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Esta es la pregunta esencial que debes hacerte en la vida según Tolstói

Filosofía

Por: pijamasurf - 06/12/2019

Pensando en la muerte, surge el significado de la vida

León Tolstói vivió una de las vidas más interesantes e intelectualmente plenas. Más allá de sus novelas, se le reconoce como una de las principales inspiraciones del activismo pacífico, que tuvo influencia en Gandhi y en Martin Luther King. Igualmente, Tolstói es padre de una suerte de espiritualidad no religiosa, que mira hacia la sencillez de los hombres del campo y hacia la naturaleza.

En la década de 1870 Tolstói vivió una crisis espiritual que le hizo pensar en el suicidio, o al menos esto es lo que relata en su clásico libro Confesión. En este texto, Tolstói narra cómo sus cavilaciones intelectuales lo condujeron a una especie de callejón de sinsentido. Siguiendo la filosofía de Schopenhauer, el Buda,  Salomón y Sócrates, el conde ruso llegó parcialmente a la conclusión de que el mundo está lleno de mal y sufrimiento, por lo que era difícil encontrar una razón para seguir viviendo, y tanto así, que durante un tiempo consideró que el suicido era la acción más digna. En los primeros capítulos de este libro se formuló la pregunta decisiva: "¿Existe algún significado en la vida que no sería destruido por la muerte que inevitablemente me espera?".

Habiendo leído a Kant y a todo el edificio de la filosofía racional de Occidente, Tolstói medita que es imposible demostrar la existencia de Dios o de algo infinito, pues todo lo finito sólo puede lidiar con lo finito. Habiendo estudiado también ciencia, Tolstói nota que ésta no puede proveer ningún sentido a la vida, se limita a describir el origen de la materia y en todo caso, si se sigue con rigor su pensamiento, desemboca en un nihilismo. Esto coloca al ser humano en un lugar angustiante, pues si nada de lo que hace va a sobrevivir a su corto tiempo en el mundo, y no es el fruto de una causa trascendente, de un amor que perdura, muy bien se podría decir, con el rey Salomón, que todo es vano bajo el Sol. 

En esa profunda crisis, Tolstói le da otra oportunidad a la llamada "prueba cosmológica" de la existencia de Dios, aquella que señala que debe de haber una causa primera, una causa no causada (lo que Aristóteles llamó un "Motor Inmóvil"). Esta le parece a Tolstói la teoría más digna de considerarse, sin embargo es insuficiente, pues por sí sola, por su propia comprensión lógica, no genera ninguna transformación en el individuo, no le ayuda a vivir con entusiasmo.

Así entonces, Tolstói, en una movida que recuerda a Kierkegaard, sólo puede encontrar sentido a través de la fe. Primero intenta seguir el cristianismo ortodoxo y encuentra gran belleza y sabiduría en los dichos de Jesús, pero nota que sus correligionarios no suelen tener una experiencia viva de la religión. Los teólogos sólo intelectualizan a Dios.

Lo que salva a Tolstói de este abismo de incertidumbre es la fe de los campesinos rusos, que en su simpleza no conocen de las inconsistencias de la religión cuando es cotejada con otras religiones o sistemas filosóficos, simplemente viven la vida trabajando y viven su religión. Pese al infortunio y la miseria que a veces los rodea, ponen una buena cara y aceptan todo como bueno. Tolstói escribe en sus confesiones:

El conocimiento racional presentado por los sabios y eruditos, niega el significado de la vida, pero la enorme masa de los hombres, la humanidad entera recibe significado del conocimiento irracional. El conocimiento irracional es la fe, la cosa misma que no podía rechazar. Es Dios.

Tolstói descubre que la única forma de vivir con propósito y sentido es sometiendo la propia voluntad a la voluntad de Dios, creyendo que la vida de cada individuo tiene un propósito y es movida en última instancia por la divinidad. Esta es la humildad que tanto admira en los campesinos y que le lleva a renunciar finalmente a su nobleza y elogiar el ascetismo.

Algunos creen que la respuesta a esta pregunta esencial fue dada por Tolstói en su pequeña novela La muerte de Iván Ilich:

Buscó su viejo miedo habitual a la muerte y no lo encontró. ¿Dónde está la muerte? ¿Qué muerte? No había miedo, porque no había muerte. En lugar de la muerte había luz. "¡Así que eso es!", exclamó súbitamente. "¡Pura dicha!".

Tolstói moriría en una pequeña estación de tren a los 82 años, en 1910. Su muerte fue antecedida por una larga meditación sobre la muere y fue uno de los primeros acontecimientos mediáticos de Rusia, seguida por numerosos reporteros, espías y por sus queridos campesinos que se arracimaron en torno al gran gigante de las letras.

La pregunta que se hizo Tolstói es exactamente la misma que se hizo Jung y la cual exploramos en este artículo: ¿Tienes una relación con algo infinito o no? La pregunta decisiva según Carl Jung.

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Elocuentes y encantadores videos de la princesa Charlotte Casiraghi hablando de filosofía

Filosofía

Por: pijamasurf - 06/12/2019

La princesa Charlotte, con elegancia y elocuencia, promueve la filosofía en Europa

Para cualquiera que ame la filosofía y sea sensible a la belleza, algo que debe esperarse de cualquier filósofo, la princesa Charlotte Casiraghi, la nieta de la princesa Grace Kelly, es una bocanada de aire fresco, una suave corriente de brisa que lleva perfume y espíritu... o Logos. Charlotte es licenciada en filosofía y autora de un libro de filosofía que reflexiona sobre la modernidad, justamente sobre la importancia del pensar filosófico en un mundo cada vez más banal y menos racional. 

En los últimos años Charlotte ha encabezado Les Rencontres Philosophiques de Monaco (Los Encuentros Filosóficos de Mónaco), una serie de jornadas en torno a la discusión de la filosofía, talleres, coloquios y un premio al mejor libro francés de filosofía. La princesa, con una cierta inclinación platónica, ha dicho que "la filosofía debe estar en el corazón de la ciudad". Quizá ella sería una mejor gobernante, más cerca del ideal platónico del rey-filósofo, pues ha mencionado que la filosofía:

es una conciencia humana de lo real, un cuestionamiento que nos permite actuar desde valores y principios; en una época de confusión y prejuicios, nos aclara [el rumbo] y en otras ocasiones deconstruye nuestras certidumbres para ayudarnos a encontrar sentido a nuestras acciones.

A continuación presentamos una serie de videos, a riesgo de dejar aquí material adictivo. Al menos, confiamos en que esta nueva adicción será más edificante que ver fotos de Instagram. Los videos están en francés, pero cuentan con closed caption y subtítulos.

Aquí Charlotte comenta que llevar a la gente a la filosofía, aunque parece difícil porque generalmente el mundo moderno está alejado de la filosofía, es esencial. En realidad "la filosofía responde a preguntas que todas las personas se hacen", y por lo tanto, es relevante. Charlotte señala que el amor es una de las cuestiones fundamentales de la filosofía, y por ello fue uno de los temas centrales del coloquio.

El filósofo Nicolas Grimaldi dice estar impresionado por Charlotte (¿cómo no estarlo?) y por su inteligencia y belleza deslumbrante, esa feliz e insuperable combinación. Vivimos, dice el filósofo, una época banalizada por la expansión de la técnica, por lo que es importante recuperar a la filosofía.

 

Aquí con Robert Maggiori, coautor de su libro Archipiélago de pasiones de filosofía. Más allá de la sospecha de la "escritura fantasma", Charlotte habla con donaire de cómo en nuestra época la emoción reemplaza a la reflexión. Maggiori sugiere que la filosofía nace del diálogo con los otros, algo que es importante recordar en la Francia xenófoba de la actualidad.

 

Aquí Charlotte, con su característica elocuencia y elegancia, premia a Vinciane Despret con el primer Prix de Philosophie en el año 2016.

 

Aquí Charlotte habla de cómo la filosofía hace "flexible el pensamiento". Los autores sugieren que el problema de hoy en día es la médisance, un término que remite a hablar mal de los demás (el chisme, el escándalo, la difamación), y en general a la discusión de bajo nivel que se da ahora en las redes sociales.

 

En este video, siguiendo la escuela del más influyente de los filósofos franceses, René Descartes, Charlotte habla sobre la duda, "Je doute tout le temps!". Añade que vivimos en una era de conexión permanente a través de la tecnología pero, paradójicamente, el auténtico encuentro con el otro es cada vez más difícil.

 

Aquí Charlotte hace un sentido homenaje a Anne Dufourmantelle, su musa filosófica, y lee uno de sus textos, "L'hospitalité", sobre el psicoanálisis, el amor y el trabajo.