROTIC ART

Con cierto eclecticismo, este blog reúne imágenes eróticas con todo tipo de expresión creativa: ilustración, pintura, escultura, dibujo, etc. Asimismo, el resto de sus criterios son amplios, pues no se advierte una diferenciación clara de épocas, estilos, etc. Como sea, es una diversidad que se agradece, pues de esa manera cada cual puede navegar a sus anchas guiado por su curiosidad y su disposición para la sorpresa. 

 

Que la sexualidad humana se convierta en objeto de consumo es sin duda una discusión permanente, en la cual el arte y la pornografía participan. En ese sentido, vale la pena preguntarse por el efecto que la censura tiene en dicho proceso: ¿realmente resuelve algo, o simplemente desplaza la discusión a otro lugar?

 

También en Pijama Surf: Shunga, arte erótico que nos encamina a la utopía sexual

 

Imagen de portada: Phazed

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En 1619, René Descartes fue visitado en sueños por lo que llamaría "el espíritu de la verdad", un espíritu o genio que sería la inspiración para desarrollar su famoso "método"

La noche del 10 de noviembre de 1619 ocurrió uno de los episodios decisivos en la historia de la ciencia moderna; no pocos lo han descrito como su episodio fundacional. Algo así como el famoso momento fundacional del Renacimiento cuando Petrarca escaló el monte Ventoso, movido por la admiración de la naturaleza, y en la cima abrió las Confesiones de San Agustín, sólo para encontrar su estado interno de asombro reflejado en el espejo del texto. Esta vez ocurriría en un sueño (o en tres sueños), y habría también un texto.

En 1619, René Descartes tenía 23 años y, por lo que sabemos de sus cartas a Beeckman y de su biógrafo Baillet (Vie de Mr. Descartes, 1691), se encontraba desilusionado por una educación solamente libresca y decidió viajar por Europa para conocer el mundo. En esos momentos ya le había nacido el deseo, no poco grandioso, de crear "una nueva ciencia, a través de la cual todos los problemas que puedan ser postulados, en lo relativo a cualquier cantidad, continua o discreta, puedan ser resueltos". El filósofo se encontraba estacionado en Ulm, curiosamente la ciudad donde nacería Albert Einstein, unos 250 años después. En los días anteriores su mente había sufrido una cierta agitación e incluso un "entusiasmo" (palabra que significa llevar a Dios a dentro, una manía divina). Antes de dormirse, la noche del 10 de noviembre, según Baillet, "el genio que lo estaba excitando" le había predicho los sueños que iba a tener. Este genio que Descartes llamara el "espíritu de la verdad", y que algunos luego llamarían el "ángel de la verdad", merece recalcarlo, le había advertido que sus sueños habrían de ser reveladores.

En el primer sueño de una noche tan memorable como agitada su "imaginación se vio perturbada por la representación de unos fantasmas" que lo asustaron tanto que le hicieron, en la lógica del sueño, salir a la calle, orillándolo a caminar hacia el lado izquierdo, porque sentía una gran debilidad en su lado derecho (detalles que luego serían extensamente escudriñados por psicoanalistas). Cuando intentaba rectificar su penoso paso, fue sacudido por un torbellino que lo hizo girar, como un huracán, varias veces sobre su pie izquierdo. Sacudido, avistó una iglesia y fue hacia ella, con la idea de ir a rezar. Entonces un hombre se acercó a él y lo interpeló de manera formal, diciéndole que Monsieur N tenía algo que darle. Era un melón de un país extranjero (otro enigmático detalle, alimento mental para psicólogos). La intensidad del viento disminuyó y se despertó pensando que tal vez un genio maligno lo quería seducir.

En el ínterin, Descartes rezó y le pidió a Dios que lo absolviera. Luego, según cuenta Baillet, volvió a dormirse. El segundo sueño es bastante extraño y puede que ni siquiera sea un sueño, sino tal vez un fenómeno hipnagógico o un estado liminal de sueños dentro de sueños. En su sueño un sonido explosivo, como un relámpago, lo estremeció. Esto hizo que se "despertara". Abrió los ojos y notó numerosas centellas de fuego dispersas por toda su habitación. Baillet dice: "esto le había pasado en otras ocasiones", pero en esta ocasión observó con detenimiento este fenómeno, y lo hizo a la luz de su "razonamiento extraído de la Filosofía". No sabemos bien qué quiere decir esto, pero sugiere una cierta cualidad contemplativa y una cierta "psiconáutica" analítica, de quien sería el padre del racionalismo. El terror se disipó y volvió a dormir.

El tercer sueño no fue una pesadilla. En él, Descartes encontró un libro en su mesa y lo abrió, notando que era un diccionario. Al mismo tiempo observó un segundo libro, una antología de poesía latina, Corpus Poetarum. Lo abrió en un verso que decía "Quod vitae sectabor iter?" ("¿Qué camino de vida debo seguir?"). En ese instante apareció un hombre desconocido que le mostró un verso que empezaba "Est & Non" ("Sí o No"). Era un idyllis de Ausonius. Se lo intentó enseñar al hombre pero, para su vergüenza, no lo encontró en el libro. Le dijo al hombre que conocía otro poema, del mismo poeta, que empezaba "Quod vitae sectabor iter?". Sin lograrlo, finalmente el libro y el hombre desaparecieron. Sin embargo, Descartes no despertó sino que se dispuso a interpretar su sueño mientras soñaba, algo que Baillet califica como una cosa extraña (pues ciertamente no conocía los ahora llamados "sueños lúcidos"). Descartes consideró que "el Diccionario significaba nada menos que todas las ciencias juntas" y que los poemas indicaban "la Filosofía y la Sabiduría unidas" y por último, que la frase "Quod vitae sectabor iter" "era un buen consejo de una persona sabia, o incluso Teología Moral".

Al despertar, nuestro incansable filósofo siguió interpretando el sueño y notó que el Sí y el No, "que era el sí y el no de Pitágoras, debía entenderse como la verdad y la falsedad en el conocimiento humano y en las ciencias seculares". ¿Un esbozo de su método? Descartes se convenció a sí mismo, según Baillet, de que "era el Espíritu de la Verdad el que había querido abrirle los tesoros en su sueño". Durante el sueño había visto unos retratos en unas placas de cobre que permanecieron sin resolución, pero sólo hasta el día siguiente, cuando un pintor italiano lo visitó, lo cual Descartes conectó de alguna manera con su sueño. El melón lo interpretó como "los encantos de la soledad, pero presentados por las puras solicitudes humanas". El viento como un genio maligno, "que lo quería llevar forzosamente hacia un lugar (a la Iglesia) donde planeaba ir voluntariamente". El relámpago, como una "señal del Espíritu de la Verdad que descendía en él para poseerlo". El padre de la duda metódica no dudaría del origen divino del sueño y de su categórica revelación.

En su interpretación del tercer sueño diría que "los poetas han escrito por entusiasmo y por el poder de la imaginación" y obtenido las "semillas del conocimiento, como en una centella", algo que los filósofos extraen "a través de la razón", pero el conocimiento de los poetas "brilla más". Quizá una referencia a las centellas del Espíritu que se esparcieron en su habitación, una forma de inspiración. Sorprende, sin embargo, que Descartes considerara en cierta forma superior a la poesía -con sus aspectos irracionales- por sobre la filosofía (y con filosofía, a la ciencia, pues en ese entonces la ciencia no era más que la filosofía natural).

Al día siguiente Descartes le rezó a la Virgen María y le prometió hacer una peregrinación a Loreto, la cual cumplió 5 años después, lo cual sugiere que la impresión del evento onírico profético fue duradera, como señala Jacques Maritain. 

Leibniz escribiría sobre esto: "Descartes dedicó sus energías al estudio por largo tiempo en la escuela jesuita de La Flèche, y siendo un hombre joven decidió reformar la Filosofía después de unos sueños y mucho cavilar sobre el quod vitae sectabor iter de Ausonius". Comte consideró que era un tanto perturbador encontrar el origen de la filosofía moderna en "un episodio cerebral" (la filosofía que sería la ciencia). Hugyens y otros hombres de la ciencia incluso se avergonzarían de tal origen místico para su disciplina.

Gregor Sebba, en su ensayo The Dream of Descartes, considera que se pueden leer en el sueño algunos indicios de lo que sería el método de Descartes:

surgió el reconocimiento de que el progreso científico no podía ir de manera aleatoria y sin un sistema -debía de haber un método a través del cual todas las cuestiones que podían responderse fueran respondidas con certeza-. Pero un método -en griego methodos- es un camino que uno toma.

Sebba lee como el macrotema del sueño justamente la vocación de Descartes y el sendero es tanto el sendero que él debía llevar en la vida personal como en su obra, su método. Y el segundo sueño, la visión de las centellas, según Sebba, es una iluminación, en el sentido de la "Ilustración", el "Siglo de las Luces", las luces "que se convirtieron en las posturas y experiencias de los filósofos del siglo XVIII". Paradójicamente, esas "luces" tenían una fuente divina metarracional, aunque acabaron convirtiéndose en la entronización de la Razón, como la divinidad que acabaría con lo divino. El Logos que negaba su origen celeste.

Theodore Roszak, en el capítulo que le dedica al "Ángel de Descartes" en The Cult of Information, reflexiona sobre el curioso destino de la ciencia y el pensamiento moderno, puesto que fue fundada por un salto de la razón, por un momento de entusiasmo angelical o, por lo menos, por un modo de pensamiento altamente imaginativo, pero que en su método ha abolido y desconocido tal posibilidad. La filosofía (y en este caso estamos hablando también siempre de la ciencia), con su obsesión por los procedimientos lógicos, ha dejado de lado:

ese aspecto del pensamiento que la hace un arte más que una ciencia, o una tecnología: el momento de inspiración, el misterioso origen de las ideas. No hay duda de que el mismo Descartes tendría dificultades en decirnos por qué puerta de la mente había entrado el ángel a su pensamiento. ¿Puede alguno de nosotros decir de dónde vienen esos destellos intuitivos?

¿Acaso de la glándula pineal, esa glándula que, según el mismo Descartes, secreta espíritus? Fuera de broma, esto es algo que merece considerarse seriamente, que "el ángel que ha iluminado la mente de grandes científicos con una visión de la verdad tan atrevida como la de Descartes rara vez ha recibido crédito". Y es que pocos científicos se atreverían a decir que muchas de las grandes ideas no parecen venir de su sobrio "método", sino de sueños, fantasías, momentos de inspiración divina, entusiasmo, experimentación con sustancias psicodélicas y demás. Y es que tales estados subjetivos, aunque no necesariamente sobrenaturales, sí son por lo menos misteriosos para una ciencia que, por no poder incrustar en su método todo aquello que no puede ver y medir -incluyendo la conciencia-, prefiere hacer como si no existieran o fueran una molestia propia de la existencia humana, a la cual no se debería prestar demasiada atención y que eventualmente debería ser eliminada. Como diría Richard Feynman, "Shut up, and calculate!".

Esto, por supuesto, no significa que Descartes realmente haya sido visitado por el ángel de la verdad. Eso es algo que nos es prácticamente imposible afirmar o refutar. Lo que es interesante es que él mismo, el gran filósofo, que es considerado junto con Francis Bacon el gran padre de la ciencia moderna, del método científico analítico y de la modernidad racionalista, pensara que había sido visitado por el espíritu de la verdad, por una inteligencia sobrenatural, divina, que le aclaró su sendero en la vida y que le dio las bases, si bien de manera enigmática, para crear su "nueva ciencia, a través de la cual todos los problemas que puedan ser postulados, en lo relativo a cualquier cantidad, continua o discreta, puedan ser resueltos". Existe, como notó también Terence McKenna, una profunda antinomia en las raíces de la ciencia, que se considera a sí misma una "metateoría, capaz de juzgar a todas las otras teorías", las cuales deben someterse "a la ciencia para que ésta les diga si son reales". Como nota McKenna, la ciencia no es distinta en esto a la religión. Toda su fundación y evolución se ha dado dentro de un marco de pensamiento religioso y no sólo por el sueño de Descartes, sino por numerosos otros grandes científicos que creyeron encontrar reflejadas en las leyes de la ciencia la voluntad y la inteligencia de Dios. Como dice McKenna, llama la atención que las cosas que "reclaman tener sus raíces en la más pura racionalidad, suelen tener raíces totalmente irracionales", respondiendo frecuentemente a voces invisibles, como el mismo Sócrates, ese otro "padre" de la filosofía que se guiaba por la voz de un daemon, un genio que le dictaba qué era lo correcto, y que no vacilaba en dejarse poseer por ninfas y otras divinidades. "No nos importa que los artistas hablen con los ángeles", dice McKenna, "pero que una empresa como la ciencia moderna tenga que rastrearse a las mismas raíces extáticas nos debe de decir que el mundo es más extraño de lo que suponemos y que debemos abrir nuestra mente".

El científico materialista moderno dirá que la ciencia ha avanzado mucho, incluso que se ha "superado" mucho desde el tiempo de Descartes y éste avance ha hecho que también se superen las inmaduras creencias de fundadores como Descartes, Bacon o Newton. Pero pese a todos sus avances no ha logrado explicar aquello que es más significativo para el ser humano, y de hecho nunca lo podrá hacer, porque no es su campo, o al menos no es el campo del método científico objetivo (queda para otra ocasión discutir la posibilidad de la ciencia subjetiva, como William James intentó hacer). La conciencia permanece un misterio y con ella la vida después de la muerte, el origen del ser, el destino o la finalidad del hombre y del cosmos, etc. El problema no estriba en que la ciencia no pueda responder a estas preguntas, sino en que, en el delirio megalomaníaco de su método, pretenda proyectar su visión materialista -que es una metafísica de buró- sobre toda la realidad e invalidar y escarnecer toda exploración de lo sobrenatural, de lo invisible, de lo espiritual. Descartes, pese a haber sido ayudado por su ángel de la verdad, en su Discurso del método cerraría la puerta al conocimiento de lo divino, argumentando que "las verdades reveladas que llevan al cielo están más allá de nuestra comprensión". El hombre habría de dedicarse únicamente a lo que puede medirse y poseerse con la razón. Con esto dejaba fuera todo el misterio de la existencia y aquello que más profundamente mueve al ser humano. Y quizás traicionaba al ángel de la verdad, que ahora se revelaba como un genio engañoso y egoísta, pues lo único importante era aquello que estaba en nuestro poder. Toda la naturaleza -pura res extensa- se disponía ante nosotros como un cuerpo inerte en un laboratorio, listo para ser analizado y fragmentado en mil pedazos. Chesterton escribió en Orthodoxy: "El hombre demente no es aquel que ha perdido su razón. El hombre demente es aquel que ha perdido todo menos su razón". Me pregunto si acaso no es ésta la condición del hombre moderno que profesa el culto del materialismo científico y que ha hecho de la razón cartesiana la única divinidad.

 

Twitter del autor: @alepholo

 

Citas y referencias adicionales: The Dream of Descartes, de Jacques Maritain y Descartes's Dreams, de Alice Browne