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Meditar provoca angustia y miedo en al menos 2 de cada 10 personas (ESTUDIO)

Buena Vida

Por: pijamasurf - 05/11/2019

La meditación no es el remanso de paz y tranquilidad que algunos prometen

En los últimos años, la meditación ha ganado terreno en la cultura occidental, en cierta medida porque se le ha presentado como una especie de "antídoto" a algunos de los efectos más nocivos del estilo de vida imperante en nuestras sociedades. 

La prisa en que vivimos, el deseo de tenerlo todo bajo control y la obsesión por estar siempre ocupados son algunas de las situaciones propias de nuestra forma de vida en Occidente que conducen a estados como la inquietud, el enojo o la ansiedad. Frente a todo ello, la meditación se ha ofrecido como una especie de remanso de paz y de tranquilidad, un método que, se dice, nos permite guardar la calma aun en medio de la tormenta de nuestras vidas.

¿Pero esto es real, o se trata únicamente de una forma agradable de presentar la práctica de la meditación? ¿Meditar conduce necesaria o automáticamente a estados mentales apacibles o de bienestar?

De acuerdo con los resultados de un estudio dado a conocer recientemente, al menos 2.5 personas de cada 10 que meditan regularmente aseguran que esta actividad ha provocado en ellos, más bien, emociones como la angustia o el miedo.

La investigación fue llevada a cabo por un equipo dirigido por Marco Schlosser, psiquiatra adscrito al University College de Londres, y en términos generales, consistió en hacerle una encuesta a mil 232 personas que dijeron haber meditado al menos una vez a la semana durante los últimos 2 meses. Además de preguntas sobre los estados emocionales, el cuestionario repartido entre los voluntarios también incluía preguntas sobre el tipo de meditación practicada y las condiciones de realización de la misma.

Al analizar los resultados, Schlosser y sus colegas encontraron que cerca del 25% de dicha población había tenido "experiencias desagradables" que relacionaban expresamente con la meditación, entre ellas, haber experimentado emociones como la angustia, el miedo y otras asociadas con la perturbación psicológica. 

De acuerdo con el estudio, esta experiencia negativa con la meditación fue aun más probable en mujeres, individuos religiosos, personas que ya antes de meditar tenían pensamientos negativos recurrentes y personas que habían asistido a un retiro cuyo único propósito era meditar.

Finalmente, los resultados sugirieron otra asociación entre el tipo de práctica realizada y dicha experiencia negativa. Al parecer, las formas de meditación consideradas "deconstructivistas" (como la meditación zen o el vipassanā) son más proclives a "despertar" el lado oscuro de la gente, en comparación con otras formas de la práctica, como la llamada atención plena (mindfulness).

Sobre este último punto, Schlosser acota que la meditación en donde se invita a considerar la impermanencia de todas las cosas (su transitoriedad, la fugacidad del mundo) puede llevar a algunas personas a un estado mental inquietante, dominado por pensamientos de miedo y aniquilación. Al respecto, el investigador se pregunta si la meditación se trata realmente de esto o si es capaz de generar sufrimiento innecesario en el practicante.

Con todo, valdría la pena hacer esta pregunta: esos pensamientos "negativos" que los voluntarios dijeron experimentar, ¿fueron consecuencia de la meditación o estaban ya ahí antes de ésta? Y en ese sentido, frente a aquello que se encuentra en nuestro interior, aquello que nos constituye como individuos y se expresa cotidianamente en nuestros actos y nuestras decisiones, ¿qué es mejor, conocerlo o ignorarlo?

Cabe mencionar, por último, que no son pocos los sistemas de pensamiento que hablan de "morir antes de morir" para poder renacer en esta misma vida. Esta es una consideración en donde coinciden lo mismo escuelas filosóficas que religiones o corrientes espirituales. Quizá la angustia no sea agradable, pero es necesaria. El temor que en Occidente solemos tenerle a la muerte (a la cual evitamos a toda costa, con distracciones de todo tipo) nos impide darnos cuenta de que, frecuentemente, la angustia que nos despierta es el fuego que el espíritu necesita para purificar su visión y mirar con claridad el valor auténtico de la vida. 

 

También en Pijama Surf: Cómo meditar (una sencilla guía para principiantes)

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La mexicana Daniela Soto-Innes es nombrada la mejor mujer chef del mundo

Buena Vida

Por: pijamasurf - 05/11/2019

La chef mexicana de 29 años fue nombrada la mejor del mundo en la categoría de mujeres por 'The 50 Best'

México ha estado viviendo lo que bien puede considerarse una época dorada de la gastronomía en la última década, incorporando la cocina tradicional en fusiones cosmopolitas. La Ciudad de México se ha convertido en una capital gastronómica mundial y regiones como Oaxaca y Puebla en parte de los lugares de mayor influencia en la gastronomía. México tiene una relación muy feliz con la comida, tanto por sus ingredientes como por su alegría y el gusto de los mexicanos por el alimento.

Siguiendo con este círculo virtuoso o al menos jugoso, la chef mexicana Daniela Soto-Innes, de los restaurantes neoyorquinos Cosme y Alta, fue nombrada la mejor mujer chef del mundo por la publicación The 50 Best en el marco de los The World's 50 Best Restaurants.

Soto-Innes ya había sido señalada como una de las grandes promesas de la gastronomía en 2016, cuando tenía 26 años, por la Fundación James Beard. El prestigioso galardón segmenta su premio cada año entre hombres y mujeres. La ceremonia de premiación será en Singapur.

Soto-Innes nació en la Ciudad de México, pero emigró a Texas en la adolescencia y fue allí donde empezó su carrera en la cocina. Su trabajo es reconocido sobre todo por Cosme; Alta es su proyecto en sociedad con el chef Enrique Olvera. La joven chef dijo que espera que la publicación inspire a personas de todas edades, razas, géneros y demás a que se conviertan en chefs.