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Tortuga mordedora fue captada llevando un pedazo de tierra, ganando sonrisas en las redes sociales

Un famoso argumento filosófico que se burlaba de la causalidad dice que el mundo está sostenido por una hilera de infinitas tortugas, cada una sosteniendo a la otra (ante esta idea, se suele oponer la idea de un primer motor inmóvil). Esta extraordinaria imagen parece ilustrar este argumento de manera sorprende y, quién sabe, quizás algunos filósofos antiguos alguna vez se encontraron con una tortuga haciendo algo similar.

Se trata de una "tortuga mordedora", especie común en los pantanos de Maryland. Estas tortugas están siendo monitoreadas por el proyecto Task Force Turtle que estudia, entre otras cosas, la migración. Las tortugas mordedoras ("snappers", en inglés) recorren todos los años el mismo camino en el invierno hacia hoyos de lodo donde aguantan el frío invernal. Y usan el mismo lugar lodoso cada año, con precisión de relojero suizo.

En este caso, la tortuga que lleva su propio mundo de la imagen acababa de emerger de un espacio lodoso cerca de un lago que recién se había secado. De hecho, habían dejado de rastrearla y se preguntaban qué le había pasado. Al parecer, la tortuga va un poco tarde en su proceso migratorio anual.

Así que no es que la tortuga esté llevando su propio mundo para protegerse -o terraformar un nuevo planeta-, sino que todavía no se despabila del todo. De cualquiera manera, estos animales son bastante extraordinarios por este fenómeno de migración que hace que duerman cada año en el mismo lugar con una precisión de centímetros. Los científicos experimentaron dándole escopolamina -un alcaloide de la familia del toloache- a estas tortugas para ver cómo afectaba su ruta, ya que la sustancia suele bloquear las memorias. Y efectivamente, las tortugas dosificadas con esta sustancia no logran regresar a su nicho de lodo bajo los efectos de la droga y, en cambio, se quedan vagando y dando vueltas por horas. Aunque ciertamente cuestionable desde un punto de vista ético, esto no es tan cruel como parece, pues 6 horas después, cuando la sustancia se elimina, vuelven a tomar su camino y llegan a su destino.

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Después de pasar una temporada con su mascota, un joven chino notó que no se comportaba como le hubiera gustado

Un joven y solitario oficinista chino compró un pequeño perro para que le hiciera compañía, pero con el tiempo empezó a dudar de la "canidad" de su mascota, según reporta el sitio Shangaiist. Podemos imaginar que el joven se sentía solitario por las duras condiciones del capitalismo y la alienación moderna que también ha permeado China. 

Cuando su pequeño cachorro empezó a crecer, el jovén notó características que no son muy comunes en los perros, por decirlo de alguna manera. Seguramente su mascota no era muy empática que digamos, y no le resolvía sus necesidades emocionales.

El joven posteó imágenes en línea y finalmente alguien le reveló que lo que tenía era una rata... si bien una rata de bambú, un poco más elegante que el roedor común y corriente. Esta rata es considerada una delicatessen en ciertos lugares de China. El hombre regresó su mascota y quizás ahora haya acabado como un platillo en un restaurante.

Según el sitio Shanghaiist, en China este tipo de dudoso mercado ha producido numerosos casos igualmente curiosos y algunos un tanto peligrosos, como el de la familia que crío a su mascota durante 2 años pensando que era un perro, hasta que descubrieron que era un oso.