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Científicos logran revertir la dirección del tiempo en una computadora cuántica

Ciencia

Por: pijamasurf - 03/20/2019

Un fascinante y complejo experimento teórico logró revertir o 'rejuvenecer' el tiempo en un sistema cuántico

Investigadores del Instituto de Física y Tecnología de Moscú han logrado algo que parece a primera vista asombroso. Junto con colegas suizos y estadounidenses, pudieron regresar un estado cuántico en una computadora cuántica una fracción de segundo al pasado, invirtiendo así la llamada flecha del tiempo y, aparentemente, violando la segunda ley de la termodinámica.

Ahora bien, todo esto es bastante teórico, pues el trabajo que presentaron consiste primero en la descripción de una máquina de movimiento perpetuo, luego una hipótesis en la que discuten la violación de la segunda ley de la termodinámica a través de un aparato de Maxwell y luego la "creación artificial de un estado que evolucionó en una dirección opuesta a la flecha termodinámica del tiempo". Así que esto se ha logrado solamente en una computadora cuántica, aunque no por ello deja de ser aplicable al mundo real, o en teoría, así debería ser. 

"Supongamos que el electrón está localizado cuando comenzamos a observarlo", dijo Andrey Lebedev, coautor del estudio. "Las leyes de la mecánica cuántica nos impiden conocer su ubicación con absoluta precisión, pero podemos delinear una pequeña región donde el electrón está localizado".

La evolución del estado del electrón está regida por la ecuación de Schrödinger, la cual traza las "reglas" para el movimiento de un electrón en el vacío, sin distinguir el flujo del tiempo, pero sí determinando que la región donde se mueva el electrón se expandirá velozmente. El comunicado de la investigación explica:

En resumen, el sistema tiende a hacerse más caótico y la incertidumbre sobre la posición del electrón crece. "Sin embargo, la ecuación de Schrödinger es reversible", añade Valerii Vinokur, científica en el Laboratorio Nacional Argonne (EEUU) y también participante en el artículo; "Matemáticamente, esto significa que, bajo cierta transformación, la ecuación describe una relocalización de algunos electrones hacia esa pequeña región del espacio durante el mismo período". Este fenómeno, que en teoría podría ocurrir debido a una fluctuación aleatoria en el fondo cósmico de microondas que impregna el universo, no se da en la naturaleza pero sí puede ocurrir a escala muy, muy pequeña. Como los estados cuánticos.

Los científicos calcularon la probabilidad de que uno de estos electrones viajara a su pasado reciente (de una fracción de segundo) y concluyeron que, si uno se pasaba toda la historia del universo (13 mil 700 millones de años) observando cada segundo 10 mil millones de electrones, esta regresión al pasado sólo se daría una única vez y el electrón apenas retrocedería en el tiempo una diezmilmillonésima parte de 1 segundo.

Se trata de algo bastante abstruso, si bien fascinante. Aunque algunos científicos, como Alberto Ibort, creen que el término que debería usarse no es "reversión temporal", sino "rejuvenecimiento de un sistema cuántico".

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La neurociencia da la razón a Freud: el inconsciente define la realidad

Ciencia

Por: pijamasurf - 03/20/2019

Sigmund Freud tenía razón: nuestra mente está habitada por una entidad desconocida que domina nuestra conducta

En el pensamiento occidental, la figura de Sigmund Freud ocupa un lugar prominente, en particular por sus contribuciones al conocimiento de la conciencia humana. Si bien esta ha sido una cuestión que ha cautivado al ser humano a lo largo de su historia, Freud fue el primero en realizar sus observaciones sobre la psique de una manera científica, es decir, a partir de la observación dirigida y sistemática, con la puesta a prueba de ciertas hipótesis y la verificación de resultados. Según manifestó él mismo en diversos momentos de su trayectoria, Freud se consideró siempre un científico, y a lo largo de su vida intelectual procedió como tal.

Fue gracias a dicha labor que Freud realizó algunos de los descubrimientos más decisivos sobre el funcionamiento de nuestra mente. En una época en la que no existían las radiografías o las máquinas de resonancia magnética, Freud fue capaz de entender que un pensamiento no es igual en dos personas y que dicha diferencia radical modela la manera en que habitamos el mundo. Y una vez que se dio cuenta de esto, el médico de Viena dio otro paso para preguntarse en qué radica dicha diferencia.

Fue así, usando casi exclusivamente las herramientas de su observación, su intuición y su vasta cultura, que Freud arribó a la noción del inconsciente y la importancia capital que éste tiene en la conducta humana. Grosso modo, Freud entendió que la mente se divide en dos grandes partes: lo consciente, que es de lo que nos damos cuenta sobre nosotros mismos, nuestra percepción, nuestros pensamientos, etc.; y lo inconsciente, que es como un gran mar sobre el cual flota nuestra conciencia, hecho sobre todo de recuerdos, imágenes fragmentadas, ideas reprimidas, pensamientos de los cuales tenemos una vaga idea pero no alcanzan la superficie de nuestra percepción… y sin embargo, son los que dirigen lo que hacemos, lo que pensamos, lo que decimos, etcétera. 

Si Freud aseguró que los descubrimientos del psicoanálisis infligieron una “herida narcisista” al ser humano fue porque le hizo ver que, en esencia, algunas de nuestras cualidades más preciadas como el albedrío, la voluntad y otras afines son, por decir lo menos, cuestionables, pues en buena medida el ser humano es una especie de “marioneta” controlada por una entidad que paradójicamente es al mismo tiempo desconocida e interna, esto es, en la mayoría de los casos el sujeto ignora aquello que dirige su existencia pero que vive en su propia mente.

Dado el material con el que Freud trabajó para llegar a estas conclusiones –sueños, recuerdos reprimidos, perversiones sexuales (entendidas en un sentido amplio del término, no moral)–, muchos de sus descubrimientos fueron inmediatamente cuestionados. Si ya a nivel subjetivo el ser humano suele resistirse a hacer frente a ciertas verdades sobre su condición, las cosas no son muy distintas a nivel social. Por lo demás, como hemos dicho antes, por los recursos con los que Freud contaba en su época parecía increíble que un solo hombre hubiera recorrido con tal precisión los laberintos de la psique humana y hubiera trazado el mapa necesario para recorrerlos.

Ahora, más de 100 años después de la publicación de los primeros escritos en los que Freud comenzó a definir el psicoanálisis y hablar del inconsciente, la neurociencia contemporánea le da la razón y confirma que nuestra manera de concebir la realidad y, por lo tanto, actuar en ella, está determinada por todo aquello que se encuentra en la región inconsciente de nuestra mente.

Entre otros, el neurocientífico estadounidense David Eagleman, a través de sus investigaciones, ha encontrado pruebas tanto de la existencia del inconsciente como de su efecto en nuestra conducta cotidiana: “En vez de que el cerebro registre pasivamente la realidad, lo cierto es que la construye de manera activa”.

De acuerdo con los estudios dirigidos por Eagleman, dicha construcción de la realidad ocurre en su mayor parte de manera inconsciente. La manera en que los pensamientos surgen, por ejemplo, o la forma en que una decisión se toma, son procesos que, según se ha constatado, no ocurren directamente, sino que más bien como resultado de la intervención de distintos procesos mentales de los cuales el sujeto no se da cuenta.

En ese sentido, Eagleman también ha realizado experimentos en los que encuentra evidencia de que la parte inconsciente de nuestra mente es capaz de percibir fenómenos que una persona no registra conscientemente. El inconsciente suele ser o más rápido o más perspicaz que nuestra conciencia o, en otro aspecto, posee la capacidad de hacer conexiones con material almacenado en nuestra mente que no necesariamente tenemos en cuenta en determinado momento. Esto explicaría fenómenos como la inspiración creativa o el hallazgo súbito de una respuesta (como Arquímedes y su famoso “eureka”, o la manzana con la que Newton se dio cuenta de la existencia de la fuerza de gravedad).

Eagleman sugiere no sólo que Freud estaba en lo cierto en cuanto al dominio del inconsciente sobre la percepción humana, sino también que dicha región de nuestra mente conserva un enorme potencial, tanto en términos vitales como creativos.

Sin duda quedan muchas investigaciones por hacer, pero ante este panorama quizá sea momento de aceptar que pocas veces estamos en verdadero dominio de lo más íntimo y propio de nosotros mismos: nuestra mente.

 

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