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La gente empieza a entrar a Los Pinos, la lujosa exresidencia del presidente de México vuelta centro cultural (FOTOS)

Política

Por: pijamasurf - 12/01/2018

El nuevo Centro Cultural Los Pinos abre sus puertas

Este 1o de diciembre en México se produjo el relevo presidencial y Andrés Manuel López Obrador tomó el poder. En un día atestado de eventos y verbena popular, quizás lo más llamativo fue ver cómo cientos de personas entraban por primera vez a la exresidencia oficial del presidente de México, la mansión de Los Pinos, donde habían vivido 14 presidentes y es 14 veces más grande que la Casa Blanca, ahora convertido en museo y centro cultural. Seguidores de López Obrador entraron a ver la mansión vacía y contemplar la opulencia en la que vivían los exmandatarios, y luego pasaron a los jardines, donde se instalaron pantallas para ver la toma de posesión de López Obrador.

Así describe La Jornada este extraño momento de la historia:

Hacia las 11:30 la casa Miguel Alemán ya parece una romería de chilangos, aunque llegan también desde otras entidades. Insólita oportunidad de conocer lo que era la sede poder presidencial.

Aun cuando permanece bajo resguardo castrense, en coordinación con personal de la Secretaria de Cultura, no es ya más el Extinto Estado Mayor Presidencial, sino la Policía Militar la responsable de vigilar que no se cometan excesos. También al personal militar se les percibe sorprendidos, no por los lujos que escondía la residencia, como por la irrupción de ciudadanos que ahora pasean sin restricciones, donde era una zona estratégica de seguridad nacional.

López Obrador anunció desde su campaña que la residencia de Los Pinos dejaría de ser la residencia oficial de los presidentes (él utilizará el Palacio Nacional para asuntos oficiales). La idea es que Los Pinos quede abierto al público, extendiendo esa área del Bosque de Chapultepec y convirtiéndose en un centro cultural, en el cual ya están programados algunos conciertos.

 

El clóset de Enrique Peña Nieto

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Política

Por: pijamasurf - 12/01/2018

Fiel a su estilo, Kanye West despotricó en el Despacho Oval de la Casa Blanca

Kanye West y Donald Trump se reunieron en la Casa Blanca supuestamente para discutir una reforma al sistema penitenciario y la violencia en las calles de Chicago, la ciudad del rapero. Pero las cosas tomaron un giro a lo Kanye y también, en cierta forma, a lo Trump. Podríamos decir que fue una sesión surrealista, bizarra y demás, pero la realidad que no estuvo tan fuera de tono respecto a lo que ha sido la presidencia de Trump. Y de Kanye, con sus exabruptos frenéticos, que él cree que son divinamente inspirados, era de esperarse.

Kanye empezó defendiendo al prisionero Larry Hoover, apelando a la teoría del multiverso, y con una veta bodhisattva esbozó una teoría de la compasión (que recuerda la idea de Phil K. Dick para escapar de la Matrix). Argumentó que debían sacar de prisión a Hoover porque "en un universo alternativo, yo soy Hoover". Kanye se puso cósmico y dijo que vivimos en un universo infinito y no se trata de ayudar a los negros, sino de ayudar a todos.

El rapero manifestó su apoyo a Trump, diciendo que la gorra que tenía puesta lo empoderaba, pues no tuvo mucha energía masculina en su infancia y se casó en una familia donde tampoco hay mucha energía masculina. Así que Trump podía ser una figura paterna, para él y para el país, por lo cual es necesario hacer ver bien a Trump, el Superman naranja. Incluso jugó con la idea de que Trump estaba viviendo el viaje arquetípico del héroe, a la Joseph Campbell, enfrentando la oscuridad, para lograr llevar a la luz a todo el país. La confusa épica de las celebridades que se ven como los viejos dioses griegos. 

Kanye dijo que los afroamericanos deben sacudirse la mentalidad de víctimas (lo que llama "welfare mentality") y dejar de sentirse ofendidos. Dijo que se podía ser negro y no ser demócrata. Sugirió un esquema estilo Montessori para las escuelas, donde le enseñaran música y meditación a los niños... Kanye habló por hasta 10 minutos seguidos en un eléctrico monólogo, haciendo asociación libre, yendo del tema de su bipolaridad a los coches voladores y a los aviones que las compañías estadounidenses debían diseñar para Trump, y por supuesto profirió numerosas groserías, algo que ya no escandaliza a nadie y parece completamente normal para la institución presidencial.

 

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