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Nada sutiles fotos de personas comiendo en su escritorio

Sociedad

Por: pijamasurf - 03/03/2019

Un poco de inspiración para salir a comer y desconectarse un rato

La estética (o antiestética) de los almuerzos en el escritorio, ante la pantalla. Esto es lo que ha retratado el fotógrafo Brian Finke con su serie Desktop Dining. Finke tomó estas fotos para la revista del New York Times visitando 10 diferentes compañías en estados como California, New Jersey, Illinois y Nueva York.

Finke siguió un método poco sutil: simplemente dar vueltas por las oficinas y ubicar a un prospecto, clavarle un flash y capturar su imagen. Las fotos tienen esta cualidad de ser "en tu cara". Claro, algunas personas no aceptaron aparecer en la serie, pero otras entraron en el papel, según explica Finke a Wired. Estos son "epicúreos de escritorio".

Por otro lado, quizá estas imágenes cumplan una función social positiva, al inspirarnos a dejar de comer en el escritorio, pues así nos vemos, y quizá priorizar la estética, la armonía y la vida balanceada saliendo a caminar un poco y comiendo en un lugar menos atiborrado, y aun socializar y dejar el ansia de estar produciendo. Pero sobre todo, y esto es lo más importante, desconectarnos por unos minutos. Si es posible, incluso no ver el celular durante toda la comida. He ahí algo realmente provechoso.

 

 

 

 

 

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El fascinante hallazgo de la dentadura de lapislázuli de una monja medieval

La iluminación de manuscritos en la época medieval y en el Renacimiento fue algo hermoso y fascinante, de donde se desprenden cosas como los manuales alquímicos o una monja con dientes de lapislázuli. 

Un grupo de científicas examinó el sarro acumulado en los dientes de una monja que vivía en un pequeño convento en el siglo XI y halló una notable cantidad de lapislázuli, la piedra preciosa usada también como pigmento. El lapislázuli fue el pigmento más valioso de esa época, pues generaba el azul de ultramar con el que se hermoseaban tablas, frescos y manuscritos. Hasta que se descubrió América, la única fuente de este pigmento era Afganistán, lo cual lo hacía sumamente caro.

Los hallazgos muestran que las mujeres también fueron parte de ese oficio preciosista que era iluminar manuscritos. Las investigadoras del Instituto Max Planck creen que el caro azul del lapislázuli llegó a los dientes de la monja debido a que ésta tenía que afinar sus pinceles metiéndoselos a la boca. Se encontraron hasta 100 partículas de lazurita en el sarro en tan sólo un diente, con un tamaño medio de 10 micras, según informa El País

Otra teoría sugiere que el lapislázuli en los dientes podría tener como causa la llamada "osculación devocional", la costumbre de besar los textos sagrados, algo que llegó a estar de moda en la Edad Media y que quizá debería de volverse a poner de moda.

Sólo queda imaginar la sonrisa de lapislázuli de aquella monja ilustradora, o ¿acaso un beso azul sagrado?