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Luxemburgo se convertirá en el primer país en el que todo el transporte público es gratuito

Buena Vida

Por: pijamasurf - 12/10/2018

Uno de los beneficios de vivir en un país rico

Luxemburgo, un pequeño país del oeste de Europa, entre Francia, Alemania y Bélgica, será el primer país en el mundo en el que todo el transporte público será completamente gratis.

La medida es obra del gobierno recientemente reelegido de Xavier Bettel, quien tendrá su segunda etapa como primer ministro. Bettel es parte de un partido de izquierda socialista, que ha prometido priorizar el medioambiente. Además consideran legalizar la cannabis y, en lo que algunos calificarían de populista, dar 2 días más de vacaciones. Pero, después de todo, viviendo en un país rico, esto más que un lujo puede ser simplemente una decisión consciente de la importancia de disfrutar de la vida. 

La ciudad de Luxemburgo, de apenas 110 mil habitantes, sufre de enormes embotellamientos de tráfico debido a que unas 400 mil personas viajan a ella todo los días a trabajar, pues es un poderoso centro económico y administrativo de la Unión Europea. El país entero cuenta con apenas 600 mil habitantes, pero todos los días unas 200 mil personas entran de países aledaños a trabajar a Luxemburgo.

Los ciudadanos pasan en promedio unas 33 horas al año en embotellamientos. El gobierno ya había introducido una ley que hacía que todas las personas de menos de 20 años no tuvieran que pagar transporte. Desde el año 2020 se abolirán incluso los boletos. Sin embargo, falta resolver detalles como qué hacer con la primera clase de los trenes.

Más polémica aún es la medida que se discute sobre legalizar la marihuana, algo que está en la agenda en buena parte de los países europeos, con diferentes niveles de aprobación.

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Este rasgo de personalidad asegura una vida larga (y posiblemente feliz)

Buena Vida

Por: pijamasurf - 12/10/2018

Esta capacidad está asociada con un estilo de vida saludable, en todos los aspectos de la existencia

¿Cuál es el secreto de la longevidad? ¿Es la dieta o el ejercicio físico? ¿El consumo de determinado tipo de alimentos o las relaciones personales significativas y duraderas? ¿O acaso la genética o habitar en determinados lugares, como han sugerido algunos?

De acuerdo con un estudio realizado por Margaret L. Kern y Howard S. Friedman (de las universidades de Melbourne y California en Riverside, respectivamente), el verdadero secreto de una vida larga y posiblemente feliz es un único rasgo de personalidad, esto es, un componente de la psicología y la conducta del individuo.

Dicho rasgo es la toma de conciencia. Dicho así parece escueto, pero en realidad se trata de una capacidad mucho más amplia de lo que solemos creer, y también muy poco desarrollada. 

Como han observado diversos pensadores e investigadores a lo largo de la historia, lo más común es que el ser humano viva sujeto a su inconsciente, esto es, a ideas sobre la realidad y la vida que nunca ha explorado o cuestionado pero que, aun así, utiliza sin darse cuenta para tomar o evitar decisiones y acciones en su existencia.

¿Por qué, por ejemplo, aunque muchas personas saben que una dieta saludable es fundamental para preservar la salud, parecen incapaces de comer más frutas y verduras, o de beber más agua? ¿Por qué las personas fuman, incluso a sabiendas de los daños que el tabaquismo ocasiona? ¿Por qué se bebe alcohol en exceso? ¿Por qué cuesta tanto abandonar un estilo sedentario de vida?

En buena medida, todas esas dificultades están asociadas con los aprendizajes subjetivos que cada persona acumuló a lo largo de sus primeros años de vida, mismos que se desarrollaron al hilo de al menos dos circunstancias específicas que los vuelven inconscientes: los recursos cognitivos todavía incompletos de la niñez y, por otro lado, la relación de dependencia hacia la figura que cuida del niño.

La toma de conciencia, en ese sentido, es un proceso que por definición va a contracorriente y que, por ello mismo, no todas las personas emprenden. Ir en contra de lo aprendido no es únicamente poner en duda ideas o suposiciones, lo cual es relativamente sencillo, sino también ir en contra de una cultura, un contexto social e histórico y, más difícil aún, en contra de personas a quienes nos unen lazos afectivos (como es el caso de los padres u otras figuras tutelares afines).

Sin embargo, como sugirieron Immanuel Kant y René Descartes (entre varios otros), la “mayoría de edad” se alcanza cuando el ser humano es capaz de usar verdaderamente su capacidad de razonar, esto es, cuando es capaz de distinguir entre las ideas heredadas y aquellas que se formó con su propio juicio (al respecto puede consultarse el ensayo ¿Qué es la Ilustración?, de Kant, y la primera parte del Discurso del método, de Descartes).

En el caso del estudio que reseñamos, los investigadores analizaron estadísticas y otras investigaciones relacionadas con el estilo de vida de 8 mil 900 personas alrededor del mundo, en relación con distintos indicadores de personalidad. 

En sus observaciones encontraron que el rasgo conceptualizado como la toma de conciencia se encuentra vinculado a una mayor certeza en la predicción de la esperanza de vida de una persona, así como hábitos de vida más saludables y, por último, a una inclinación de la persona a encontrarse en contextos personales y sociales positivos (por ejemplo, trabajos satisfactorios, relaciones de pareja estables, etcétera).

Los beneficios, sin duda, son mayúsculos, pero como señala Margaret Kern, uno de los principales desafíos que la toma de conciencia enfrenta, en tanto rasgo de personalidad, es que sus efectos no suelen ocurrir en lo inmediato. 

De ahí también que muchas personas se desalientan cuando emprenden el proceso de tomar sus propias elecciones, cometer sus propios errores y, en general, vivir de acuerdo a los principios elegidos. Ante la falta de resultados favorables, pareciera que es mejor vivir de acuerdo a lo que siempre se ha hecho que intentar cosas nuevas, poner a prueba nuevas premisas y arriesgarse a actuar de otro modo.

Sin embargo, como señala el estudio, a largo plazo los resultados de bienestar parecen encontrarse siempre entre quienes son capaces de encarar dicho proceso, que conduce a vivir como personas responsables de sí mismas.

 

También en Pijama Surf: Qué es un yo fuerte y por qué es tan difícil desarrollarlo, según Sigmund Freud

 

Imagen de portada: Un monje, de Abram Arkhipov (1891; detalle)