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5 tipos de vino espumoso para celebrar los momentos importantes de la vida

Buena Vida

Por: pijamasurf - 06/16/2018

Un ingrediente imprescindible de toda celebración importante

De tanto en tanto, a veces por azar y en la mayoría de los casos como resultado de nuestro trabajo, en la vida se presentan ocasiones que ameritan el festejo. Por fortuna, la celebración forma parte ineludible de la vida.

Entre los muchos elementos asociados con esa práctica milenaria, la bebida es sin duda uno de sus más constantes y, en específico, el vino. Desde los tiempos más remotos, el ritual de la celebración ha estado acompañado de esta bebida que que entró al curso civilizatorio y cultural del ser humano para ya no salir nunca. “Era justamente lo que le faltaba a la vida, lo que la vida esperaba”, dice Roberto Calasso al glosar la historia de la invención del vino a manos del dios Dioniso, según se contaba entre los griegos.

Con el tiempo los vinos y sus formas de producción y consumo han cambiado, pero su carácter festivo permanece. Hoy en día, como hace cientos de años, el sonido de las copas que se entrechocan anuncian un día cuya felicidad muy probablemente quedará en nuestra memoria.

Compartimos a continuación cinco tipos de vino espumoso presentes en toda celebración. Como es sabido, el vino espumoso ha acompañado al menos desde el siglo XIX momentos capitales en la vida de las personas, hitos por los que vale la pena hacer un alto para agradecer, reunirse con otros y hacer buenos augurios para el futuro. El nacimiento de un hijo, la obtención de un trabajo importante, el regreso de un largo viaje, la unión de una pareja… prácticamente no hay logro de este tipo que no se selle entre las burbujas de una copa de champaña o de algún otro vino espumoso.

Compartimos esta lista con un ánimo igualmente festivo.

 

Champán

Indudablemente, es el vino espumoso por excelencia, y su reputación es la recompensa justa de la historia de su desarrollo. En efecto: a partir de la curiosidad y el ingenio de un monje benedictino, Pierre Pérignon (llamado Dom por respeto), los productores de vino de de Champagne, Francia, pudieron evitar o controlar la doble fermentación que ocurría en las botellas en las que la levadura no había terminado de producir su efecto. Como derivación de los estudios de Dom Pérignon al respecto, Champagne comenzó a producir en el siglo XVIII el vino con burbujas de dióxido de carbono que, con el tiempo, le daría fama mundial a la región. 

Cabe mencionar que la marca Moët & Chandon, la mayor productora de champán del mundo, le dio a uno de sus vinos el nombre de Dom Pérignon en honor al monje. Asimismo, por toda esta historia, el champán es un vino que cuenta con la protección de denominación de origen. 

 

Crémant

El Crémant es otro vino espumoso de origen francés que cuenta con ocho variaciones de denominación de origen protegida (el crémant de Alsacia, el de Bordeaux, el de Jura y otras cinco). Su principal zona de producción es la región del valle del Loira y las uvas de las cuales proviene son principalmente la Chardonnay, la Chenin blanc y la Cabernet franc (aunque igualmente son aceptadas otras variedades, como la Sauvignon blanc o la Cabernet Sauvignon). Cabe mencionar que el Crémant es un vino que aún se produce con métodos tradicionales.

 

Cava

El vino espumoso más característico de la cultura catalana, el Cava surgió en la región de Penedès a mediados del siglo XIX. Se dice que luego de visitar la región de Champagne y conocer el vino espumoso que ahí se producía, el vitivinicultor Josep Raventós quiso emular ese proceso con los vinos de su lugar de origen. Así, en 1872 Raventós produjo el primer vino espumoso de la región de Cataluña, que con el tiempo sería conocido como Cava. Actualmente el Cava se produce en Aragón, Extremadura, La Rioja, Valencia y otras regiones de España además de Cataluña.

 

Prosecco

Italia es sin duda el otro gran referente en materia de vinos espumosos. El Prosecco es un buen ejemplo de ello. Producido tradicionalmente a partir de la fermentación de la uva glera, el  Prosecco posee una historia que algunos remontan a los tiempos del Imperio romano en la época del emperador Augusto, cuando la región de Trieste, donde surgió el Prosecco, ya era conocida por la calidad de sus vinos. Esta celebridad persistió a lo largo del tiempo, sin extinguirse nunca.

Entre otras particularidades de este vino espumoso, una de las más notables es que su segunda fermentación se produce en barricas de acero inoxidable y no en botellas individuales (como ocurre con el champán y el Cava, por ejemplo).

 

Lambrusco

El Lambrusco es otro vino cuyas raíces se extienden hasta los días de la antigua Roma. Su origen se sitúa en la región de Lombardía, al norte de Italia, que Catón el Viejo elogió por la fertilidad de sus viñedos. El Lambrusco se produce a partir de la uva del mismo nombre, que según ciertas investigaciones es la misma que los etruscos cultivaban en la zona. Finalmente cabe resaltar que este vino espumoso conoció una época de fama especial en los años 70 y 80 del siglo pasado en Estados Unidos, cuando se le consideró una bebida cosmopolita o sofisticada.

 

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