*

X

¿Los psicodélicos funcionan eliminando los condicionamientos de tu mente?

AlterCultura

Por: pijamasurf - 01/13/2019

Las sustancias psicodélicas podrían permitirte reprogramar tu identidad

Los estudios de medicina psicodélica viven una nueva era de oro. Y además de los numerosos experimentos puntuales sobre los posibles beneficios de las sustancias psicodélicas, empiezan también a aflorar una serie de teorías sobre cómo operan o cómo es que logran transformar el cerebro de las personas para, por ejemplo, salir de una depresión o superar una adicción.

Por el momento, particularmente entre los científicos que han tomado el modelo de la Universidad Johns Hopkins y que han seguido el trabajo del psicólogo William James, se explora la noción de que los psicodélicos rinden beneficios al producir una experiencia mística o un sucedáneo de una experiencia mística, la cual es, casi por definición, transformadora. Así, vemos que algunos investigadores buscan crear un protocolo para producir de manera repetible una experiencia mística utilizando cierta dosis de psilocibina, cierto tipo de música y demás. 

Por otro lado, algunos científicos teorizan sobre qué es lo que le ocurre al cerebro cuando se consumen psicodélicos y cómo esto propicia cambios duraderos. Una visión interesante es la del investigador Robin Carhart-Harris del Imperial College de Londres, quien, según un artículo de Vox, compara a la mente con una pista para esquiar en nieve. Las montañas en las que se esquía van desarrollando surcos, al tiempo que las personas descienden masivamente por sus laderas. Cuando esos surcos se hacen más profundos, es más difícil esquiar. Carhart-Harris afirma que nuestra mente desarrolla patrones que se vuelven como surcos o costras que limitan nuestra forma de navegar el mundo; sólo nos podemos mover de cierta manera, hacia ciertas direcciones, y de forma muy restringida. En otras palabras, nos vamos condicionando, en gran medida intentando evitar las cosas que nos producen miedo, ansiedad o incertidumbre. Así vamos reduciendo nuestro rango de acción. Carhart-Harris cree que los psicodélicos perturban estos patrones condicionados, remueven los surcos de la montaña y ofrecen una nieve tersa, amplia y uniforme por la cual deslizarnos libremente.

Diversos estudios muestran que los psicodélicos interactúan con el sistema cerebral conocido en inglés como "default model network", la parte del cerebro asociada con la absorción en los procesos mentales egoístas y con la conformación de la identidad del yo. Esta parte del cerebro es la que se activa cuando te preocupas por el pasado o por el futuro. Notablemente, los psicodélicos parecen apagar esta zona del cerebro y por lo tanto, al menos en lo que dura el pico de la experiencia, suspenden la narrativa cotidiana de tu ego y por ello, tal vez, permiten reconfigurar o reprogramar tu identidad. Si la experiencia de tu yo, de tu identidad cerrada, es una ilusión, como parecen sugerir los psicodélicos, entonces quizá es posible que seas distinto, que puedas emerger como una persona que ya no está definida por su miedo o por algo que le sucedió hace 20 años, etc. Quizá los psicodélicos (como ciertamente también, y de manera más sustentable, la meditación y la oración) logran cortar la estructura rígida y anquilosada del ego, del drama personal y abren el espacio, hacen un vacío para que pueda entrar la luz y para que puedas ver el cielo y las estrellas.

Te podría interesar:
Lo pleno es siempre ahora

Dicen que si te elevas caerás después; que la gloria es efímera; que jactarse cuando uno está en el pico de la montaña es un suicidio; que no tomemos la cumbre de la ola como si fuésemos a permanecer en ella, pues en un abrir y cerrar de ojos nos hundiremos en el abismo que sigue a la dicha; dicen que aplaquemos nuestra euforia, que nos aseguremos, que nos contengamos, que estemos preparados para lo peor pues la caída se asoma sigilosamente ya en la cumbre; dicen que regulemos nuestras emociones, que calculemos, que preveamos, que miremos con el ojo gris de la prudencia, que nos apaguemos un poco para no sentir el contraste.

¡Pero yo no digo nada de eso, sino lo contrario! Digo que cuando estés en la cumbre de la ola, en el clímax, en la cúspide, en la gloria más alta amenazada por la destrucción, en la plenitud asediada por los precipicios de una inminente caída, te glorifiques como a un dios y rías a carcajadas como un demente que no conoce el final; que lo tomes todo, que te entregues a la dicha sin reticencias, y que luego experimentes la caída más brutal y más dura como corresponde a quien realmente ha conocido la felicidad entregándose de lleno a ella.

En mis momentos de fortuna alzo orgullosa la cabeza y me jacto, ¿qué me interesa si después soy una mendiga, una desdichada? Yo vivo el ahora. Este instante lo es todo. Este instante es la felicidad.

 

Blog de la autora: Revolución Espiritual