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DECÁLOGO dedica esta entrega, a modo de conmemoración, al 20 aniversario del estreno de "Magnolia", haciendo un repaso por las películas y documentales más sobresalientes de Paul Thomas Anderson

Magnolia, estrenada en 1999, tuvo una exposición limitada en salas de cine, escasas nominaciones al Premio Óscar y una tibia reacción dentro de la serie de premiaciones que acontecieron dicho año, salvo por el triunfo rotundo que la cinta tuvo en el Festival Internacional de Cine de Berlín, donde obtuvo el Oso de Oro. Incluso la película anterior de su director, Juegos de placer, había tenido una mayor atención, pero 1999 centró los focos de la industria en cintas como El informante, Belleza americana, Las reglas de la vida, y la taquilla ubicó sus blasones en Episodio 1: La amenaza fantasma, y la sorpresiva y destellante Matrix. En parte, gracias a la aparición de Tom Cruise, máxima estrella de la época y una de las más longevas y duraderas estrellas de la historia de Hollywood, Magnolia llamó la atención por su variopinto reparto; Cruise ese mismo año apareció en otra polémica cinta, Ojos bien cerrados, última entrega del mítico Stanley Kubrick. Ojos bien cerrados y Magnolia son consideradas dos de las mejores cintas en la transición de siglo y milenio.

Paul Thomas Anderson confirmó con Magnolia  que su carrera, anunciada por Juegos de placer con tintes de genialidad, tendría una confirmación al trazo con Magnolia, no sólo a nivel cinematográfico, sino desde la perspectiva filosófica que contiene su narrativa. Sus siguientes películas fueron recibidas con entusiasmo, y fue sorprendiendo a medida que sus motivos y protagonistas aparecían lo mismo para generar asombro que comprensión; Adam Sandler sería su siguiente opción en una de sus mejores actuaciones, en Embriagado de amor, y tras una tibia recepción vendría su obra maestra, Petróleo sangriento, en cuyas vicisitudes encarnaría el gran Daniel Day-Lewis- Anderson había construido un canon fílmico variado y por demás interesante para ser estudiado en las distintas escuelas de cine, muchas de las cuales consideran al director californiano como uno de los mejores directores de su generación y de nuestro tiempo.

DECÁLOGO dedica esta entrega, a modo de conmemoración, al 20 aniversario del estreno de Magnolia, haciendo un repaso por las películas y documentales más sobresalientes de Paul Thomas Anderson, el escritor que imaginó, cual lienzo, una nocturna lluvia de ranas para redimir a sus personajes y que en su humedad convergió historias que se entrelazan por destino, fatalidad, casualidad o suerte; y el director que logró en Tom Cruise, Burt Reynolds, Philip Seymour Hoffman, Adam Sandler, Joaquin Phoenix y Daniel Day-Lewis ofrecer algunas de sus mejores actuaciones en personajes que requerían, más allá de su despliegue físico, la inmersión sicológica de su interioridad.

 

10. Cigarrillos y café (Cigarettes and Coffee) 1993

1 década antes de que el símbolo del cine independiente estadounidense Jim Jarmush presentara su ya clásica Café y cigarrillos, la cual tardó varios años para ser completada en su totalidad por la distinta agenda de sus protagonistas, Paul Thomas Anderson estrenó un cortometraje con una símil titulación, historias entrelazadas por un móvil, pero con su peculiar estilo para explorar lo humano. En Cigarrillos y café, Anderson relata un suceso coral unido por tres historias en torno a un billete de 20 dólares, el cuál, más allá de la valía financiera alta o no, conjuga un serial de sucesos azarosos vertidos en la paradoja, la tragicomedia y el humor involuntario de la suerte y la intención cuando son definidos por la circunstancia.

Los 20 dólares unen material e intencionalmente las vidas de personajes esperanzados en la acción desatada por el billete: la apuesta depositada en un casino, la sorpresa de recoger un billete tirado en el suelo, ganar por casualidad o consigna en el juego, la dirección de unas víctimas anotadas al reverso del billete, son algunas de las acciones que llevan y traen los vericuetos de un cortometraje por demás hilarante que nos presenta lo que el director abordará en varias de sus películas posteriores.

La telaraña tejida en torno a un suceso, los pequeños detalles entre vidas que se tocan y los accidentes que las unen se verán reflejados en Magnolia, de la misma forma que la ambición tendrá tintes futuros en Petróleo sangriento, y el juego de la vida como un hado de casualidades estará de manifiesto en Juegos de placer.

Con Cigarrilos y café, Paul Thomas Anderson, como la mayor parte de los cineastas experimentales e independientes, invirtió sus propios recursos para financiar la cinta, y reunir al elenco, así como conseguir el equipo necesario, convirtió la realización en un caos que como resulta, ofreció un corto que causo sensación en diversos festivales, abriendo la puerta a Anderson para que la fundación del Festival de Sundance apoyara sus siguientes realizaciones, incluyendo su ópera prima, Hard Eight, también conocida como Sidney.

 

9. Sidney (Hard Eight) 1996

Philip Baker Hall, John C. Reilly y Philip Seymour Hoffman inauguran la carrera de Anderson y de paso se afianzan como asiduos en sus producciones al devenir. Ópera prima del director también conocido como P. T., Sidney narra la historia de un buscavidas del juego que en su camino se topa con un necesitado de dinero; parvedad y deseo convergen al unirse para obtenerlo, en uno el enigma de ansiar seguir jugando, en otro la necesidad de atender el funeral de su madre, en ambos la necesidad de alcanzarlo. Los casinos como hábitat, las apuestas como instrumento y el dinero como motivo coadyuvan el desarrollo de la trama en la cual aparecerán primero Gwyneth Paltrow en el papel de Clementine, para sumarse a la incierta causa, y después Samuel L. Jackson para ponerla a prueba.

Secuencias pletóricas de caos desbordante y confusos giros entre los personajes llevan la tensión dramática a la duda permanente entre la lealtad, la conveniencia y la confianza; funerales, moteles y casinos son los escenarios donde Anderson plantea su observación de la circunstancia que determina más allá del discernimiento. La estructura narrativa de Sidney está unida por situaciones que tienen la fatalidad como vínculo de las mismas, lo que sin duda proviene del cortometraje Cigarrillos y café; de hecho, el éxito del ya mencionado proyecto experimental permitió que Anderson lograra fondos y apoyo para distribuir en el circuito de festivales su primera cinta. Los instantes llevados al límite y la toma de decisiones ante ellos fungirán como un explicativo, más no una justificación de las actitudes, procederes y acciones de sus personajes futuros.

 

8. Embriagado de amor (Punch Drunk Love) 2002

Cuando se anunció que la siguiente película de P. T. Anderson tras Magnolia estaría protagonizada por Adam Sandler, las críticas anticipadas no se hicieron esperar, una ola de perspicacia manifiesta y prejuicio dominaron la víspera del estreno de la tercera película del director en 2002. Para sorpresa de muchos, Sandler no desmereció al grado esperado e incluso alcanzó un reconocimiento al ser nominado al Globo de Oro, y es que su personaje, sin demeritar su actuación, se acompaña de un elenco habitual en Anderson, destacando Philip Seymour Hoffman y Luis Guzmán, a quienes acompaña la interpretación de la siempre efectiva Emily Watson.

Embriagado de amor, estrenada en el Festival Internacional de Cine de Cannes, presenta una trama rectangular tanto por sus personajes como por el escenario donde se desarrolla, lo que genera una especie de claustrofobia anidada en bodegones, oficinas y cuartos a paredes opacos, para liberar aún más la sensación de libertad, ahogo y gritos ahogados expuestos en la estridencia de un descontrol de comportamiento o incapacidad de asumir la frustración como una variable. Barry (Sandler) quedará embriagado de amor o de la sensación de sentirlo ante un encuentro fortuito con Lena, lo que él considera fortuito, y que en realidad ha sido planeado por ella.

Una horda de hermanas impulsivas denuestan a Barry con la sorna de incontrolable irritabilidad, hasta el momento en que él, llevado por el agobio asfixiante, pierde el control y al mismo tiempo se adentra en un círculo de vacilación, deseo, instinto, amenaza, extorsión, regaño, desesperación y la obsesión conducente de la ira, que serán tanto las entradas como las salidas al laberinto del anhelo. Para el canon de Anderson, Embriagado de amor pareciera ser una obra de menor atención y estudio; no obstante, resulta una de sus más audaces propuestas, y cuenta con una fiel legión de seguidores que han colocado la cinta en un proceso de culto culposo, involuntario y consciente.

 

7. Junun (Junun) 2015  

Dentro de las ocho películas que ha dirigido P. T. Anderson, la banda sonora ha resultado fundamental en todas y cada una de las cintas. Sea por la música incidental o por la banda sonora ex profeso, cada obra del canon Anderson porta un sentido melódico peculiar y estrictamente calculado por el autor, y si algún compositor ha capturado la esencia del director, es sin duda Jonny Greenwood, compositor y guitarrista de la banda británica de rock alternativo Radiohead, una de las más célebres agrupaciones de las últimas 3 décadas. Greenwood, habitual en las últimas realizaciones del director californiano, realizó incluso la banda sonora de Petróleo sangriento y, de hecho, fue nominado al Premio Óscar por El hilo fantasma. Anderson, a contraportada, decidió filmar un documental sobre la realización en 2015 del álbum Junun, realizado por el compositor israelí Shye Ben Tzur, la banda Rajasthan Express de la India y el propio Greenwood, y que fuera producido por Nigel Godrich, productor de la citada banda británica.

En Junun, Anderson despliega sus dotes documentales con una narrativa que apela más a las intenciones que inspiraron el álbum que a los objetivos de su lanzamiento, es decir, se anida en los porqués de la música desde su composición y de la esencia misma de la música como lenguaje. La audacia de Anderson para describir las emociones, la inspiración y la energía desplegada en la grabación, resulta deslumbrante, haciendo de Junun uno de los documentales más desafiantes de la década y una de las principales obras testimoniales referentes a la grabación de álbum alguno. Los planos panorámicos como lienzos de espiritual conexión que resultan admirables, parecen en cambio dejar los deseos por mayor información, o quizá inventiva en el afán de Anderson por conocer  y compartir más sobre las razones, los porqués y para qués de la propuesta musical.

Filmado en Mehrangarh Fort en Rayastán, en la India, Junun fue un proyecto concebido casi en secrecía, entre la realización de Puro vicio y El hilo fantasma, y se convirtió en el primer largometraje documental del reconocido director, al grado de sorprender a la industria con un proyecto del que se sabía, a propósito, muy poco, no sólo de la cinta sino también del álbum en sí.

Junun es una apuesta distinta en la trayectoria de P. T., sin fines festivaleros ni taquilleros; más bien, es un proyecto a modo de vestigio de un disco producido, realizado y compuesto con una estructura similar a las películas de Anderson, entrelazando historias, uniendo vínculos, proyectando emociones sin explicación, observando, percibiendo, abriendo la mente y los sentidos a la historia.

 

6. Puro vicio (Inherent Vice) 2012

Adaptación de la novela homónima de Thomas Pynchon, Puro vicio es una película ambientada en los años 70, época que parece ajustarse a los preceptos de Anderson para desarrollar sus realizaciones. Joaquin Phoenix lidera un elenco que incluye entre otros a Owen Wilson, Eric Roberts, Katherine Waterson, Benicio del Toro, Josh Brolin, quienes se ven relacionados por la desaparición de Mickey (Roberts), acaudalado novio de Shasta (Waterson), expareja de Larry (Phoenix). Anderson recibió una nueva nominación a los Premios de la Academia por su guión adaptado, que si bien pudiera resultar complejo de comprender desde las aproximaciones, nexos y nodos en los que presenta un argumento de posmoderno film noir, ofrece una interesante tensión de suspenso, crimen, evasión, depresión, confabulación y ansiedad por los apegos extraviados por los andares de la vida.

La resolución de un caso es el motivo de la cinta en un primer plano; el vicio, cigarro, marihuana y deseo, el complemento. Sin embargo, la secuela de dudas que abre sin cerrar una a otra parece inferir en el espectador una sensación de decadencia que se vive desde la interpretación de Phoenix, en la medida en que el vicio inherente es también una incapacidad del personaje por desapegarse del pasado y bloquear asimismo un presente que no ofrece al detective Larry las salidas al laberinto de un caso que ha tomado más por orgullo que por interés. La fotografía es verdaderamente evocadora, y comulga con la sagacidad del director para adentrarnos a la novela negra con la misma sensación de curiosidad, morbo y ansiedad que las interpretaciones ofrecen, melancolía, vacío, soledad, envueltas entre las risas a gritos callados de un humor negro que proyecta la novela y la película en un camino paralelo.

La banda sonora de la cinta hace que la fotografía, el léxico y las inquietudes narrativas adquieran tintes de hipocondría colectiva, donde las angustias, filias y fobias rebasan cualquier posicionamiento maniqueo y brindan, una vez más, la visión del efecto derivado de la circunstancia, el albur o la determinación de la vida en aquellos a quienes el vicio de uno por calmar el ímpetu es el placebo de otros por develar lo sucedido. El clima social, la corrupción, la descomposición social, el dinero, la avidez, la codicia y la desazón, parecieran etiquetar como suerte de vitral a una década y a las consecuencias de sus actos, con esa mirilla animista de atestiguarlo desde dos perspectivas: por una parte la novela original, y por otra la estupenda adaptación del director, que si bien no hace amena la cinta para disfrutarla de forma lineal y sin sobresaltos narrativos, apela a la nula intención de Anderson por explicar y de algún modo empatizar con quienes viven, sufren y envician la historia.

 

5. The Master (The Master) 2012

Enorme duelo actoral entre Philip Seymour Hoffman, Amy Adams y el inmenso Joaquin Phoenix, todos nominados a las categorías de actuación tanto estelar como de reparto respectivamente, The Master es una película alucinante, dura y puntillosa respecto de los fanatismos, cultos y adoctrinaciones que lo mismo atraen y captan que recelan y alejan a quienes por una parte lo practican y por otra lo sufren practicando, un viso que no es exclusivo de culto alguno y más bien una observación universal de los mismos. En general se considera  a la dianética y a su fundador como el referente de Anderson para escribir su historia, y, aunque fuese así de primera instancia para Anderson, desde mi punto de vista va más allá de una crítica concreta para abrir los recintos de la reflexión y de la necesidad del ser humano por encontrarse en un grupo, encontrar respuestas, hallar soluciones a la angustia existencial.

Un exveterano de la segunda guerra mundial, Freddie, desvanece la irresoluble posibilidad de responderse las cuestiones más elementales y perennes de la vida, y en esa cuita filosófica encuentra a Lancaster, quien aboga por un movimiento, grupo, creencia energética y mental denominada “La causa”.

Esta será la sujeción que unirá personajes, trama y mensaje, una búsqueda de esperanza y encuentro, situada en la ambientación de los años 50. Anderson, quien logra presentar sus relatos en distintas épocas, explora la alteridad entre maestro y alumno, de pastor y rebaño, de gurú y devoción, en una época caracterizada por un ambiente ambivalente, los dejos de una guerra, los vientos de triunfo y el espejismo real o ficticio de etapas nuevas.

Maestro y discípulo enfrascados en una socrática dubitación entre moral, ética y verdad, la adaptación a una sociedad que parece indiferente, o la indolencia ante los efectos traumáticos de la aproximación con la muerte a propia mano: una sociedad que se aboca a la producción, al desarrollo y al crecimiento, al trabajo sin descanso y al viable bienestar financiero, abre el espacio de quienes ofrecen la espiritualidad como camino, y la actitud apropiada como requisa para adentrarse al grupo desde una creencia o doctrina, y hacerlo con tan disciplina, que una vez dentro no puede salir de voluntad consentida. En esa sinergia de acciones y reacciones están presentes la supresión, la autodestrucción, la pretensión y la expectativa de quien ofrece y quien recibe, haciendo de esta película una espléndida obra sobre los límites y extremos de la condición humana.

 

4. El hilo fantasma (Phantom Thread) 2017

Una poesía lírica, emotiva, profunda, desgarradora desde sus silencios, tenue de dolor en sus no dados abrazos y una original pieza romántica no convencional, así podríamos definir a la última actuación de Daniel Day-Lewis en la gran pantalla. Dirigido por Paul Thomas Anderson, Day-Lewis ofrece una épica interpretación sobre un modisto que igual hace de su vida un doblez de entrega hacia la confección, que un vacío hacia los sentires más humanos. Y justo cuando alcanza su climático poder artístico, el sastre percibe en una de sus musas que los sentimientos no pueden ser ajenos como ajenos no pueden ser los deseos cuando se desea, ansía y abraza.

Inmerso en este conflicto interior, al cuidado vigía de su hermana, interpretada por Lesley Manville, en una exquisita actuación, no escapa de la posesión del amor que lo mismo intoxica que cura, que lo mismo envenena que sana; el amor que llegará, como un fantasma que no avisa pero se advierte, a través de Alma, caracterizada por Vicky Krieps. Reynolds Woodcock ha pasado su carrera dedicado al más mínimo detalle, al meticuloso arte de zurcir, bordar, diseñar, aplicar, pegar, colocar, pieza a pieza, botón a botón, al hilo invisible de una aguja que enhebrando la ilación de un vestido como si fuesen etapas, momentos, situaciones, recibe los halagos y a su vez el vacío de la soledad.

Es ahí, en ese juego solitario de pretender estar solo, anhelar estarlo o estarlo porque no hay alternativas, donde se anida la perfección de Day-Lewis como actor; su actuación es un poema de la interioridad que se confronta ante los ojos del otro, de ese otro que despierta lo que estaba dormido, que es capaz de dar vida al sentido de matarlo y revivirlo al mismo tiempo, primero en el engaño, después en el consentimiento de quien se abandona en el sentir, en el deseo, en ese hilo fantasma que teje las relaciones y los apegos.

 

3. Juegos de placer (Boggie Nights) 1997

Burt Reynolds, recientemente fallecido, leyenda, ícono y superestrella durante los años 70 y 80, tiene un momento de redención único en la extraordinaria visualización que Anderson hace de la industria pornográfica en el cine, Mark Wahlberg protagoniza Juegos de placer, la segunda cinta coral de Anderson, una aproximación puntual e hilarante que retrata con alta fidelidad una época y su contexto. 

El ascenso, el auge y la caída como proceso natural, artificial o inevitable de la industria cinematográfica, sirve como palestra para analizar las vertientes que el cine y el sexo ofrecen desde el capital, al tiempo que detalla, como una calenda de hechos factibles y supuestos, el paso de una década a otra y la percepción de su protagonista que, como si fuese un observador, ve incrementar y disminuir sus oportunidades como si el éxito se agotase al obtenerse.

Infidelidades, orgías, desengaños, promesas, engaños, adicciones, lujos, armas y el suicidio como una consecuencia del asesinato, serán los temas cruciales de una película que se inspiró en otro cortometraje de Anderson, The dick diggler story, y que basado en John Holmes, actor porno diagnosticado con el virus del VIH y que muriera en el año de realización del corto, Juegos de placer está dedicado a la influencia que Anderson recibió tanto de su vida como del cortometraje que realizara en 1988. Sendas nominaciones a los Premios Óscar para Burt Reynolds y Julianne Moore en la categoría de Actor y Actriz de Reparto respectivamente, y una más para Anderson como Mejor Guión Original, fueron parte de los galardones que la crítica otorgó a su segundo largometraje. 

 

2. Petróleo sangriento (There will be blood) 2007

Una de las mejores actuaciones de la historia, reconocida por propios y extraños como el retrato perfecto de una interpretación en pantalla, el Daniel Plainview de Day-Lewis es un personaje complejo, intempestivo, lo mismo predecible en el actuar que impredecible en el sentir, rudo y calculador, insostenible ante la espera y persistente en la búsqueda, el personaje alcanza matices sólo compatibles con la cátedra actoral de un consumado maestro.

Petróleo sangriento ha sido considerada de igual forma como una de las mejores películas del siglo XXI, la mejor quizá de la primera década de la centuria, y el legado de Daniel Day-Lewis a su trayectoria, y es que no podemos separar la lírica aguda, precisa y operística de Paul Thomas Anderson de la interpretación del actor británico. La fiebre del petróleo, su anhelo, la búsqueda permanente y desesperante del elixir negro que nace del mar y de la tierra, la persecución de su emerger y la industria que conllevan el mercar el capital y su riqueza, forman el corolario para la relación de Plainview con su hijo adoptivo por circunstancia, H. W., y con Paul Sunday o Eli Sunday interpretado a dualidad por Paul Dano. Dualidad que se enfrasca en la propia fe de un pueblo por su iglesia, en el fanatismo que converge en la fe y en la propia ambición.

A medida que el capital fluye como fluye el petróleo, también fluyen el recelo, la envidia, la avaricia y la escasa posibilidad de verse en la otredad de quien habita la tierra donde se vierte la sangre apegada al oro negro. Daniel Day-Lewis en el pináculo de su poder interpretativo y Paul Thomas Anderson en su plena madurez realizadora, hacen de Petróleo sangriento una obra maestra de la cinematografía universal y de Lewis el testamento fiel de un actor, su obra y su dejo para la historia que le recordará de forma presente como uno de los más talentosos, brillantes y artísticos actores de todos los tiempos.  

 

1. Magnolia (Magnolia) 1999

Era el fin del milenio, los temores, angustias, las filias y fobias dominaban las incipientes pero nacientes redes sociales y los medios masivos de comunicación; el Internet por completo se ponía a prueba para anunciar el cambio de siglo y sus consecuencias probables de caos y transformación; el advenimiento de un futuro incierto, del devenir y de su locura, de la incertidumbre. El fin de la historia, su reescritura, o el fondo de un agujero negro sin fondo, matizaron los últimos meses del año; la esperanza no era una constante, el miedo una posibilidad, la matemática caería y el mundo sucumbiría a sus propias reglas mediante siglas indescifrables. Nada de esto sucedió, al menos como estaba estipulado al darse las cero horas del primer día del año 2000.

Todo se dio más tarde, lento y de a poco. Después del año 2001 nada sería igual en el mundo. Nada; ni siquiera los temores volverían a ser los mismos, lo conocido sería desconocido y a partir de entonces la precaución sería hacia los imprevistos. Así también el cine avistó la degradación, el abandono, el suicidio colectivo de la desesperanza; Belleza americana se acuñaba como la película ganadora del Óscar a Mejor Película, pero una cinta estrenada en diciembre de 1999 quedaría en la memoria, no en la historia, como un aviso permanente de una sociedad que sigue en búsqueda de su espacio a destiempo.

Paul Thomas Anderson condensa la caída de la posmodernidad y su pesquisa de identidades en una pieza de dolor, arrepentimiento, vacío y desesperación; cada uno de los personajes interconectados con la casualidad, con la casualidad o con el infortunio, porta en sus líneas y sobre todo en sus expresiones la suma de todos los miedos y ansiedades que la falta de cariño, apego y motivos corresponden. La búsqueda de un estado de felicidad que parece no existir, la resignación, el sueño lúcido o las máscaras que cubren las secretas intenciones caracterizan las notas musicales de una canción compartida, de una risa amable, de una petición rota, de un intento fallido y de las buenas acciones sin objeto ni sentido. Magnolia es una bella página en la historia del cine contemporáneo, bella aunque duela, bella aunque asuste, bella aunque en sí misma parezca deplorable o poco atractiva.

La pléyade de grandes actuaciones deja su huella como si el papel fuese ese lienzo en donde caben las mareas, los temblores y el arcoíris al final de la tormenta. Julianne Moore, John C. Reilly, Philip Seymour Hoffman, William H. Macy, Felicity Huffman y Jason Robards -en su último papel-, entre otros, acompañan la poderosa, cínica, sensible y quizá mejor actuación en la carrera de Tom Cruise, para hacer de Magnolia una de las mejores películas de la década, una reflexión individual y colectiva sobre la paradoja, los sentimientos, apegos, la confirmación de un gran director y el advenimiento de una lluvia impregnada de los más vacíos aromas posmodernos. Cruise obtuvo su tercer Globo de Oro y tercera nominación al Premio Óscar como Mejor Actor de Reparto por el papel de Frank T. J. Mackey, personaje que ante el paso del tiempo se ha convertido en uno de culto para quienes analizan, estudian y reconocen el cine de Paul Thomas Anderson. Magnolia gravita momentos realistas, crudos y desconcertantes, lo mismo que pende intervalos surrealistas vestidos de existencialismo, desazón e incertidumbre, la causalidad y el azar agobian y liberan, castigan y redimen las cuitas de la vida como un caleidoscopio doloso de soplo y aliento.

 

* Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas El Surco y El Ítamo, que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades a nivel internacional. Dirigió los documentales La voz humana y Día de descanso. Es Director Editorial de Filmakersmovie.com.

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Un viso histórico y reflexivo a través de las 9 películas mexicanas que han sido nominadas al Óscar en la categoría de Mejor Película Extranjera

Con 10 nominaciones al premio de la Academia estadounidense de Artes y Ciencias Cinematográficas, incluida Mejor Película, Roma se convierte en la película mexicana más nominada de la historia del galardón, y Alfonso Cuarón, con cinco de ellas, se suma a una lista donde sólo aparece su nombre, al ser nominado a Mejor Director, Guión Original, Fotografía, Película y Película Extranjera. Fue a partir de la entrega de 1956 que la Academia determinó establecer como permanente la categoría de Mejor Película Extranjera en la entrega anual del premio Óscar. Aunque previamente había reconocido con galardones especiales a cintas de habla no inglesa como El ladrón de bicicletas de Vittorio De Sica o Juegos prohibidos de René Clément, no es sino con La strada, de Federico Fellini, que la selección y posterior nominación en dicha categoría adquiere forma y continuidad.

Desde entonces y a la fecha, sumando la reciente nominación de Roma dirigida por Alfonso Cuarón, nueve películas mexicanas han sido nominadas sin que alguna haya obtenido el codiciado premio. No obstante, las altas y casi seguras probabilidades de triunfo para el film situado en el México alboreo y convulsivo de los años 70, podrían anunciar la primera victoria de este rubro para el cine mexicano, que pese a haber recibido sendos premios individuales en diversas categorías, aún no obtiene el reconocimiento otorgado al colectivo de una película.

Si atendemos a las innumerables cintas emblemáticas del cine mexicano, advertimos que muchas -quizá mejores que las sí nominadas- no fueron consideradas para dicho premio, varias consagradas como María Candelaria, que hubiera podido serlo de haber existido para su tiempo la categoría, toda vez que cautivó el Festival de Cannes, al igual que otras joyas de la denominada “época de oro” del cine mexicano que antecedieron a la premiación: Vámonos con Pancho Villa, Los olvidados, La perla, Enamorada, Nosotros los pobres, La oveja negra, Distinto amanecer, Campeón sin corona, Flor silvestre o La mujer del puerto, entre otras.

Macario de 1959, de Roberto Gavaldón, fue la primera cinta mexicana nominada al Óscar en 1960, con la salvedad de que en 1957 Tizoc recibiera el Globo de Oro y Pedro Infante el Oso de Plata del Festival Internacional de Cine de Berlín, sin que la Academia incluyera la cinta. A partir de Macario se suscitaron 3 años consecutivos de nominaciones, Ánimas Trujano y Tlayucan se sumarían al legado.

Los años 60 vieron producir otras obras maestras que no alcanzaron dicha distinción: Los hermanos del hierro, Nazarín, El ángel exterminador, El esqueleto de la señora Morales, Tiburoneros, Viento negro, Los caifanes o incluso Mecánica nacional (que inauguró la siguiente década), por citar algunas. Fue hasta 1975 que la Academia tras 12 años volvió a considerar un film mexicano, Actas de Marusia, dirigido por el exiliado realizador chileno Miguel Littín, quien recién había entregado la obra cumbre del cine chileno El Chacal de Nahueltoro. El hiato fue abrumador, pasaron 2 décadas y 1 lustro para que una película mexicana fuese nominada; Canoa, Los albañiles, El lugar sin límites, La pasión según Berenice, El apando, Reed, México insurgente, Frida, naturaleza viva y Vidas errantes, por ejemplo, no tuvieron el viso de una industria que estando en crisis, atestiguaba el estreno de algunas joyas generacionales, y seguía produciendo hitos cinematográficos desde un presupuesto reducido pero líricamente punzante.

Con la llegada del denominado nuevo cine mexicano a finales de los 80 y principios de los 90, un serial de cintas se aprestó al reconocimiento internacional en los años por venir: Rojo amanecer, Danzón, Pueblo de madera, Sólo con tu pareja, El callejón de los milagros, La mujer de Benjamín, Profundo carmesí, Dos crímenes, La invención de Cronos, El coronel no tiene quien le escriba o la altamente popular Como agua para chocolate experimentaron críticas positivas y altas taquillas, pero sería hasta el año 2000 que el Óscar, tras un cuarto de siglo, volvería a nominar a las cintas mexicanas.

Así, la posmoderna Amores perros de Alejandro González Iñárritu irrumpió en la cinematografía internacional, sumando atención internacional hacia el cine mexicano, y a partir de ello la Academia ha nominado a El crimen del padre Amaro, El laberinto del fauno, Biutiful y ahora Roma, dejando en el camino a Y tu mamá también (aunque la nominó en otra categoría) o El violín (no postulada).

Cabe señalar que cintas como Babel, Gravedad, Birdman, El renacido y La forma del agua, nominadas a Mejor Película, fueron dirigidas por directores mexicanos, y de suyo, dos de ellas ganaron Mejor Película, y en cuatro de las mencionas también el premio a Mejor Director.

A continuación realizamos en DECÁLOGO un viso histórico y reflexivo a través de las nueve películas mexicanas que han sido nominadas al Óscar en la categoría de Mejor Película Extranjera. Al parecer Roma, por una parte, tiene la oportunidad y altas posibilidades de ser la primera realización en recibir la estatuilla para México, sumándose así a Chile, Argentina y España como los únicos países de habla hispana en ganar la presea y a Brasil, Argentina y Chile como los únicos latinoamericanos en recibirla; y por otra parte, con menores posibilidades, de ser la primera cinta en lengua no inglesa en ganar como Mejor Película. El orden de las cintas es meramente CRONOLÓGICO.
 

9. MACARIO 1960

Dir. Roberto Gavaldón

Obra cumbre de la cinematografía nacional, Macario es la pieza indispensable para comprender desde el cine la relación de las mexicanas y mexicanos con la muerte, una película fundamental para comprender la interculturalidad de nuestra costumbre, la valía de la tradición, las bases prehispánicas y coloniales, el mestizaje que le da fuerza a su propia creación simbólica. Roberto Gavaldón acusa la aceptación de que, por más que el protagonista sea generoso y convide lo que ha reservado en codicia, por más que busque el engaño, la burla o la ausencia, la muerte aparece al final para concluir su encargo. Macario, encarnado en la soberbia actuación de Ignacio López Tarso, solicita a su esposa, interpretada por la poeta y actriz Pina Pellicer, el egoísta y quejoso deseo por comerse un guajolote para sí solo, después de tener que compartirlo con sus varios hijos, a partir de esa ida al campo, se suceden una serie de acontecimientos que hacen de la película un mosaico de mexicanidad único. Macario encuentra al Diablo, a Dios y a la muerte, quienes le solicitan les comparta un pedazo a cambio de diversas recompensas, él acepta pactar con la muerte por la compasión de verle desvalida en el peso.

A cambio de su solidaria acción, recibe el don de saber dónde podrá y no podrá aparecerse la muerte en los enfermos y en los sanos al mismo tiempo, y de esa manda, Macario recibe insospechados y provechosos beneficios que le llevarán a un final angustioso, lleno de velas que representan vidas, una de ellas la de él que se agota como se agotan todos con el tiempo. Macario integró una quinteta de cintas que incluía la italiana Kapo, La verdad del director francés Henri-Georges Clouzut, El noveno círculo de Yugoslavia, y la ganadora, la sueca El manantial de la doncella, del mítico Ingmar Bergman, en una de las dos victorias que el consagrado director tuvo sobre cintas mexicanas en la categoría de película extranjera en aquellos 3 años dorados de nominaciones consecutivas.

Con un guión basado en el relato de B. Traven, Macario fue la primera película mexicana nominada al premio Óscar a Mejor Película Extranjera, e igualmente nominada a la Palma de Oro del Festival de Cannes donde resultó ganadora de Mejor Fotografía para Gabriel Figueroa. Gavaldón rescata la dualidad del México rural y el urbano, con las creencias y cosmovisiones mestizas, tal como hiciera en otras de sus cintas, en especial El rebozo de Soledad (1952), por citar un ejemplo. En Macario busca hacer un retrato de la sociedad ambientado en la época colonial pero sin dejar de hacer puntilla de la dual realidad que el México aspirante al urbanismo vive, tras los dejos revolucionarios y posrevolucionarios, con sus temas pendientes y un incierto devenir de velas encendidas en las grutas y en la expectativa de su relación con la muerte.

Macario sigue siendo un referente en diversas plataformas para celebrar desde el cine el Día de Muertos, y se ha convertido en un clásico referencial de la cosmovisión del mexicano. Para mi gusto, Macario es la mejor película mexicana que haya sido nominada al Óscar, y una de las mejores en la historia del cine mexicano.

 

8. ÁNIMAS TRUJANO 1961

Dir. Ismael Rodríguez

Dirigida por el icono Ismael Rodríguez, Ánimas Trujano o El hombre importante (como se denomina de igual forma) es una de las más impactantes, extraordinarias y significativas cintas de la cinematografía mexicana.

Rodríguez, quien hiciera de Pedro Infante un actor de culto, símbolo popular y de una era con personajes adheridos a la piel de las y los mexicanos, había entregado varias obras referenciales de su tiempo, del desarrollo estabilizador y del México posrevolucionario que se adentraba a los tiempos urbanos con el sentido del sistema político mexicano por legitimar y consolidar símbolos: La oveja negra, Los tres huastecos, A. T. M., Nosotros los pobres y Ustedes los ricos, dos portentosas primeras partes de una trilogía memorables, todas las anteriores protagonizadas por Infante, quien a sus órdenes ganaría el Oso de Plata del Festival Internacional de Cine de Berlín gracias a Tizoc, una de sus menos celebradas colaboraciones juntos pero que sin embargo, también recibiera el Globo de Oro, en una época donde por igual Mario Moreno “Cantinflas” conquistaba Hollywood.

Ánimas Trujano se sumó a la tercia de obras maestras que Rodríguez dirigió a principios de los años 60 y en las cuales no actúa el para entonces fallecido Pedro Infante. Así, Los hermanos del hierro y El niño y el muro, presentaron a Rodríguez la oportunidad de experimentar nuevos visos actorales e interpretativos en sus protagonistas. No obstante lo anterior, Ánimas Trujano era un papel pensado ex profeso para el ídolo de México, y el reemplazo, por así llamarlo, que encontró el genio mexicano, fue por demás llamativo y polémico, el actor fetiche de Akira Kurosawa, Toshiro Mifune. El actor japonés de gran reconocimiento internacional era el rostro de obras de arte universalmente reconocidas: Rashomon, Los siete samuráis y Yojimbo, entre otras. El reto actoral sería titánico, y Mifune lo aprobó con creces.

Columba Domínguez, Flor Silvestre y Antonio Aguilar integran un elenco abocado a la exploración de los símbolos religiosos, místicos y mestizos del México rural idealizado por la Revolución mexicana y atendido desde un sistema político en el México posrevolucionario, que lo mismo critica que vanagloria el apasionamiento, el fanatismo y la devoción como una suerte de identidad mexicana, o lo que bien pudiera explorarse como mexicanidad, los símbolos de lo mexicano. Basada en la novela de Rogelio Barriga Rivas, Ánimas Trujano narra la historia de un indígena que añora ser mayordomo en las fiestas patronales de su pueblo, máxima distinción otorgada para tal celebración.

Trujano se caracteriza por tener un comportamiento desordenado, vicioso, arisco, y su condición de pobreza le tiene alejado de su sueño, pero una serie de situaciones que enhebran la suerte, la fatalidad y el desamor, darán un giro de estatus en el que sin más principios que la ambición del cargo, conducen a Trujano hacia un periplo sin escrúpulos con tal de obtener el ansiado cargo. Mifune realiza una actuación imponente, su gesticulación es tan perfecta que el doblaje del enorme Narciso Busquets calza a la perfección con el histrión, lo que comulga con la idealización que Rodríguez tenía del binomio actor-personaje.

Las relaciones humanas van y vienen en un laberinto construido a partir de la ambición, el poder, el reconocimiento, el respeto y la admiración, propios del vínculo a destajo que se genera entre quien ostenta el capital y quien trabaja las tierras ajenas en este pueblo oaxaqueño, que bien simula el contexto rural de su trama. Aquello que somos capaces de hacer para romper los esquemas impuestos por la comunidad, las costumbres y la circunstancia. Ánimas Trujano compartió nominación con Plácido de España, Amor inmortal de Japón y Harry y el mayordomo de Dinamarca, las cuales vieron triunfar a la cinta sueca A través del espejo, dirigida por el maestro Ingmar Berman en uno de sus varios triunfos en esta categoría.
 

7. TLAYUCAN 1962

Dir. Luis Alcoriza

El director y guionista Luis Alcoriza, colaborador a complicidad de Luis Buñuel en su periplo mexicano, había coescrito el guion de la obra maestra Los olvidados en 1950, una de las películas cumbre del cine mexicano en su época de oro y cuyo registro de crítica social pudiera afianzarse en un carácter fundacional del realismo social de la cinematografía con el surrealismo mexicano propia del enorme Buñuel en una cruel y dolorosa poética. Tlayucan es una de las comedias rurales mejor logradas del cine latinoamericano, una puntillosa exploración de fe, religión y moralidad, que a modo de trama comunal brinda un viso lo mismo ingenuo e inocente que pícaro y calculador, al tiempo que conjuga la alteridad de sus personajes a través de una confrontación desde lo religioso, moral y ético por una parte, con la avaricia, la sedición y la codicia por otra.

El silencio de Dios como premisa de la desesperación y el infortunio, la enfermedad de un hijo y la solícita súplica de un padre en la iglesia, logran que por una divertida y anecdótica confusión, el silencio se haga palabra y Dios manifieste una señal de apoyo al desahucio, tomar la perla que adorna la imagen patronal de santa Lucía. Eufemio Zárate, protagonizado por el recio Juan Aldama, es descubierto por el mismo flash de cámara de unos turistas, una luz artificial más que divina, Zárate aduce la venia. Las fotos son testigo gráfico del suceso y el pueblo enardecido decide lincharle; sin embargo, como suerte de la fatalidad vuelta comedia por el genio del director, la perla es engullida por uno de los cerdos de la esposa de Eufemio. La espera de que sea evacuada y una búsqueda de milagros por devolverla desatan vericuetos divertidos y aleccionadores por igual, que bien funcionan para analizar la reflexión de lo mexicano.

Noé Murayama en un papel extraordinario, Norma Angélica Ladrón de Guevara, Jorge Martínez de Hoyos, Anita Blanch, el eterno Pancho Córdova y el legendario Andrés Soler, conforman un corolario interpretativo que dejó un legado indeleble en el canon cinematográfico mexicano. Alcoriza volvería a retratar a México ahora desde lo urbano, desde la clase media que iba en aumento y definiendo en su integración una nueva cultura, con la realización en 1970 de Mecánica nacional, que de la mano de Lucha Villa, Manolo Fábregas, Gloria Marín, Héctor Suárez y una irreverente y gloriosa Sara García, alcanzaría las más altas notas de un México que asumiría el fin de una época y el inicio de una nueva con todo y los bemoles que representan los cambios derivados de movimientos sociales, ajustes financieros y desplazamientos urbanos. Tlayucan dirimió los honores con la italiana Cuatro días en Nápoles, la brasileña Pagador de promesas, Electra del director griego Michael Cacoyannis, y la ganadora Cybele y los domingos que, dirigida por Serge Bourguignon, obtuvo el premio para Francia.

 

6. ACTAS DE MARUSIA 1975

Dir. Miguel Littín

Miguel Littín formó parte de los artistas, intelectuales y académicos chilenos asilados en México ante el golpe de Estado contra el presidente Salvador Allende y la posterior instauración de la dictadura de Augusto Pinochet.

Littín había dirigido, tal como enunciamos con anterioridad, una de las más emblemáticas películas latinoamericanas, una tragedia de la vida real, que profundizaba los instintos primitivos y las reacciones más viscerales del ser humano y de la sociedad como contexto: El Chacal de Nahueltoro, la cual tuve oportunidad de apreciar gracias al director italo-chileno Andrés Palma Buratta, quien la ubica junto a Julio, comienza en Julio, La frontera, Caluga o menta, entre otras, como una de las más grandes cintas chilenas. Actas de Marusia, más que hablar de México, aborda un suceso igualmente trágico en el desierto chileno, justo en la zona minera en cuyo nombre se inspiró el título, y que recaba los hechos históricos de una revuelta obrera, el autoritarismo exacerbado de los poderosos por evitar que los trabajadores se unieran en sindicatos. Esta declaratoria, basada en hechos acontecidos en los años 20, es una franca crítica de anuncio y advertencia de lo que serían las expresiones populares o la libertad de expresión en el Chile por venir.

Reconocidos actores mexicanos, Diana Bracho, Patricio Castillo, Eduardo López Rojas, Salvador Sánchez, Patricia Reyes Spíndola y Ernesto Gómez Cruz, entre otros, conforman el elenco que presenta una amplia diversidad de posicionamientos reducidos a la dualidad de la violencia y el sometimiento, donde los anhelos de libertad y emancipación a prebenda del estipendio presentan un poderoso argumento cinematográfico. La tierra prometida de Andrzej Wajda por Polonia, Sandakan No. 8 de Japón y Esencia de mujer por Italia, contendieron junto a la cinta de Littín contra la obra maestra Derzu Usala, que irónicamente y en un hecho de suma curiosidad, participó representando a Rusia en lugar de a Japón, toda vez que su director, el legendario Akira Kurosawa, realizó esta cinta con presupuesto ruso.

 

5. AMORES PERROS 2000

Dir. Alejandro González Iñarritu

Fue justo en el año 2000, en pleno cambio de siglo y milenio, entre los blockbusters y las cintas de autor más orientadas a los festivales, en la exploración de una modernidad que había agonizado para alcanzar la posmodernidad con sus matices eclécticos, fragmentarios y contraculturales, que Amores perros llegó como un torbellino que presentaría al mundo un nuevo director, Alejandro González Iñárritu.

Locutor, publicista y director del experimento televisivo Detrás del dinero, con Miguel Bosé en su elenco, Iñárritu debió aguardar 5 años más para hacer su debut con una de las mejores óperas primas del cine mexicano, una extraordinaria aproximación a la posmodernidad, a las relaciones humanas desde los instintos, a la violencia depositada en los sentimientos cuando son viscerales más que sentidos, y aducida por la pelea de perros como significado de la reacción irracional del ímpetu.

La película converge su trama unida por un accidente de tráfico que funge como palestra para la resolución de conflictos en sus personajes: Octavio y Susana, Daniel y Valeria, así como El chivo y Maru, son las tres historias que comulgan en espacio y tiempo para derivar sus pasados y presentes dejados a vera de la audiencia. Gael García Bernal, Adriana Barraza, Emilio Echevarría, Jorge Salinas y Vanessa Bauche, entre otros, integran el elenco de esta película fundamental del cine mexicano del nuevo milenio. Amores perros fue el epítome sumario de la relación director-autor que Iñárritu consolidó con Guillermo Arriaga; a esta cinta seguirían 21 gramos y Babel, ambas con nominaciones al premio Óscar, tanto en actuaciones la primera como a Mejor Película la segunda, pero fue la película estrenada en el Festival de Cine de Cannes, que alcanzó a ser reconocida con nominaciones e incluso triunfos en diversas entregas, como los Globos de oro y el BAFTA, antes de competir por el premio Óscar.

Con Amores perros se rompió un hiato de 25 años sin México nominado en lo colectivo, y la atención hacia el cine nacional y sus histriones fue notorio. La película también introdujo el estilo de esa mancuerna creativa, la concatenación de historias enhebradas por un mismo suceso. Divididos caemos de la República Checa, Cualquiera es famoso de Bélgica, El gusto de otros de Francia y la portentosa El tigre y el dragón del maestro Ang Lee, quien lograría el triunfo para Taiwán.

 

4. EL CRIMEN DEL PADRE AMARO 2002

Dir. Carlos Carrera

Dirigida por Carlos Carrera y protagonizada por Gael García Bernal y Ana Claudia Talancón, El crimen del padre Amaro causó gran revuelo y un éxito taquillero notable durante su estreno en México, una seguidilla de programas televisivos se realizaron inspirados en el debate religioso y pagano de su trama.

La doble moral, los instintos, la vocación y los escándalos religiosos derivados del celibato sacerdotal, se volcaron en una apreciación disímil y variada desde distintas ópticas, superiores a todas luces a su propia valía cinematográfica. El éxito de Amores perros e Y tu mamá también catapultó con creces el impacto que tuviera la siguiente gran película mexicana: El crimen del padre Amaro recibió por ende la sinergia, acentuada por la clasificación nuevamente polémica que adhería el morbo atractivo de la censura. Su elenco, una combinación atractiva y sugerente bajo una dirección pausada y equilibrada que, sin aspavientos ni puntos álgidos, conduce la historia a buen término.

Héroe de Zhang Yimou, por China, El hombre sin pasado del maestro Aki Kaurismaki, por Finlandia, y Zus y Zo por Holanda, completaron la terna encabezada por la espléndida En algún lugar de África, que por Alemania le dio el triunfo a Caroline Link; en mi opinión, El crimen del padre Amaro es la cinta más débil narrativamente hablando de las nueve que hasta el momento han sido consideradas para el galardón; una historia de amor imposible, que con la pasión como revulsivo de las emociones e instintos, se convirtió en una de las nominadas más vistas por el interés que despertó la pasión de su trama en un país profundamente religioso y por el entorno de escándalos en la iglesia católica, que justo en ese momento se detonaban con fuerza.

 

3. EL LABERINTO DEL FAUNO 2006

Dir. Guillermo del Toro

Obra maestra de la cinematografía de la primera década del siglo XXI, El laberinto del fauno alcanzó un reconocimiento casi unánime desde su realización, recibió el premio BAFTA a Mejor Película de Habla No Inglesa y fue nominada a Mejor Película Extranjera representando a México en los premios Óscar con varias nominaciones, de las cuales ganó tres, incluyendo sendos galardones para artistas mexicanos como Eugenio Caballero en el arte y Guillermo Navarro en la fotografía. Guillermo del Toro, quien fue nominado e Mejor Guión Original, deja alma, corazón y poesía en esta bella cinta también ambientada en la guerra civil española.

Ivana Baquero como Ofelia, Sergi López como El Capitán y Maribel Verdú como Mercedes, ofrecen un trinomio de extraordinarias actuaciones que generan lo mismo empatía como Sofía que repulsión como El Capitán, atendiendo a las intenciones de sus motivos. Guillermo del Toro se adentra en la estructura narrativa en dos planos que aunada a su trama emocional, presenta la crítica y la denuncia de la guerra pero también rebasa el presupuesto histórico para delatar el abuso femenino, el abuso infantil, la ambición, la tragedia de las luchas fratricidas, las consecuencias de los conflictos entre bandos, la no victoria en la guerra y la imaginación como un escape de la realidad. La banda sonora de Javier Navarrete es una melancólica, sentida y armónica compañía que acompasa los recovecos que Ofelia explora por los confines de la fantasía por los que sigue su paso entre las persecuciones de republicanos por el franquismo que extermina los últimos suspiros de sublevaciones, y su nueva vida en un poblado norteño de España. El portal, elemento indispensable en el imaginario de Del Toro, permitirá que Ofelia dé sentido a los cuentos que le apasionan y acuda a vivir su propia fábula de princesas, seres mágicos e inmortalidad, que acuerdan el anhelo de habitar el mundo de los humanos, cuando ella, quizá, quiere habitar el mundo de la fantasía, esa misma que la fábula del director mexicano presenta con angustia, dolor y esperanza.

Ofelia bajo la cueva de la curiosidad encuentra a un fauno que será su propio puente con el mundo de las hadas, la magia, la inmortalidad y la muerte de su padre, y en la ilusión por habitar ese lugar de encuentro, accede a la tercia de pruebas que le solicita el fauno, interpretado por Doug Jones en una coreográfica actuación sinfónica de quien será a la postre el actor fetiche de Del Toro como Andy Serkis lo es para Peter Jackson. Cada una de las pruebas conjuga riesgo como riesgo que clandestinamente corren al armar a la resistencia sus conocidos, quienes después serán una especie de amigos al exilio de la rebeldía. Y mientras resistir es un elemento de resiliencia, la madre de Ofelia vive su propio rosario de dolores al estar embarazada del Capitán y no valer para él nada más que el vientre donde se anida el bebé que viene en camino. Es la maldad del Capitán un elemento revulsivo en la percepción de Ofelia, que contrasta con su inocencia, bondad e ilusiones; y es la tiranía de su causa beligerante la que contrasta con los anhelos de libertad de los republicanos.

Dos dimensiones, dos mundos, dos desenlaces, la vida y la muerte como únicas posibilidades determinadas por la guerra, conforman el ambiente decorado por árboles, llanuras y nubes oscuras de soles donde Ofelia busca la vida al procurarla en el cuidado de una raíz de mandrágora que semeja la enfermedad y su cura, una acción que provoca dolor y que genera la acción de sanar la herida. Todos los elementos que dan forma al cine de Guillermo del Toro aparecen el El laberinto del fauno de la mejor forma posible: el relato que une la fantasía con la realidad, la historia y la leyenda, la cueva de Platón, los laberintos de Borges, sus entradas y sus salidas, los insectos y los monstruos, la naturaleza y el artificio, el fauno y el jengibre, las hadas y los portales que separan dos mundos y los unen, así, tal como sucede con los seres humanos y sus ideologías, tal y como el mundo de la realidad imagina portales que hacen posible la realización de los sueños.

El laberinto del fauno obtuvo seis nominaciones y ganó tres premios Óscar, destacando el de mejor fotografía para el mexicano Guillermo Navarro. Era la amplia favorita en la terna, ya que de hecho competía por el galardón a Mejor película y Mejor Guión para Del Toro. Sin embargo, fue sorprendida por una de las consideradas mejores películas del siglo, la alemana La vida de los otros, dirigida por Florian Henckel. Después de la boda de Susanne Bier por Dinamarca, Días de gloria de Algeria y Agua, cinta canadiense dirigida por Deepa Mehta, completaron la categoría.
 

2. BIUTIFUL 2010

Dir. Alejandro González Iñárritu

Una reflexión acerca de la migración, el devenir incierto, la consigna de la vida a punto de concluir y la delegación del abandono por el auspicio de peregrinos, es la resulta de la primera experiencia de Alejandro G. Iñárritu en la cinematografía como guionista en solitario, lo que inaugura una nueva etapa en su canon fílmico. Biutiful contendió contra dos imponentes obras maestras, la canadiense Incendios, de Denis Villeneuve, y En un mejor mundo de Susanne Bier, que por Dinamarca, coronó el dogma con el retrato de una crisis familiar en medio de la crisis humanitaria, oda de profunda interioridad desde el reflejo que la adultez infiere en la infancia.

Biutiful, al igual que sus principales rivales en la categoría, explora la interioridad desde el personaje, lo cual abonó a la nominación del actor Javier Bardem a Mejor Actor. Una descripción de Barcelona con aguda conexión histórica de momentos fundacionales en la relación de Uxbal, su protagonista, con México, la guerra civil, la posguerra, las chabolas, y la playa que lleva y trae del mar anhelos migrantes. La película es un trazo donde fluye la capacidad del protagonista próximo a la muerte con otros que han partido, así su relación con espíritus funge como un emisario del anhelo que recién ha partido. A medida que disminuyen las fuerzas en Uxbal, la astenia permanente adquiere tintes de supervivencia y redención individual, brindando una cuita de oportunidad manifiesta y supervivencia colectiva a su problemática social. Lo anterior permite al director ahondar en las relaciones humanas, anhelos y vicisitudes que caracterizan al fenómeno migratorio. Las miles de historias de tragedia, muerte e indignas condiciones humanas derivadas del hacinamiento y la clandestinidad coaccionada por la ley son apuntadas al horizonte y la profundidad del mar en la mirada de Uxbal, donde las situaciones, contextos, desigualdad y desamparo universales cohabitan el entorno del filme como una conciencia latente.

 

1. ROMA 2018

Dir. Alfonso Cuarón

Roma aborda un tema muy especial para mí, no sólo por el afecto hacia la zona habitacional a la que hace referencia y le intitula en la Ciudad de México, la etapa histórica que envuelve, la cual habitaron mis padres en esos inicios de los años 70, sino también por los tópicos que resguardan los andares de una familia de clase media. Roma describe los movimientos sociales derivados de la trágica gresca estudiantil de finales de los años 70, el México urbano, las guerrillas ocultas y expresas, así como los grupos paramilitares insertos en el decenio populista que iniciaba, así como la lucha por los derechos humanos y laborales de las mujeres trabajadoras del hogar. La reacción de la audiencia ha sido por demás elocuente, la crítica ha catalogado la película entre lo más granado del director mexicano, apuntándole una exitosa travesía por el corredor de los más prestigiosos premios de la industria.

Su trama describe la escala de grises de una ciudad que se aleja del desarrollo estabilizador para adentrarse en los albores de una jornada de fatalismo y esperanza. Y mientras el contexto nos depara atestiguar una etapa histórica de México, recorremos calles, parques, esquinas y edificios que al estruendo de la tierra sufrieran el duelo en los septiembres negros de 1985 y 2017, y que siguen firmes habitando el tiempo que pasa tras el cristal de un automóvil, la relación desgastada de un matrimonio, o la jornada laboral de una mujer y su propia historia de abandono.

10 nominaciones al Óscar, destacando Mejor Película, Película Extranjera, Director, Actriz, Actriz de Reparto, Guión Original y Fotografía para el propio Cuarón, que posa su película en un impecable banco y negro a escala de grises que resulta evocador de la nostalgia y provocador de los sentidos, inserto en un entorno social que bien podría incluir los tintes rojos de su tiempo, la fotografía de la cinta es impecable. Fue en 2015 cuando tuve oportunidad de dirigir el documental Día de descanso, narrado por Marcelina Bautista Bautista y producido por Perla Atanacio, el cual aborda la lucha de mujeres trabajadoras del hogar por la defensa y procuración de sus derechos humanos y laborales. De ahí que la referencia desde el realismo social que aborda el director me pareció por demás destacable al reflejo de quien habita un hogar a salario y enfrenta condiciones de desigualdad, discriminación, racismo, y la descarga de energía familiar volcada en quien es testigo y partícipe de sus días.

El testimonio de quien migra por el estipendio, y al tiempo que pasan sus días en casa ajena, limpiando lo que no es ni será suyo más allá de sus propias emociones, vive el amor, el desamor y los sueños. Los sucesos históricos desde lo individual de su vivencia y desde el colectivo que la implica. Una testigo que, ambientada en la perspectiva de hace 4 décadas, hace puntilla en la actualidad de un país que parece no haber cambiado del todo.

 

* Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas El Surco y El Ítamo, que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades a nivel internacional. Dirigió los documentales La voz humana y Día de descanso. Es Director Editorial de Filmakersmovie.com.